03-05-2026, 07:38 AM
Las marcas claro que eran extrañas y no tardaron en llamar la atención de los piratas de La Mano Vacía. Eran astutos y todos ellos conocedores de artes y conocimiento infinito. Parecía que habían llegado recientemente a Drum y apenas pudieron investigaron dichas marcas. Todas obvias señales de querer encontrar a mas como ellos. mas eruditos. Pero.
La información sin control es peligrosa. Demasiado.
Necesitaban la carreta, llevaban herramientas y hombres que debían actuar con algo de descanso no podrían tampoco ir por el bosque como si fuera un paseo. Cada criatura en este bosque helado desearía almorzarse a un Drumense. El líder de la expedición se ocupó de ayudar más que de organizar. Perdiendo de vista a los dos mercenarios contratados o que al menos el pensaba eran contratados pues parecía que los movía algo mas que el dinero o el trabajo.
Aunque todos eran eruditos en entrenamiento, aunque eran expertos otros, se les dificultaba entender a la mujer más alta. Era hermosa, radiante y parecía un ángel lista para liberarles de las cadenas de la ignorancia. Casi todos los niños y los jóvenes se prendaron de su angelical aspecto. Uno de ellos específicamente el mayor no podía dejar de mirarle absorto y concentrado. Esperando que cada musculo de sus hermosos labios se movieran para darle una orden. Un sueño, un objetivo.
Los niños mas exaltados y rotos en la situación, los mas inquietos se apresuraron a explicar o medio explicar lo que sabían. O les era revelado. Confesarían todo, lo dirían todo, pero no era el momento, debían actuar más que dialogar, las decisiones debían tomarse, no pensarse. O eso creían los niños en su inexperiencia pensando en que los adultos todo lo podían y eran superhéroes. Pero nada más alejado de la realidad. Eran piratas. Haciendo cosas de piratas. La chica tenía razón nada aseguraba que la medicina estuviera ahí con el cuerpo del doctor. Puede que incluso se este pudriendo ya en alguna cueva arrastrado por un animal salvaje, pero. ¿Lo intentarían?
Los niños se sostenían a la esperanza, querían su vida imperturbable de vuelta, no deseaban que todo terminara, que nada de lo que pasaba del mundo real les alcanzara, eran niños tontos sumidos en mucha fantasía y libros de teoría. Niños que sin el gran Paca no sobreviran o al menos no como una persona normal lo haría, con habilidades básicas como cocinar limpiar y algún oficio de especialidad técnica. Eran solo niños que no sabían jugar ni divertirse solo servir.
Oliver agito sus alas con fuerza al ver que la mujer le apuntaba y saltando con alegría y ojos brillantes se acercaba a ella… quería ser útil. Quería ser aquel que un día se diga a si mismo que fue quien salvo la situación. Una desesperada y que su opinión fue tomada en cuenta. La emoción era evidente.
Finalmente, ambos parecía que tomaban una decisión, gracias a las palabras del anciano los niños recobraron poco a poco la compostura era demasiado tranquilizador su hablar mientras que la otra, aunque era difícil que le comprendiesen sonaba en algunas palabras más impulsiva y cruel. Ambos fueron escoltados por niños y cuando se apegaron a sus respectivos “Guardianes” sintieron algo de frio, pero un frio diferente no crudo, sino aquel que te da frescura. La armadura del anciano también les doto de fuerzas.
El Encuentro
—VAMOS señorita es por acá… deje a todos a cargo del Gran Paca aunque este herido seguro podrá salir de esta… concuerdo con usted vamos debemos salvar lo que podamos…— El niño parecía que conocía el camino, un camino algo accidentado, pero sin problemas para un ser alado. Saltaron un par de riscos y ayudados por sus alas caian suavemente al otro lado, estas le ayudaron a trepar suavemente y era lo que para un hombre un paseo en el campo. No recorrieron demasiado cuando se encontraron con algo… extraño. Un hombre de pie… alas… un… birkiniano. Igual que ellos… de pronto Oliver hablo —HEY!!! ¿Quién eres?... eres de Drum?... nunca te había visto…— la vista de Oliver era tensa… como quien ve a un enemigo que reconoce de inmediato.
—HE!!! wer bist du?... perdón… quiero decir… quien… eres… tu?...— Hablo primero en un extraño idioma, pero rápido se corrigió, la vista del muchacho se clavó inmediatamente en la angelical mujer. Su similitud era increíble… parecía que la lengua muerta era su lengua materna. Se acerco a la joven casi a un metro de distancia… le examino… como anonadado. —Es gracioso… hoy he conocido a dos personas que me cuesta entenderle… hablan la misma lengua?... o yo amanecí tonto? No creo que entienda el idioma común. ¿Por qué no intentas hablarle en el idioma ese extraño? Su nombre creo es Bai.— Dijo el niño poniendo sus manos detrás de la cabeza… El joven… se paro parpadeando algo contrariado… ☼—Bien… lo intentare… Mi nombre es Kai… soy un erudito que viene a buscar la gran biblioteca de las bestias… me ha costado bastante encontrarla, pero desde aquí podemos ver… mira… Bai?... se puede ver si te fijas muy bien en el bosque… una especie de humo abombado característico de un fuego contenido.—☼ Hablo en un idioma tosco, seco y agujereado de algunos tonos altos y a veces susurrantes. Pero sin duda era uno que Bai podía entender. Cuando le hablo de las características del fuego se aseguro de tocar su espalda para llevarla al borde del risco y ahí pegándose mucho a ella le sonrió… era… hermosa. Y era evidente el fragor que había encendido en él.
—☼Ves?... es algo que leí en unos libros que explicaban cosas del triangulo de la combustión… me encanta… leer, a ti no?☼— Dijo despegándose finalmente de ella para apuntar al camino… —Niño si deseas vuelve a la ciudad yo iré con la preciosa Bai hasta el lugar donde el fuego desea conocimiento.— Dijo con una radiante sonrisa mientras se agachaba para revolverle el cabello, pero el niño se alejo de el para mirar a Bai y su decisión.
El color del dolor
Poco recorrieron con la niña, esta se sentía poderosa rodeada del poder de Zhang, un poder que sin duda resistiría el ataque de cualquier criatura por colosal que fuera. —… … … Recibimos un montón de nuevos aspirantes en la biblioteca, por ello creo que se han suscitados muchos problemas. Uno de ellos que me cae muy mal es una mujer… una mink… se hace llamar Lenna, dicen que tiene potencial pero a mi me parece demasiado salvaje… … … usted señor… cuantos años tiene? Esta a punto de morir igual que el Gran Paca?... eso dijo la hermosa mujer que estaba con usted… no se muera por favor.— El abrazo hacia el Mink fue natural, así obligatorio. Pero fue interrumpido por algo más. un gemido. Un gemido de dolor que parecía atraer a cualquiera que este consciente de que algo raro ocurría. El sonido un siseo como de una serpiente… un zarandeo como el de una cola mortífera. Pero nada mas alejado de la realidad… Shery no dudo… se adentro en el bosque corriendo lejos del anciano burro que la escoltaba podía reconocer las señales, era… el doctor de la cuadrilla de evacuación. Herido de muerte. Su pierna destrozada, su estómago abierto de par en par. Deseando con su vista solo morir.
Los rugidos en la espesura se hacían tenues, pero nunca se detenían. Ojos salvajes, dientes destellantes y garras al filo del bosque se alzaban, pero ninguno ataco. De pronto la calma, la armonía del bosque parecía irreal Shery deseo que nada de esto pasara y cayo de rodillas a su lado… —Jhon… nooo… por favor…— Las lágrimas sin contención comenzaron a caer sobre el cuerpo herido de John, pero este solo se ocupo de acariciarle la mejilla su mandíbula estaba fracturada por un golpe. Y no podía hablar, pero. En sus manos tenía la medicina. En su ultimo aliento Jhon balbuceo casi una palabra de aliento depositando la medicina en las manos de la niña.
Las lagrimas no esperaron pues de entre las sombras, protegidos por el follaje, emergieron 4 criaturas… —Hey!! Al fin refuerzos… un hermano… espera estas muy viejo!!! Eres… el refuerzo del cual nos hablo Lenna?... le dijimos que no necesitábamos ayuda para incendiar el lugar carajo!!! Bueno… que cuentas? Traes noticias? Pudiste detener a los de… espera… esa niña?... se nos escapó antes… tu! Pequeña bastarda— Era un grupo de Minks, todos ellos cargados de un hedor de sangre que no se podía soportar uno de ellos corrió alegre pero no tan belicosamente como se podría suponer, dispuesto a atraparla ella corrió, pero cayo al suelo, la medicina cayo a la nieve y las lágrimas surcaron el viento helado. Los otros se relajaron, después de todo una niña no era rival para ellos.
La información sin control es peligrosa. Demasiado.
Necesitaban la carreta, llevaban herramientas y hombres que debían actuar con algo de descanso no podrían tampoco ir por el bosque como si fuera un paseo. Cada criatura en este bosque helado desearía almorzarse a un Drumense. El líder de la expedición se ocupó de ayudar más que de organizar. Perdiendo de vista a los dos mercenarios contratados o que al menos el pensaba eran contratados pues parecía que los movía algo mas que el dinero o el trabajo.
Aunque todos eran eruditos en entrenamiento, aunque eran expertos otros, se les dificultaba entender a la mujer más alta. Era hermosa, radiante y parecía un ángel lista para liberarles de las cadenas de la ignorancia. Casi todos los niños y los jóvenes se prendaron de su angelical aspecto. Uno de ellos específicamente el mayor no podía dejar de mirarle absorto y concentrado. Esperando que cada musculo de sus hermosos labios se movieran para darle una orden. Un sueño, un objetivo.
Los niños mas exaltados y rotos en la situación, los mas inquietos se apresuraron a explicar o medio explicar lo que sabían. O les era revelado. Confesarían todo, lo dirían todo, pero no era el momento, debían actuar más que dialogar, las decisiones debían tomarse, no pensarse. O eso creían los niños en su inexperiencia pensando en que los adultos todo lo podían y eran superhéroes. Pero nada más alejado de la realidad. Eran piratas. Haciendo cosas de piratas. La chica tenía razón nada aseguraba que la medicina estuviera ahí con el cuerpo del doctor. Puede que incluso se este pudriendo ya en alguna cueva arrastrado por un animal salvaje, pero. ¿Lo intentarían?
Los niños se sostenían a la esperanza, querían su vida imperturbable de vuelta, no deseaban que todo terminara, que nada de lo que pasaba del mundo real les alcanzara, eran niños tontos sumidos en mucha fantasía y libros de teoría. Niños que sin el gran Paca no sobreviran o al menos no como una persona normal lo haría, con habilidades básicas como cocinar limpiar y algún oficio de especialidad técnica. Eran solo niños que no sabían jugar ni divertirse solo servir.
Oliver agito sus alas con fuerza al ver que la mujer le apuntaba y saltando con alegría y ojos brillantes se acercaba a ella… quería ser útil. Quería ser aquel que un día se diga a si mismo que fue quien salvo la situación. Una desesperada y que su opinión fue tomada en cuenta. La emoción era evidente.
Finalmente, ambos parecía que tomaban una decisión, gracias a las palabras del anciano los niños recobraron poco a poco la compostura era demasiado tranquilizador su hablar mientras que la otra, aunque era difícil que le comprendiesen sonaba en algunas palabras más impulsiva y cruel. Ambos fueron escoltados por niños y cuando se apegaron a sus respectivos “Guardianes” sintieron algo de frio, pero un frio diferente no crudo, sino aquel que te da frescura. La armadura del anciano también les doto de fuerzas.
El Encuentro
—VAMOS señorita es por acá… deje a todos a cargo del Gran Paca aunque este herido seguro podrá salir de esta… concuerdo con usted vamos debemos salvar lo que podamos…— El niño parecía que conocía el camino, un camino algo accidentado, pero sin problemas para un ser alado. Saltaron un par de riscos y ayudados por sus alas caian suavemente al otro lado, estas le ayudaron a trepar suavemente y era lo que para un hombre un paseo en el campo. No recorrieron demasiado cuando se encontraron con algo… extraño. Un hombre de pie… alas… un… birkiniano. Igual que ellos… de pronto Oliver hablo —HEY!!! ¿Quién eres?... eres de Drum?... nunca te había visto…— la vista de Oliver era tensa… como quien ve a un enemigo que reconoce de inmediato.
—HE!!! wer bist du?... perdón… quiero decir… quien… eres… tu?...— Hablo primero en un extraño idioma, pero rápido se corrigió, la vista del muchacho se clavó inmediatamente en la angelical mujer. Su similitud era increíble… parecía que la lengua muerta era su lengua materna. Se acerco a la joven casi a un metro de distancia… le examino… como anonadado. —Es gracioso… hoy he conocido a dos personas que me cuesta entenderle… hablan la misma lengua?... o yo amanecí tonto? No creo que entienda el idioma común. ¿Por qué no intentas hablarle en el idioma ese extraño? Su nombre creo es Bai.— Dijo el niño poniendo sus manos detrás de la cabeza… El joven… se paro parpadeando algo contrariado… ☼—Bien… lo intentare… Mi nombre es Kai… soy un erudito que viene a buscar la gran biblioteca de las bestias… me ha costado bastante encontrarla, pero desde aquí podemos ver… mira… Bai?... se puede ver si te fijas muy bien en el bosque… una especie de humo abombado característico de un fuego contenido.—☼ Hablo en un idioma tosco, seco y agujereado de algunos tonos altos y a veces susurrantes. Pero sin duda era uno que Bai podía entender. Cuando le hablo de las características del fuego se aseguro de tocar su espalda para llevarla al borde del risco y ahí pegándose mucho a ella le sonrió… era… hermosa. Y era evidente el fragor que había encendido en él.
—☼Ves?... es algo que leí en unos libros que explicaban cosas del triangulo de la combustión… me encanta… leer, a ti no?☼— Dijo despegándose finalmente de ella para apuntar al camino… —Niño si deseas vuelve a la ciudad yo iré con la preciosa Bai hasta el lugar donde el fuego desea conocimiento.— Dijo con una radiante sonrisa mientras se agachaba para revolverle el cabello, pero el niño se alejo de el para mirar a Bai y su decisión.
El color del dolor
Poco recorrieron con la niña, esta se sentía poderosa rodeada del poder de Zhang, un poder que sin duda resistiría el ataque de cualquier criatura por colosal que fuera. —… … … Recibimos un montón de nuevos aspirantes en la biblioteca, por ello creo que se han suscitados muchos problemas. Uno de ellos que me cae muy mal es una mujer… una mink… se hace llamar Lenna, dicen que tiene potencial pero a mi me parece demasiado salvaje… … … usted señor… cuantos años tiene? Esta a punto de morir igual que el Gran Paca?... eso dijo la hermosa mujer que estaba con usted… no se muera por favor.— El abrazo hacia el Mink fue natural, así obligatorio. Pero fue interrumpido por algo más. un gemido. Un gemido de dolor que parecía atraer a cualquiera que este consciente de que algo raro ocurría. El sonido un siseo como de una serpiente… un zarandeo como el de una cola mortífera. Pero nada mas alejado de la realidad… Shery no dudo… se adentro en el bosque corriendo lejos del anciano burro que la escoltaba podía reconocer las señales, era… el doctor de la cuadrilla de evacuación. Herido de muerte. Su pierna destrozada, su estómago abierto de par en par. Deseando con su vista solo morir.
Los rugidos en la espesura se hacían tenues, pero nunca se detenían. Ojos salvajes, dientes destellantes y garras al filo del bosque se alzaban, pero ninguno ataco. De pronto la calma, la armonía del bosque parecía irreal Shery deseo que nada de esto pasara y cayo de rodillas a su lado… —Jhon… nooo… por favor…— Las lágrimas sin contención comenzaron a caer sobre el cuerpo herido de John, pero este solo se ocupo de acariciarle la mejilla su mandíbula estaba fracturada por un golpe. Y no podía hablar, pero. En sus manos tenía la medicina. En su ultimo aliento Jhon balbuceo casi una palabra de aliento depositando la medicina en las manos de la niña.
Las lagrimas no esperaron pues de entre las sombras, protegidos por el follaje, emergieron 4 criaturas… —Hey!! Al fin refuerzos… un hermano… espera estas muy viejo!!! Eres… el refuerzo del cual nos hablo Lenna?... le dijimos que no necesitábamos ayuda para incendiar el lugar carajo!!! Bueno… que cuentas? Traes noticias? Pudiste detener a los de… espera… esa niña?... se nos escapó antes… tu! Pequeña bastarda— Era un grupo de Minks, todos ellos cargados de un hedor de sangre que no se podía soportar uno de ellos corrió alegre pero no tan belicosamente como se podría suponer, dispuesto a atraparla ella corrió, pero cayo al suelo, la medicina cayo a la nieve y las lágrimas surcaron el viento helado. Los otros se relajaron, después de todo una niña no era rival para ellos.
Play Me!

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