La Biblioteca de las Bestias [Aventura Presente Absoluto T4][Zhang & Bai]
#5
En medio de su rostro sereno, una suave curva se dibujó ante las palabras de Zhang. Era una sonrisa tenue, tan apacible como las olas de un mar en calma o la brisa de verano, que apenas se percibía a la lejanía. Después, asintió, plenamente consciente de que la bondad del viejo mink le impedía abandonar a nadie a su suerte.

—No me cabe duda de que en breve nos veremos —se despidió, dando la espalda a los niños y a su compañero—. Solo espero que realmente esté vivo… —murmuró en cuanto el grupo no pudo escucharla.

Bai se ajustaba el zurrón a la espalda, un accesorio que la acompañaba prácticamente desde su llegada a la Grand Line, cuando Oliver había comenzado a hablarle —aunque, para ser más exactos, en ese preciso instante se hallaba tensando las cuerdas para evitar que se bambolease durante el ascenso.

—Eres un joven muy interesante… —le dijo al tiempo que movía los brazos para comprobar la firmeza del ajuste—. Dime, ¿cómo te llamas?

Se ciñó el cinturón, se aproximó al risco y, con toda la agilidad de la que fue capaz, comenzó a seguirlo; el ascenso le hacía bien a sus alas pues, estas, vibrantes por estar siendo usadas, se agitaban con una fuerza que la birkiniana había olvidado. Pero no eran las únicas que disfrutaban: Bai también lo hacía. El viento en el rostro, la sensación de libertad absoluta… ¿Sería aquello lo que sentían los lunarian? Cierto era que ella permanecía anclada al suelo —de hecho, quizás, demasiado anclada a la realidad física del mundo—, pero poder planear en los saltos o impulsarse y sentir que se fundía con el viento era algo de lo que hacía mucho no gozaba.

—¡Espera!

El niño, que se había adelantado a ella con el ímpetu de quien reconoce lo que ve y quiere verificarlo, se salió por un instante de su campo de visión.

—¡Ten cu! —Las palabras murieron en sus labios al divisar una figura alada otear el panorama.

Bai frunció el ceño, pensativa. ¿Qué hacía aquel hombre allí? No estaba segura pero tampoco quería apresurar las conclusiones. Levantó la mano, saludando en lo que se acercaba, y tan pronto como lo tuvo cerca, se fijó en algo: era un hombre joven y hermoso.

—Kay… —repitió la birkiniana, sin apartar la mirada de sus ojos, como si pretendiera escrutar su alma—. ¿Cómo…?

Apenas tuvo tiempo de formular la pregunta cuando el joven comenzó a empujarla hacia el borde del risco. Sus ojos descendieron hacia sus pies, observando cómo sus botas resbalaban sobre la superficie helada pese a la resistencia que oponía; al mismo tiempo, su rostro se torció en una mueca de disgusto y su diestra acudió a la empuñadura de su espada.

Por fortuna para todos, el hombre no intentó nada impropio.

Aún así, su corazón se sentía desbocado y sus oídos, ensordecidos por esto, sólo captaron la mitad del diálogo.

—Kay, mi vista no es tan aguda —respondió con sequedad, ante el malhumor que comenzaba a instalarse en ella.

Y es que, sin poder remediarlo, sentía que el hecho de tocarla mientras le hablaba era una forma de reclamar su atención que resultaba ridícula e innecesaria; además, su paciencia solía ser escasa frente a tales actitudes.

De repente, una gélida lamida de aire la obligó a apartar las manos del gavilán y a alzarse el cuello del abrigo.

—Ningún erudito que se precie apostaría por lo contrario —replicó aún molesta, devolviendo las manos al calor de los bolsillos de su chaqueta, que se abultaron todavía más.

Después, aprovechando que Kay se había apartado, se alejó del borde y lo observó de nuevo en su quehacer. No le gustaba. Y no porque hubiera le hubiera dicho o hecho algo, sino porque, simplemente, tras haberla tocado, el prejuicio se había instalado en ella.

—Él se queda —sentenció, acercándose y extrayendo la izquierda de su cálido refugio, ahora completamente abandonado,  para posarla sobre el hombro de Kay—. El que puede marcharse eres tú.

Contenido Oculto


Se notaba en su voz y rostro todavía un rastro de adversión hacia él pese a que, al inicio, el muchacho le había sido indiferente.

—A ti no te conozco y a el... — dijo, señalándolo con un gesto de mentón —. El es un niño con un objetivo muy claro. Si he de fiarme de alguien no será de ti.

Información
Bai Mudan
PROCESAMIENTO DEL VACÍO
⚖️ Capitana del Wu Wei
฿105,000,000
Nv.23 — Silogista
Virtudes
Vicios


Mensajes en este tema
RE: La Biblioteca de las Bestias [Aventura Presente Absoluto T4][Zhang & Bai] - por Bai Mudan - 03-05-2026, 04:44 PM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)