03-05-2026, 05:07 PM
Llevó una mano a su sien, masajeándola un poco, y sintió algo de dolor de cabeza; en realidad, la chica quería hacer mucho más, patalear, gritar o pegarle a algo, no obstante, reconocía que no conseguiría nada, tampoco quería ser una molestia mientras sus compañeros tenían sus propias malas experiencias. —¿Puedo acompañarte?— Miró a Mizuki, con curiosidad. —Para conocer la isla— Sonrió. —Me voy a volver loca si debo quedarme quieta— Peinó algunos mechones detrás de su oreja, dejando escapar un pequeño bostezo, tenía un poco de ojeras por culpa de no poder dormir demasiado, por culpa de las apariciones de su amo en sus sueños.
Y no pudo evitar sonreír con inmensa felicidad cuando escuchó que Mizuki estaba feliz de verlos, alegre de que los tres compartiesen esa emoción y cualquier energía negativa que la pelirrosa de cabello multicolor podía tener desapareció en cuestión de segundos, evaporándose, con Seraphine adquiriendo un color que parecía llamarse vida en su rostro, la cantidad de tiempo que pasó desde ese entonces era absurda y el impacto que tenía hasta el día de hoy, pero prefería que lo tuviese, ya que aquello la hacía sentir humana, por el hecho de que, después de todo, los traumas no tenían fecha de caducidad.
—¿Sería cosa de una akuma?— Miró a Mizuki directo a los ojos, aunque desconocía la mayoría de aquellas frutas famosas. —Entonces una marine que parece estar borracha— Asintió y hizo una mueca al recordar los marines que conoció, información que hasta ahora se mantenía para sí misma por no creer que era necesario escribirlo, a no ser que conociera alguno que fuese un bastardo de persona, reconocía que existían buenas como malas personas en la revolución y en otras facciones; sería una ciega si no pensaba que las diferencias de las personas pudiesen afectar a los cargos de alguna forma.
Ladeó la cabeza.
—¿Entonces… tienes cierto gusto sádico en cuanto a tus relaciones con los hombres?
Se rascó el mentón con interés. —Creo que en mi caso… no estoy muy segura, supongo que me gustan ambos géneros, pero eso no es todo— Cerró sus ojos. —Toca conocerme un poco más— Tantos tiempo encerrada, era normal que no se conociera del todo, y miró a Kazan, confusa, lo haber vivido en el circo lo hacía sonar como si lo amenazaran todos los días, mientras más hablaba, más infladas las mejillas, hasta parecer un hámster, con el rostro rojo por la fuerza, y siguió rodando, hasta que sin querer, impactó contra una roca, derrotada.
Y estiró sus manos, sujetando la corona, observándola con curiosidad y… la destrozó, hasta que se sintió mucho mejor. —Contadme acerca de vuestras experencias— Los miró. —Contra que pelearon vuestros compañeros— Le sacó la lengua al wotan. —Me voy a aprovechar mucho de que no puedas decir que no cuando tenga la razón.
Y no pudo evitar sonreír con inmensa felicidad cuando escuchó que Mizuki estaba feliz de verlos, alegre de que los tres compartiesen esa emoción y cualquier energía negativa que la pelirrosa de cabello multicolor podía tener desapareció en cuestión de segundos, evaporándose, con Seraphine adquiriendo un color que parecía llamarse vida en su rostro, la cantidad de tiempo que pasó desde ese entonces era absurda y el impacto que tenía hasta el día de hoy, pero prefería que lo tuviese, ya que aquello la hacía sentir humana, por el hecho de que, después de todo, los traumas no tenían fecha de caducidad.
—¿Sería cosa de una akuma?— Miró a Mizuki directo a los ojos, aunque desconocía la mayoría de aquellas frutas famosas. —Entonces una marine que parece estar borracha— Asintió y hizo una mueca al recordar los marines que conoció, información que hasta ahora se mantenía para sí misma por no creer que era necesario escribirlo, a no ser que conociera alguno que fuese un bastardo de persona, reconocía que existían buenas como malas personas en la revolución y en otras facciones; sería una ciega si no pensaba que las diferencias de las personas pudiesen afectar a los cargos de alguna forma.
Ladeó la cabeza.
—¿Entonces… tienes cierto gusto sádico en cuanto a tus relaciones con los hombres?
Se rascó el mentón con interés. —Creo que en mi caso… no estoy muy segura, supongo que me gustan ambos géneros, pero eso no es todo— Cerró sus ojos. —Toca conocerme un poco más— Tantos tiempo encerrada, era normal que no se conociera del todo, y miró a Kazan, confusa, lo haber vivido en el circo lo hacía sonar como si lo amenazaran todos los días, mientras más hablaba, más infladas las mejillas, hasta parecer un hámster, con el rostro rojo por la fuerza, y siguió rodando, hasta que sin querer, impactó contra una roca, derrotada.
Y estiró sus manos, sujetando la corona, observándola con curiosidad y… la destrozó, hasta que se sintió mucho mejor. —Contadme acerca de vuestras experencias— Los miró. —Contra que pelearon vuestros compañeros— Le sacó la lengua al wotan. —Me voy a aprovechar mucho de que no puedas decir que no cuando tenga la razón.
![[Imagen: RlTqH6C.jpeg]](https://i.imgur.com/RlTqH6C.jpeg)
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