03-05-2026, 05:55 PM
Era un día nuevo para aprovechar en la ciudad de Lègance. No mucho tiempo antes estuvo dando lata por la ciudad en donde se vio involucrada en un pequeño escándalo. Una persecución. Había tenido la osadía de haber ingresado a una boutique a robar y para ello armó un show que a ella se le antojó elegante y apenas suficiente como para poder dar el golpe del siglo a ese lugar. La culpa era de ellos por no tener mejor vigilada la joyería que tenían exhibida, y por además dejarse llevar por el primer escándalo que armara cualquier cliente que entrara a la tienda, por supuesto. Como fuera, esa joyería era ahora parte de los atuendos de cada uno de sus amigos. Quizás luego volvería a idear algo así para llevarles algún otro regalo a muy buen precio: Gratis.
Pero claro que tampoco podía vivir robando en la ciudad siempre. Tenía que dejar que volvieran a bajar la guardia. Y eso implicaba que en la mayoría de las veces iba a tener que gastarse dinero mientras estuviera allí. Si bien entrar era ya sencillo para ella con su disfraz, no siempre iba a ir vestida de la misma manera. Y tampoco iba a usar la misma entrada siempre. Era necesario que usara otro tipo de puertas, y hasta que saltara los muros de la ciudad...gracias a sus entrenamientos en los últimos meses con la Hanu Mahana, había conseguido suficiente fuerza como para dar buenos saltos y hasta volverse toda una acróbata por los tejados y muros de la ciudad. La vida era buena en Lègance.
Ese día se había aventurado por su cuenta. Y aunque le gustaba recorrer las calles por los bulevares y pasearse entre las tiendas, para no perder la costumbre, ese día llevó una ropa un poco más duradera. No iba a vestir las ropas finas mientras saltaba entre los techos. Porque sí, ese día ella iría por la parte alta de la ciudad... literalmente. De todos modos se puso lo mejor que pudo para no desentonar y partió en una pequeña excursión de exploración. Eso sí, no sin antes haberse tomado su té de la mañana.
Saltaba entre los techos y revisaba los diferentes sitios de la ciudad. Al ser una desorientada de primera, se perdió. Cuando no supo en dónde estaba, se sentó en un tejado y se dedicó a observar... antiguamente aquello era una situación de pánico. Pero ahora era una persona más confiada y con control de sí misma. No podía negar que igual le asustaba el hecho de estar en la enorme ciudad sin conocer su ubicación, pero se hacía a la idea de que espantarse por eso no la iba a hacer encontrar el camino. Así que haría algo de vagancia mientras tanto y luego de relajarse en el techo, bajó de un salto y empezó a caminar sin rumbo específico.
Los dedos de sus manos tamborileaban sobre sus antebrazos mientras avanzaba de brazos cruzados y mirando a todos lados. Algunas personas la miraban resaltar entre la multitud, después de todo era relativamente alta para lo normal, y con su aura de niña bonita, Yuuki lograba atraer algunas miradas curiosas. Llevaba una sonrisa en su cara y se le notaba confiada. Incluso, mentalmente, se preguntaba qué clase de cosas divertidas podría encontrarse por allí. A diferencia de los pueblos como Baterilla, o la ciudad del reino de Samba, Lègance se veía como una de esas metrópolis que nunca dejaban de ofrecer algo a quien supiera buscar.
Pero claro que tampoco podía vivir robando en la ciudad siempre. Tenía que dejar que volvieran a bajar la guardia. Y eso implicaba que en la mayoría de las veces iba a tener que gastarse dinero mientras estuviera allí. Si bien entrar era ya sencillo para ella con su disfraz, no siempre iba a ir vestida de la misma manera. Y tampoco iba a usar la misma entrada siempre. Era necesario que usara otro tipo de puertas, y hasta que saltara los muros de la ciudad...gracias a sus entrenamientos en los últimos meses con la Hanu Mahana, había conseguido suficiente fuerza como para dar buenos saltos y hasta volverse toda una acróbata por los tejados y muros de la ciudad. La vida era buena en Lègance.
Vestimenta
Ese día se había aventurado por su cuenta. Y aunque le gustaba recorrer las calles por los bulevares y pasearse entre las tiendas, para no perder la costumbre, ese día llevó una ropa un poco más duradera. No iba a vestir las ropas finas mientras saltaba entre los techos. Porque sí, ese día ella iría por la parte alta de la ciudad... literalmente. De todos modos se puso lo mejor que pudo para no desentonar y partió en una pequeña excursión de exploración. Eso sí, no sin antes haberse tomado su té de la mañana.
Saltaba entre los techos y revisaba los diferentes sitios de la ciudad. Al ser una desorientada de primera, se perdió. Cuando no supo en dónde estaba, se sentó en un tejado y se dedicó a observar... antiguamente aquello era una situación de pánico. Pero ahora era una persona más confiada y con control de sí misma. No podía negar que igual le asustaba el hecho de estar en la enorme ciudad sin conocer su ubicación, pero se hacía a la idea de que espantarse por eso no la iba a hacer encontrar el camino. Así que haría algo de vagancia mientras tanto y luego de relajarse en el techo, bajó de un salto y empezó a caminar sin rumbo específico.
Los dedos de sus manos tamborileaban sobre sus antebrazos mientras avanzaba de brazos cruzados y mirando a todos lados. Algunas personas la miraban resaltar entre la multitud, después de todo era relativamente alta para lo normal, y con su aura de niña bonita, Yuuki lograba atraer algunas miradas curiosas. Llevaba una sonrisa en su cara y se le notaba confiada. Incluso, mentalmente, se preguntaba qué clase de cosas divertidas podría encontrarse por allí. A diferencia de los pueblos como Baterilla, o la ciudad del reino de Samba, Lègance se veía como una de esas metrópolis que nunca dejaban de ofrecer algo a quien supiera buscar.
Combo de pollito frito con papas

![[Imagen: kZd5CAe.png]](https://i.imgur.com/kZd5CAe.png)
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