03-05-2026, 06:33 PM
La voz del mayor ocasionó que Seraphine sintiese por unos instantes su alma salir de su piel, no habiéndolo visto, y creía que sería culpa de la noche, viéndose sus sentidos algo afectados por la oscuridad, no tardando demasiado en ponerse de pie, acelerando un poco su paso para llegar a él y, buscando un buen lugar, buscó escalar las enormes piernas del hombre hasta llegar a su cintura, siendo algo que la skypean hacía sin pensárselo demasiado cada vez que el de piel azul estuviera cerca, siendo algo que su cuerpo hacía antes de darse cuenta de lo que estaba haciendo.
Soltó un bostezo y se acomodó un poco contra el estómago ajeno, pasando sus manos de manera furiosa por su cabello, buscando el peinarlo un poco, estando tan desordenado que de seguro apuntaba en varias direcciones, con sus ojos algo cansados, debiendo controlar su necesidad de girar como un gato que mostrase su panza hacia arriba, en cambio, se mantuvo sentada, apoyando su espalda contra el vientre ajeno, estirando sus brazos y miró hacia arriba, manteniendo algo de silencio durante unos minutos, perdiendo sus ojos en Kazan y el cielo nocturno, no pudiendo evitar imaginarlo el tocar las estrellas cada vez que estiraba su mano y estornudó.
Dormir al aire libre no fue buena idea.
—¿Buena puntería?— Se rascó el mentón, algo confusa, y movió un poco su mano, con un gesto de mitad, por si el pelinegro no podía leer por culpa de la falta de luz sus respuestas. —No mucho— Miró la arena, pareciendo estar pensando algo con seriedad, y se bajó del regazo, con un salto, sintiendo que desde lo sucedido en Kutsukku, sus habilidades físicas mejoraron un montón. —¿Puedes tumbarte?— No se olvidó de aquel día que Kazan no se acercó pese a su petición de aquel día cuando hicieron el castillo de arena y no pudo evitar inflar un poco sus mejillas, mirando el suelo, algo dolida.
—¿Tú pudiste dormir?— Lo miró con preocupación; si estaba despierto a esas horas, con el siguiente viaje tan cerca, de seguro también tendría algunos problemas. —¿Estás bien?
Dio unos cuantos golpecitos en la arena, queriendo que viese la urgencia de tumbarse, y se sintió sobre sus rodillas, mirando sus manos, sin saber muy bien qué pensar en aquel momento.
Soltó un bostezo y se acomodó un poco contra el estómago ajeno, pasando sus manos de manera furiosa por su cabello, buscando el peinarlo un poco, estando tan desordenado que de seguro apuntaba en varias direcciones, con sus ojos algo cansados, debiendo controlar su necesidad de girar como un gato que mostrase su panza hacia arriba, en cambio, se mantuvo sentada, apoyando su espalda contra el vientre ajeno, estirando sus brazos y miró hacia arriba, manteniendo algo de silencio durante unos minutos, perdiendo sus ojos en Kazan y el cielo nocturno, no pudiendo evitar imaginarlo el tocar las estrellas cada vez que estiraba su mano y estornudó.
Dormir al aire libre no fue buena idea.
—¿Buena puntería?— Se rascó el mentón, algo confusa, y movió un poco su mano, con un gesto de mitad, por si el pelinegro no podía leer por culpa de la falta de luz sus respuestas. —No mucho— Miró la arena, pareciendo estar pensando algo con seriedad, y se bajó del regazo, con un salto, sintiendo que desde lo sucedido en Kutsukku, sus habilidades físicas mejoraron un montón. —¿Puedes tumbarte?— No se olvidó de aquel día que Kazan no se acercó pese a su petición de aquel día cuando hicieron el castillo de arena y no pudo evitar inflar un poco sus mejillas, mirando el suelo, algo dolida.
—¿Tú pudiste dormir?— Lo miró con preocupación; si estaba despierto a esas horas, con el siguiente viaje tan cerca, de seguro también tendría algunos problemas. —¿Estás bien?
Dio unos cuantos golpecitos en la arena, queriendo que viese la urgencia de tumbarse, y se sintió sobre sus rodillas, mirando sus manos, sin saber muy bien qué pensar en aquel momento.
![[Imagen: RlTqH6C.jpeg]](https://i.imgur.com/RlTqH6C.jpeg)
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