03-05-2026, 08:35 PM
Wáhed - Ithnán - Thalatha
18:15 p.m.
En algún lugar del desierto, Arabasta, Paradise.
En algún lugar del desierto, Arabasta, Paradise.
Wáhed suspiro resignado a la pelea de sus hermanos, a veces se comportaban como unos críos… y lo cierto es que lo eran, no podía culparlos porque la vida misma los hizo crecer demasiado rápido. Algunas veces él también deseaba darle rienda suelta a sus emociones sin sobrepensarlo demasiado o tener que actuar como la cabeza responsable del grupo. Desde que quedaron huérfanos a temprana edad, debido a la obsesión enfermiza de sus padres por lo que el Templo de Bakara ocultaba y las promesas de la doncella prometida, él se hizo cargo de los pequeños, los cuido y los vio crecer convirtiéndose en el adulto que necesitaban… pero ¿Quién lo cuidaba a él? Nadie…
Entonces sus ojos serenos se posaron sobre la hermosa chica de cabellera azabache. La mujer parecía querer separarlos, les hablaba de que se detuvieran. ¿Debería ayudarla? No, si ella era la respuesta a sus oraciones debía demostrar de que estaba hecha… y lidiar con sus hermanos era una buena forma de comenzar, claro, no paso por alto su calma al saberse secuestrada. ¿No debería estar un poco asustada por lo desconocido, sumado a su discapacidad? Y eso lo llevo a recordar como lo señalo, sin titubeos, el sitio exacto donde estaba… ¿Qué ocultaba la joven doncella? Doncella que se había presentado antes del desastre como Gwendolyn, sonaba rítmico.
Entonces sus ojos serenos se posaron sobre la hermosa chica de cabellera azabache. La mujer parecía querer separarlos, les hablaba de que se detuvieran. ¿Debería ayudarla? No, si ella era la respuesta a sus oraciones debía demostrar de que estaba hecha… y lidiar con sus hermanos era una buena forma de comenzar, claro, no paso por alto su calma al saberse secuestrada. ¿No debería estar un poco asustada por lo desconocido, sumado a su discapacidad? Y eso lo llevo a recordar como lo señalo, sin titubeos, el sitio exacto donde estaba… ¿Qué ocultaba la joven doncella? Doncella que se había presentado antes del desastre como Gwendolyn, sonaba rítmico.
SI NO PARAN, ME VOY
Aquella declaración lo hizo alzar una ceja, mirar el desierto y pensar “¿A dónde se iría por su cuenta?” Estaban en el medio de la nada y ella era turista. La vio, tan delicada meterse entre ambos hombres, sujetarlos como si fueran niños pequeños, por la ropa, eso lo hizo medio sonreír.
Itnán y Thalatha se terminaron apaciguando con la voz de la doncella. El más joven termino con el labio roto, y el mayor con un ojo (izquierdo) que se empezaba a teñir de rojo.
— … idiota — dijo por debajito el moreno limpiándose el labio manchado de sangre.
— … enano — le refuto el apuesto peliblanco tocando con delicadeza su ojo golpeado. Luego suspiro, y entendió que aquella mujer sin miedo se metió entre ellos… a riesgo de que su hermoso rostro resultara lastimado. Tenia que admitir que era valiente, o muy tonta, se decantaría por lo primero — Gwendolyn es un nombre precioso, suena a una hermosa flor del desierto, que esta esperando con sus pétalos abiertos a esparcir su esencia divina por el mundo — recito con honestidad mezclado con su toque seductor y charlatanería, ella se había ganado con esa acción su respeto.
— … voy a vomitar — refunfuño por debajito Thalatha al escuchar a su hermano, aunque coincidía con él pero jamás hubiera dicho esas cosas…
Itnán y Thalatha se terminaron apaciguando con la voz de la doncella. El más joven termino con el labio roto, y el mayor con un ojo (izquierdo) que se empezaba a teñir de rojo.
— … idiota — dijo por debajito el moreno limpiándose el labio manchado de sangre.
— … enano — le refuto el apuesto peliblanco tocando con delicadeza su ojo golpeado. Luego suspiro, y entendió que aquella mujer sin miedo se metió entre ellos… a riesgo de que su hermoso rostro resultara lastimado. Tenia que admitir que era valiente, o muy tonta, se decantaría por lo primero — Gwendolyn es un nombre precioso, suena a una hermosa flor del desierto, que esta esperando con sus pétalos abiertos a esparcir su esencia divina por el mundo — recito con honestidad mezclado con su toque seductor y charlatanería, ella se había ganado con esa acción su respeto.
— … voy a vomitar — refunfuño por debajito Thalatha al escuchar a su hermano, aunque coincidía con él pero jamás hubiera dicho esas cosas…
Si ustedes me salvaron, les agradezco.
Les dijo soltándolos al fin de la ropa. Los dos hermanos se vieron, y Wanéd a lo lejos volvió a suspirar. Itnán con su honestidad característica abrió la boca para responder, pero Thalatha, quien era más intuitivo entendió algo entre líneas, empujo a su hermano y se arrodillo frente a la mujer mientras ella terminaba de decir que por ayudarla los ayudaría.
— … si, si, justo así fue… — confirmo con una risa nerviosa, mientras el peliblanco lo fulminaba con la mirada por el empujón — … por favor ayúdanos, te regresaremos a salvo con los tuyos, solo será hasta la media noche — indico pegando la cabeza de la arena con una reverencia muy estricta — … perdona mi comportamiento anterior, fui impulsivo — suplico esperando el perdón ajeno.
— … disculpa el mío también, me deje llevar — fue el turno de Itnán, con una reverencia más jovial — … entonces, cuando todo esto acabe, tu cantaras y yo bailare — propuso volviendo a sonreírle con coquetería, aunque ella no lo vería ¿cierto?
— Perdona a mis hermanos, son jóvenes e impulsivos — la voz seria de Wahéd se dejó escuchar, se había levantado y acortado la distancia con el grupo — No voy a mentirle, Señorita Gwendoline, hemos sido nosotros quienes te arrebataron de tu grupo. Como dije antes, no buscamos ni queremos hacerte daño pero tu presencia es imperativa para nuestra misión de vida, la que nos ata a este desierto y la que nos hizo hacer lo que hicimos. No te voy a pedir que nos entiendas, tampoco que nos perdones pero toma mi sinceridad como una muestra de buena voluntad. Ven al Templo Bakara con nosotros, te prometo que te llevare de regreso junto a tus amigos, y con gusto recibiré el castigo por mi crimen: tu secuestro — su relato neutral busco enfocar toda la culpa en él, después de todo era el responsable de sus hermanos y de esa maldición familiar ligada a generaciones de locuras — … antes permíteme contarte la historia detrás de todo pero no aquí — alzo la vista al cielo, soltó otro suspiro — … debemos avanzar, la luna saldrá pronto — termino de romper la distancia con la joven, la tomo por la cintura y la alzo sin esfuerzo para sentarla estilo amazona en el camello —… no podemos retroceder, tampoco te dejaremos aquí pero si quieres huir y liberarte, Tongsi siempre encuentra el camino de regreso al pueblo… — le susurro para que solo ella escuchara, el camello de su hermano Thalatha, él mismo lo entreno para que siempre encontrara el camino a casa, al pueblo. Wahéd detestaba demasiado obligar a otros a hacer lo que no querían, él era obligado a ser el adulto de su familia… no le haría eso a la doncella, aunque significará seguir atado a una tradición familiar arcaica. Le daba el libre albedrío de decidir si ayudar a sus captores o regresar con sus amigos.
Sin más Thalatha se montó con Itnán en el otro camello, Wahéd hizo lo propio con el suyo, dándole una seña a sus hermanos para que avanzaran, dejando atrás a la chica. Él se quedo a su lado —… solo gíralo 160 grados a tu derecha, y él hará el resto... llegara al pueblo… Señorita Gwendolyne — le indico comenzando a andar en su propio camello, no miro atrás… nunca fue optimista, nunca tuvo las esperanzas de sus hermanos, él veía la vida de una manera más… gris. Nadie nunca los había ayudado, nadie lo haría ahora… ni siquiera una doncella sin luz en los ojos pero con luz en el alma.
— … si, si, justo así fue… — confirmo con una risa nerviosa, mientras el peliblanco lo fulminaba con la mirada por el empujón — … por favor ayúdanos, te regresaremos a salvo con los tuyos, solo será hasta la media noche — indico pegando la cabeza de la arena con una reverencia muy estricta — … perdona mi comportamiento anterior, fui impulsivo — suplico esperando el perdón ajeno.
— … disculpa el mío también, me deje llevar — fue el turno de Itnán, con una reverencia más jovial — … entonces, cuando todo esto acabe, tu cantaras y yo bailare — propuso volviendo a sonreírle con coquetería, aunque ella no lo vería ¿cierto?
— Perdona a mis hermanos, son jóvenes e impulsivos — la voz seria de Wahéd se dejó escuchar, se había levantado y acortado la distancia con el grupo — No voy a mentirle, Señorita Gwendoline, hemos sido nosotros quienes te arrebataron de tu grupo. Como dije antes, no buscamos ni queremos hacerte daño pero tu presencia es imperativa para nuestra misión de vida, la que nos ata a este desierto y la que nos hizo hacer lo que hicimos. No te voy a pedir que nos entiendas, tampoco que nos perdones pero toma mi sinceridad como una muestra de buena voluntad. Ven al Templo Bakara con nosotros, te prometo que te llevare de regreso junto a tus amigos, y con gusto recibiré el castigo por mi crimen: tu secuestro — su relato neutral busco enfocar toda la culpa en él, después de todo era el responsable de sus hermanos y de esa maldición familiar ligada a generaciones de locuras — … antes permíteme contarte la historia detrás de todo pero no aquí — alzo la vista al cielo, soltó otro suspiro — … debemos avanzar, la luna saldrá pronto — termino de romper la distancia con la joven, la tomo por la cintura y la alzo sin esfuerzo para sentarla estilo amazona en el camello —… no podemos retroceder, tampoco te dejaremos aquí pero si quieres huir y liberarte, Tongsi siempre encuentra el camino de regreso al pueblo… — le susurro para que solo ella escuchara, el camello de su hermano Thalatha, él mismo lo entreno para que siempre encontrara el camino a casa, al pueblo. Wahéd detestaba demasiado obligar a otros a hacer lo que no querían, él era obligado a ser el adulto de su familia… no le haría eso a la doncella, aunque significará seguir atado a una tradición familiar arcaica. Le daba el libre albedrío de decidir si ayudar a sus captores o regresar con sus amigos.
Sin más Thalatha se montó con Itnán en el otro camello, Wahéd hizo lo propio con el suyo, dándole una seña a sus hermanos para que avanzaran, dejando atrás a la chica. Él se quedo a su lado —… solo gíralo 160 grados a tu derecha, y él hará el resto... llegara al pueblo… Señorita Gwendolyne — le indico comenzando a andar en su propio camello, no miro atrás… nunca fue optimista, nunca tuvo las esperanzas de sus hermanos, él veía la vida de una manera más… gris. Nadie nunca los había ayudado, nadie lo haría ahora… ni siquiera una doncella sin luz en los ojos pero con luz en el alma.
LÁMPARA MAGICA
Karma Fanático: Hyakinthos.
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