04-05-2026, 02:17 AM
(Última modificación: 08-05-2026, 09:50 PM por Kiyoshi Maeda.
Razón: Olvidé restar la energía.
)
Un ligero suspiro es lo que escapa de su boca. ¿Tan complejo sería encontrarle una pareja a Uker? Quizás está apuntando demasiado alto, o demasiado abajo, sin dar con la respuesta a esta interrogante. ¿Estarán haciendo más de lo que deberían? No, para Kiyoshi, cuando se trata de sus compañeros, nunca es suficiente, menos ahora que cuentan con la ausencia de su capitán por enfermedad. Estando él a cargo, darles las mejores condiciones posibles a sus compañeros es parte de una responsabilidad de la que no puede huir. Sin embargo, ¿es esta chica la indicada? Si la analiza físicamente, mirándola de pies a cabeza, parece serlo. Pero un hombre adulto como él sabe que eso no es lo único importante al momento de tomar una decisión de esta índole. — Ya es suficiente. — Pide tranquilamente que suelte a Varo, mas ella no obedece. Aun así, el Mink se las arregla para hacerse con su libertad, aunque se lleva uno que otro golpe entre medio. El sombrero que cae, reside justamente sobre la mesa, a un costado de los vasos que han usado para beber, excepto Kiyoshi, quien no ha probado una sola gota. Sin que se lo pidan, y antes de que lo haga la muchacha, lo toma y lo sacude un poco, ayudándose con la otra mano. Cabe aclarar que ambas están enguantadas.
— No hemos venido por una novia para Varo Ganchin. Él siempre hace bien su trabajo, así que no debo preocuparme en demasía por él. Es Uker quien está en el tonto ojo del huracán. — Zaki no parece querer darle relevancia a sus palabras, pues sigue enfrascada en mirar a Varo y acercársele con intenciones aparentemente reproductivas, pues a Kiyoshi no se le ocurre que puede ser un plan maestro por parte de la mujer para así infiltrarse en su barco y robarles los supuestos tesoros que deberían poseer, pero que, lamentablemente, no tienen. Así que todo lo que hace la chica es al pedo, básicamente. Aun así, no se le permitirá que consiga éxito.
En lo que ella avanza lentamente con esa sonrisa fanfarrona en el rostro, queriendo acosar a Varo, Kiyoshi se pone de pie y, en un movimiento atípico, se coloca el sombrero de su compañero en la cabeza. ¿Será que este aditamento sea el secreto de sus tenebrosos poderes? No siente diferencia alguna, pero juzgando las expresiones de los presentes, intuye que le ha sumado bastantes puntos de aura.
Aprovechando que ella se encuentra dándole la espalda, sin prestarle atención, Kiyoshi primero levanta su rifle y, acto seguido, le coloca una munición básica. No quiere lucirse ni provocar un desastre en esta humilde cantina. — Detente de una tonta vez. En un principio me causó un poco de gracia, pero acosar a mi compañero es algo que no pienso tolerar. — No vaya a ser que “La Epidemia” se enfade y haga algo en su contra por ponerlo en esta situación, así que lo más rentable es ponerse manos a la obra y resolver este problemilla que ha surgido. Sin ningún tipo de consideración, apunta hacia el centro de la espalda de Zaki y jala el gatillo. Una bala rodeada con una de sus burbujas sale a gran velocidad, impactante en su piel, provocando no solo una marca en su piel, sino también un sangrado. Sin embargo, esto no es lo único. La potencia de su ofensiva es tal, que la misma impulsa el cuerpo ajeno de manera violenta, pasando por el costado de Varo, atravesando la barra y chocando con el cuerpo del bartender, deteniéndose ambos con un choque en la pared, el cual rompe vasos, copas y botellas que estallan, cayendo todo. Para no haber querido provocar un caos, parece que el tiro le ha salido por la culata. Kiyoshi sigue sin calcular la fuerza en sus disparos.
Al unísono, todos gritan, incluso aquellos que se encontraban al exterior del lugar y, debido al ruido, se han acercado para ver. Algunos se quejan por todo el licor tirado y desperdiciado, mientras que otros se muestran entusiasmados ante la muestra de poder que acaba de hacer Kiyoshi. Este, tras mantener el rifle sujeto solo con la diestra, se rasca la frente con los dedos de la zurda. — Vaya, parece que he sido un tonto. — Este ataque no basta para dejar fuera de combate a la peliverde, pues lentamente intenta apartarse del cantinero que amortiguó su impacto y busca levantarse. — M-maldito… Te voy a dar una paliza que… no olvidarás… jamás… ¡Chicos, vengan! — Parece que pide refuerzos hacia las afueras. ¿Así que sí tiene compinches? Esta es toda una sorpresa. Kiyoshi se quita el sombrero y lo arroja a Varo, seguido de unas palabras. — Será mejor que corramos, Tontoro. — Tose dos veces, no compartiendo gérmenes debido a la mascarilla que porta.
Tomando solo su rifle, se dispone a salir de la cantina y correr, esperando que Varo, normalmente mucho más rápido que él, lo alcance en cuestión de segundos. Quienes también lo alcanzan son los refuerzos llamados que ya comienzan a corretearlo por las calles de Jaya. Más atrás, Zaki también se ve armada con su Bo, siguiéndolos para darles una paliza. — ¿Crees que me excedí, Varo? Solo fue un tiro. Aunque parece que no nos dejarán irnos así como así.
— No hemos venido por una novia para Varo Ganchin. Él siempre hace bien su trabajo, así que no debo preocuparme en demasía por él. Es Uker quien está en el tonto ojo del huracán. — Zaki no parece querer darle relevancia a sus palabras, pues sigue enfrascada en mirar a Varo y acercársele con intenciones aparentemente reproductivas, pues a Kiyoshi no se le ocurre que puede ser un plan maestro por parte de la mujer para así infiltrarse en su barco y robarles los supuestos tesoros que deberían poseer, pero que, lamentablemente, no tienen. Así que todo lo que hace la chica es al pedo, básicamente. Aun así, no se le permitirá que consiga éxito.
En lo que ella avanza lentamente con esa sonrisa fanfarrona en el rostro, queriendo acosar a Varo, Kiyoshi se pone de pie y, en un movimiento atípico, se coloca el sombrero de su compañero en la cabeza. ¿Será que este aditamento sea el secreto de sus tenebrosos poderes? No siente diferencia alguna, pero juzgando las expresiones de los presentes, intuye que le ha sumado bastantes puntos de aura.
Aprovechando que ella se encuentra dándole la espalda, sin prestarle atención, Kiyoshi primero levanta su rifle y, acto seguido, le coloca una munición básica. No quiere lucirse ni provocar un desastre en esta humilde cantina. — Detente de una tonta vez. En un principio me causó un poco de gracia, pero acosar a mi compañero es algo que no pienso tolerar. — No vaya a ser que “La Epidemia” se enfade y haga algo en su contra por ponerlo en esta situación, así que lo más rentable es ponerse manos a la obra y resolver este problemilla que ha surgido. Sin ningún tipo de consideración, apunta hacia el centro de la espalda de Zaki y jala el gatillo. Una bala rodeada con una de sus burbujas sale a gran velocidad, impactante en su piel, provocando no solo una marca en su piel, sino también un sangrado. Sin embargo, esto no es lo único. La potencia de su ofensiva es tal, que la misma impulsa el cuerpo ajeno de manera violenta, pasando por el costado de Varo, atravesando la barra y chocando con el cuerpo del bartender, deteniéndose ambos con un choque en la pared, el cual rompe vasos, copas y botellas que estallan, cayendo todo. Para no haber querido provocar un caos, parece que el tiro le ha salido por la culata. Kiyoshi sigue sin calcular la fuerza en sus disparos.
Al unísono, todos gritan, incluso aquellos que se encontraban al exterior del lugar y, debido al ruido, se han acercado para ver. Algunos se quejan por todo el licor tirado y desperdiciado, mientras que otros se muestran entusiasmados ante la muestra de poder que acaba de hacer Kiyoshi. Este, tras mantener el rifle sujeto solo con la diestra, se rasca la frente con los dedos de la zurda. — Vaya, parece que he sido un tonto. — Este ataque no basta para dejar fuera de combate a la peliverde, pues lentamente intenta apartarse del cantinero que amortiguó su impacto y busca levantarse. — M-maldito… Te voy a dar una paliza que… no olvidarás… jamás… ¡Chicos, vengan! — Parece que pide refuerzos hacia las afueras. ¿Así que sí tiene compinches? Esta es toda una sorpresa. Kiyoshi se quita el sombrero y lo arroja a Varo, seguido de unas palabras. — Será mejor que corramos, Tontoro. — Tose dos veces, no compartiendo gérmenes debido a la mascarilla que porta.
Tomando solo su rifle, se dispone a salir de la cantina y correr, esperando que Varo, normalmente mucho más rápido que él, lo alcance en cuestión de segundos. Quienes también lo alcanzan son los refuerzos llamados que ya comienzan a corretearlo por las calles de Jaya. Más atrás, Zaki también se ve armada con su Bo, siguiéndolos para darles una paliza. — ¿Crees que me excedí, Varo? Solo fue un tiro. Aunque parece que no nos dejarán irnos así como así.
OFF ROL
![[Imagen: u2oxCl9.png]](https://i.imgur.com/u2oxCl9.png)
Hablo | Pienso
