04-05-2026, 03:27 AM
Sí, definitivamente parecía tan arisca como el día en que la conoció, manteniendo incluso el mismo nivel de desfachatez, porque otra persona en esas circunstancias mostraría algo de reparo en exhibir su desnudez, pero ella no. Al menos su lenguaje físico hablaba de agobio antes que vergüenza, y eso se alineaba con el sentido repleto de libertinaje que el propio Hasegawa había añadido a su vida desde lo que pasó con Himari, eludiéndose de traumas mediante el contacto físico, o ser extremadamente social con las personas, rebasando las líneas entre la coquetería genuina y el interés por encuentros carnales.
Aunque siendo sincero, arqueó una ceja al verla tan perdida, prácticamente como si no le conociera. ¿Habrá estado demasiado ebria aquel día? ¿O las sustancias que afectaban a la memoria llegaron después y afectó a la retención de recuerdos del resto de horas? Se le ocurrían muchas teorías que explicasen ese extraño funcionamiento en el cerebro de Maki, pero descartó el pensamiento tan pronto como la gracia por su confusión le llegó, alimentándose su risa mediante verla hundirse en el agua. Parecía una joven regañada por alguien de mayor rango, y si bien, no hubieron risas sonoras, sí se le notó su típica sonrisa divertida, presente siempre en los instantes donde está a punto de ponerse más... juguetón.
—¡Hasegawa Shin, a su servicio! —hizo un saludo marine, simulando profesionalismo, y automáticamente echó a reír. —¿De verdad no me recuerdas? ¿Cuánto bebiste ese día? —comentó entre leves carcajadas, más que nada por haber aparentado ser "formal" cuando esa etiqueta no le queda para nada. La había abandonado hace muchos años.
Al rato y tras su acercamiento, ella decidió sumergirse en el agua y comenzar a nadar, observándola ir de un lado a otro. Ni siquiera tuvo tiempo de contestarle, sólo lo limitó a ser un testigo de su cuerpo desnudo moviéndose con bastante soltura, hasta emerger nuevamente y apoyarse en la piedra, claro que Hasegawa no iba a quedarse callado, menos cuando estaba claro que el cuerpo de la chica era de su agrado, y también ese rostro repleto de un fuego interior que no conseguía describir a detalle.
El albino se colocó al lado de la azabache, luciendo su bien formado torso y apoyando ambas manos en la piedra, aunque manteniendo una distancia prudencial entre los dos. La sonrisa que enmarca su rostro se muestra más tranquila, y su tono acompaña a la relajación contrastada frente a la energía que presentó antes. —Que boca... —expresó finalmente, negando con la cabeza —Pero tienes razón. Esos placeres de la vida se suelen ganar con mucho esfuerzo, siendo guapo, seguro, fuerte... —se encoge de hombros, un tono fanfarrón volviéndose dominante en su voz —¿Qué se sentirá? —tras cerrar los ojos durante breves instantes, vuelve a observarla, girándose de perfil y mirándola con un descaro evidente.
—Aunque si me permites el comentario, eso tiene fácil solución. Quiero decir, creo que estamos solos aquí. —una clara situación donde le estaba coqueteando, observando sus alrededores y la completa ausencia de otras personas. ¿Le arrancarían la cabeza en ese segundo? No lo sabía, lo que estaba claro es que la sensación de peligro le gustaba más que cualquier otra cosa.
Aunque siendo sincero, arqueó una ceja al verla tan perdida, prácticamente como si no le conociera. ¿Habrá estado demasiado ebria aquel día? ¿O las sustancias que afectaban a la memoria llegaron después y afectó a la retención de recuerdos del resto de horas? Se le ocurrían muchas teorías que explicasen ese extraño funcionamiento en el cerebro de Maki, pero descartó el pensamiento tan pronto como la gracia por su confusión le llegó, alimentándose su risa mediante verla hundirse en el agua. Parecía una joven regañada por alguien de mayor rango, y si bien, no hubieron risas sonoras, sí se le notó su típica sonrisa divertida, presente siempre en los instantes donde está a punto de ponerse más... juguetón.
—¡Hasegawa Shin, a su servicio! —hizo un saludo marine, simulando profesionalismo, y automáticamente echó a reír. —¿De verdad no me recuerdas? ¿Cuánto bebiste ese día? —comentó entre leves carcajadas, más que nada por haber aparentado ser "formal" cuando esa etiqueta no le queda para nada. La había abandonado hace muchos años.
Al rato y tras su acercamiento, ella decidió sumergirse en el agua y comenzar a nadar, observándola ir de un lado a otro. Ni siquiera tuvo tiempo de contestarle, sólo lo limitó a ser un testigo de su cuerpo desnudo moviéndose con bastante soltura, hasta emerger nuevamente y apoyarse en la piedra, claro que Hasegawa no iba a quedarse callado, menos cuando estaba claro que el cuerpo de la chica era de su agrado, y también ese rostro repleto de un fuego interior que no conseguía describir a detalle.
El albino se colocó al lado de la azabache, luciendo su bien formado torso y apoyando ambas manos en la piedra, aunque manteniendo una distancia prudencial entre los dos. La sonrisa que enmarca su rostro se muestra más tranquila, y su tono acompaña a la relajación contrastada frente a la energía que presentó antes. —Que boca... —expresó finalmente, negando con la cabeza —Pero tienes razón. Esos placeres de la vida se suelen ganar con mucho esfuerzo, siendo guapo, seguro, fuerte... —se encoge de hombros, un tono fanfarrón volviéndose dominante en su voz —¿Qué se sentirá? —tras cerrar los ojos durante breves instantes, vuelve a observarla, girándose de perfil y mirándola con un descaro evidente.
—Aunque si me permites el comentario, eso tiene fácil solución. Quiero decir, creo que estamos solos aquí. —una clara situación donde le estaba coqueteando, observando sus alrededores y la completa ausencia de otras personas. ¿Le arrancarían la cabeza en ese segundo? No lo sabía, lo que estaba claro es que la sensación de peligro le gustaba más que cualquier otra cosa.
![[Imagen: vEBNZb3.png]](https://i.imgur.com/vEBNZb3.png)
