04-05-2026, 04:41 PM
(02-05-2026, 12:07 AM)Kasui escribió:Dia 59 de Otoño, Año 17
El joven Kasui, se hallaba entre una de sus expediciones pues era un explorador empedernido y le gustaba pasear con la intención de reconocer bien aquella isla. Durante su paseo, se halló con una zona de campo donde las plantas eran lo suficientemente grandes como para cubrir a una persona adulta y el, siendo un niño, se veía bastante más pequeño que aquellas plantas, el joven dudó durante unos segundos pues, era el sitio perfecto para recibir un ataque sorpresa (recordemos que el niño tiene un delirio de persecución bastante curioso). Tras unos segundos meditándolo, decidió adentrarse en aquel campo, no sabía que había, no sabía que se iba a encontrar realmente, sería un campo normal? Un escondite de insectos o animales? Un escondite del enemigo que llevaba atormentando su tranquilidad durante años? No lo sabía, pero lo que sí sabía es que si empezaba a reconocerlo podría usarlo futura mente en caso de querer utilizarlo a su favor. Así fue como el joven asintió con la cabeza y antes de entrar hizo una pequeña marca en el suelo para recordar que este era el inicio, para hacerlo, en la tierra hizo una estrella la cual le faltaría una punta, esta punta indicaba el lugar por el que venía, siendo así como marcaría por esta ocasión sus puntos de referencia, digo por esta ocasión ya que a él joven no le gustaba marcar siempre de la misma manera los lugares pues no quería dejar pistas de quién era así de primeras y si hacía algo con un patrón concreto, era obvio que algún día alguien lo reconocería por ello, al menos él lo veía así en su paranoia constante.
Durante todo el día, el joven estuvo explorando aquel campo , marcando puntos distintos los cuales usaría como guía de en qué parte se encontraba pues mientras lo hacía iba contando los pasos siendo así que ya tendría calculado cuántos pasos había entre un punto y otro. También dejó distintas marcas en las plantas por si pasaba algo con sus marcas en la tierra. Así fue como llegó el atardecer, se estaba haciendo tarde y curiosamente no había visto mucho movimiento por el lugar, el joven, decidió explorar un poco más, hallando así un pueblo, un pueblo con un aura de preocupación pues, se podía palpar la tensión en el ambiente. Siempre con su capucha puesta para evitar ser visto, el joven se movió sigilosamente hacia uno de los tejados, fue así, como se pararía a escuchar una conversación entre dos personas sobre la situación que bien comentó el narrador de esta historia, siendo así, como el joven empezaría a prestar atención sin poder evitarlo debido a que era un cotilla. En cuanto escuchó un tema de conversación interesante, el mismo dejó salir su tic nervioso levantando su ceja derecha seguida de la izquierda, prestando atención a las palabras de los pueblerinos quienes comentaban aquella situación. Si no encontraba suficiente información ahí, se iría moviendo de un tejado a otro en busca de diálogos que le interesaran y le completaran un poco aquel “chisme” que estaba oyendo sobre un peligro poco comprendido. Al parecer, estaban atormentados por algo, solo falta saber que era ese algo, como era o como decían que era, como y cuando atacaba, des de hace cuanto etc etc etc. Durante todo este tiempo, el joven también estuvo mirando a sus alrededores, analizando a la gente, observando sus patrones de movimiento, sus aspectos, en lujos de todo detalle, ya no por su investigación pues él seguía teniendo aquella paranoia de persecución que le hacía fijarse siempre en la gente pues algún día podría encontrar a alguien con la misma apariencia pero diferentes ropas para adaptarse y ese alguien podría ser un enemigo escondido. El joven trató de no dejarse ningún detalle de el entorno, tenía calculadas vías de entradas al pueblo y vías de salida, al igual que vías de entrada al campo como vías de salidas ya que, de ser necesario usaría ese campo como escondite en algún momento o como terreno favorable para su estilo de combate.
Esto era en caso de que escuchara algo, pues, a estas horas la gente parecía esconderse en sus hogares por algo, también trataría de escuchar información por las ventanas de los hogares más, no descartamos la opción de que aquel pueblo se halle en situación “fantasma” y no haya podido encontrar nada. En caso de que no sea posible escuchar ninguna conversación, el joven entonces se limitaría a hacer reconocimiento del lugar como buen niño explorador curioso que es y para poder matizar ese posible escondite, se colocaría en el punto más alto posible para poder tratar de observar des de un punto más alto donde a él no se le viera mucho más él pudiera ver bastante, centrándose sobre todo en aquel campo de plantaciones de arroz y sus alrededores buscando ver cuál era el comportamiento que habría en aquel lugar pues, si era un lugar frecuentemente transitado, podría usarlo de una forma en caso de enfrentamiento, pero si era un lugar desierto o por horas, podría usarlo de otra manera. Era lo bonito de la incógnita y la preparación de terrenos, además le encantaba observar cosas por horas para buscar detalles. Así fue como, de cuclillas en el lugar que se hallaba, con la mano derecha apoyada entre sus piernas y la izquierda sobre su rodilla izquierda, se mantuvo atento a el lugar y su alrededor, de manera intermitente iba echándole un ojo al lugar donde se hallaba pues nunca sabía si el enemigo podía hacer un ataque sorpresa.
Aclaracion: probablemente, el joven no encuentre mucha información por el tema que comentaste de que la gente está escondida en sus casas por lo que supongo que se dará el segundo escenario. Cuando comentó cosas sobre “el enemigo” no hablo de el ser que tú comentaste, ya que seguramente mi personaje desconoce si existencia. Con “el enemigo” por norma general se refiere a unos supuestos posibles enemigos que le estén siguiendo ya que el niño vive con paranoia de persecución.
