04-05-2026, 05:48 PM
Se mantuvo en silencio, esperando a sus palabras, con Seraphine no apartando su mano, enfocándose en las suaves caricias, lo que le daba una pequeña misión, un objetivo, y sonrió, mirando a Kazan directo a los ojos, una vez hubiese hablado con él, la skypean se aseguraría de conversar con Mizuki a solas, también queriendo saber si ella se encontraba bien; le importaban ambos y sentía la necesidad de hacerlo, asegurarse de que estuvieran bien, por otro lado, no pasó por alto cada reacción del hombre y que Kazan no respondió a su pregunta, así que decidió que lo mejor era no presionarlo; sin embargo, dejarle un pequeño recordatorio de algo.
Dejó sus dedos sobre la barba y tiró un poco.
—Si algún día necesitas hablar de algo— Sonrió. —Mis orejas están a disposición.
El crujir de la madera no le pasó desapercibido y, en vez de decir algo, se concentró en seguir prolongando el tacto, intentando lo que parecía peinar la barba del hombre, con una expresión que decía concentración, dejando escapar un pequeño bostezo, la necesidad de dormir estaba pudiendo un poco con ella, tampoco ayudando demasiado que dentro de unas horas partieran a la siguiente isla, lo que ocasionó que el corazón de Seraphine latiese un poco de manera exagerada. —Se podría decir que estoy feliz— Se rió un poco, estirando sus brazos al aire, haciendo unos puños y golpeó en el aire. —No es como me hubiese gustado llegar al Grand Line, ¡pero lo hicimos!— Le enseñó su dedo pulgar. —Y antes de que nos demos cuenta, vamos a viajar los tres juntos, a conocer más.
Se sentó, con un montón de arena pegada a su piel.
—¡Ayudaremos mucha gente!— No tardó demasiado en ponerse de pie, abrazando su cuello otra vez y esta vez, con un rápido movimiento, le dio un pequeño beso en la mejilla. —¡Te quiero mucho!— Sonrió, en aquella espiral de energía e infló una mejilla. —Es una lástima que Mizuki no esté aquí para darle un montón de abrazos— Hizo puños, sorprendiendola un poco lo fácil que era animarse cuando tenía a su gente querida cerca; también quería darle abrazos y un beso a Mizuki en la mejilla, aunque de seguro se convertiría en un mordisco a medio camino, a veces se sentía como un gremlin que, en medio de emociones negativas y positivas, se saturaba, necesitando cuanto contacto físico pudiese dar, aunque fuese de manera violenta.
—¿Y si hacemos otro castillo de arena?— Ladeó un poco la cabeza. —Quizás eso nos ayude a solucionar… algo— Se encogió de hombros, frotando sus nudillos entre sí y se acercó a los dedos de Kazan, apoyando su palma en los nudillos, escuchando lo de estar orgulloso. —Entonces… ¿Me puedes hacer un favorcito?— Señaló su propio rostro. —Sonríe.
Dejó sus dedos sobre la barba y tiró un poco.
—Si algún día necesitas hablar de algo— Sonrió. —Mis orejas están a disposición.
El crujir de la madera no le pasó desapercibido y, en vez de decir algo, se concentró en seguir prolongando el tacto, intentando lo que parecía peinar la barba del hombre, con una expresión que decía concentración, dejando escapar un pequeño bostezo, la necesidad de dormir estaba pudiendo un poco con ella, tampoco ayudando demasiado que dentro de unas horas partieran a la siguiente isla, lo que ocasionó que el corazón de Seraphine latiese un poco de manera exagerada. —Se podría decir que estoy feliz— Se rió un poco, estirando sus brazos al aire, haciendo unos puños y golpeó en el aire. —No es como me hubiese gustado llegar al Grand Line, ¡pero lo hicimos!— Le enseñó su dedo pulgar. —Y antes de que nos demos cuenta, vamos a viajar los tres juntos, a conocer más.
Se sentó, con un montón de arena pegada a su piel.
—¡Ayudaremos mucha gente!— No tardó demasiado en ponerse de pie, abrazando su cuello otra vez y esta vez, con un rápido movimiento, le dio un pequeño beso en la mejilla. —¡Te quiero mucho!— Sonrió, en aquella espiral de energía e infló una mejilla. —Es una lástima que Mizuki no esté aquí para darle un montón de abrazos— Hizo puños, sorprendiendola un poco lo fácil que era animarse cuando tenía a su gente querida cerca; también quería darle abrazos y un beso a Mizuki en la mejilla, aunque de seguro se convertiría en un mordisco a medio camino, a veces se sentía como un gremlin que, en medio de emociones negativas y positivas, se saturaba, necesitando cuanto contacto físico pudiese dar, aunque fuese de manera violenta.
—¿Y si hacemos otro castillo de arena?— Ladeó un poco la cabeza. —Quizás eso nos ayude a solucionar… algo— Se encogió de hombros, frotando sus nudillos entre sí y se acercó a los dedos de Kazan, apoyando su palma en los nudillos, escuchando lo de estar orgulloso. —Entonces… ¿Me puedes hacer un favorcito?— Señaló su propio rostro. —Sonríe.
![[Imagen: RlTqH6C.jpeg]](https://i.imgur.com/RlTqH6C.jpeg)
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