04-05-2026, 08:30 PM
El tiempo no perdonaba y transcurría sin pausa. Tenía la mente tan ocupada que apenas percibía el avance de las estaciones. Si no fuese por el evidente cambio físico de Kenzo No habría sido realmente consciente de todo el tiempo que nos llevó prepararnos para nuestro avance. Esperaba que no fuese en vano y que alcanzásemos nuestros objetivos. Ya casi podía sentir la victoria, el éxito, el reconocimiento y, sobre todo, el mazazo al gobierno. Con esa sensación eufórica amarramos el barco, tal y como lo habíamos hecho ya varias veces, aunque esta vez sin la certeza absoluta de si volveríamos. Quería ser optimista, conocía a la tripulación y sabía de lo que eran capaces, pero nunca se sabía de qué manera se podía torcer la situación y también quería ser realista. Por mi parte, haría todo lo que estuviese en mi mano para protegerles que volviesen a salvo.
Cogí mis katanas y el bolso con mis pertenencias, ya preparadas de antemano. No era la única que había pensado en todo, Garnet nos ofreció algo para comer. Me gustaba esa nueva faceta suya. Desde que le había dado por cocinar, comíamos todos mucho mejor y era un alivio, ya que nadie parecía muy dispuesto a pasar su tiempo cocinando para los demás. Sonreí ligeramente ante su comentario y cogí los dos bentos para guardarlos en mi bolso. Le pasaría por esta vez su comentario solo porque me había ofrecido una doble ración de comida. Tras eso, recorrimos el camino de aquella selva repleta de vegetación e insectos hasta que llegamos a nuestro destino, los muros metálicos. El contraste en el paisaje era evidente, y más todavía a causa de los numerosos carteles y pegatinas que anunciaban el peligro qué había tras los muros. Como si aquello alguna vez hubiese detenido a alguien. En cualquier caso, el tamaño y la forma de la estructura ya imponía de por sí. Garnet no perdió el tiempo y se colocó en una extraña posición para ofrecernos a mí y a Jolyne que nos montásemos sobre él. Si no supiera lo que tenía en mente, parecería todavía más perturbado. Como si no fuese suficiente con las pintas que llevaba.
Iba a contestarle para negarme en rotundo, pero no fue necesario. Las puertas se abrieron ante nosotros para dejarnos pasar sin necesidad de utilizar la violencia. No sabía si considerarlo una buena o una mala señal. Por una parte, ya no tendríamos que perder el tiempo ni desgastarnos para acceder al recinto https. Por otra, ya nos esperaban dentro y parecían dispuestos a recibirnos sin miedo y con los brazos abiertos. No éramos los únicos preparados, aunque habría sido muy ingenuo pensar de esta forma. No sabía que podía haber tras aquellos muros. Imaginaba que máquinas y científicos, pero no toda una civilización que parecía haberse quedado congelada en el tiempo. Tenían sus propias casas, cosechas y animales. Un pueblo en toda regla. Para colmo, nadie parecía sorprendido por nuestra presencia, solo seguían trabajando y sonriendo por ningún motivo aparente. —¿Qué coño es esto?
Al avanzar, el portón se cerró tras nosotros, sin darnos más opción que continuar hasta el siguiente. A medida que caminábamos, me parecía más perturbadora aquella gente. No daba la impresión de que fuesen peligrosos, ni siquiera sentí la necesidad de activar el haki, pero trabajaban de una manera incansable y monótona, casi inhumana. Tampoco quería preocuparme demasiado por algo así cuando teníamos un objetivo mucho mayor entre manos. Garnet debió sentir aquel ambiente extraño o, tal vez, solo se aburría y quería darle ambiente a nuestra entrada. Cogió su instrumento y no dudó en ponerse a tocar. Sea lo que fuese que nos esperase tras los fríos muros de acero, ya sabía que nos aproximábamos y el factor sorpresa nunca había sido una opción, así que no importaba demasiado el jaleo que armase. Por lo menos animaría el ambiente completamente muerto con el que nos habíamos topado al entrar. Sus gritos cambiaron el ánimo y me instó a decir unas palabras motivadoras. Después de lo que íbamos a hacer, faltaría más.
—¡Pues claro que tengo algo que decir! —rugí más motivada que nunca —. ¿Habéis visto cómo nos han abierto la puerta? Se creen que nos tienen donde quieren y que son intocables, pero lo que no saben es que no existe una jaula en el mundo capaz de detener el fuego de nuestra banda. Vamos arrasar y no dejaremos ni las cenizas. ¡Les vamos a demostrar por qué el cielo se pone oscuro cuando aparecemos!
Esperaba que aquello les animase y les recordase dónde estábamos y cuál era nuestro objetivo. Cada vez Yamamura pasaba más tiempo en la cárcel, pero cada día lo teníamos presente. Tal y como esperaba, la segunda puerta se abrió de la misma manera que la primera, cerrándose a nuestro paso. Perfecto. Tal y como había dicho Kenzo, esto era justo lo que queríamos. Tras esta segunda puerta ya no había trabajadores, casas ni cultivos, sino la entrada a un castillo. El arco de la entrada era espectacular. Todo ello tenía algo de irreal y atemporal. Garnet, como siempre, se adelantó a la situación y se transformó parcialmente en su forma híbrida. Este chico había nacido preparado. —Al lío —dije para que todos se preparasen para lo que pudiese ocurrir.
Cogí mis katanas y el bolso con mis pertenencias, ya preparadas de antemano. No era la única que había pensado en todo, Garnet nos ofreció algo para comer. Me gustaba esa nueva faceta suya. Desde que le había dado por cocinar, comíamos todos mucho mejor y era un alivio, ya que nadie parecía muy dispuesto a pasar su tiempo cocinando para los demás. Sonreí ligeramente ante su comentario y cogí los dos bentos para guardarlos en mi bolso. Le pasaría por esta vez su comentario solo porque me había ofrecido una doble ración de comida. Tras eso, recorrimos el camino de aquella selva repleta de vegetación e insectos hasta que llegamos a nuestro destino, los muros metálicos. El contraste en el paisaje era evidente, y más todavía a causa de los numerosos carteles y pegatinas que anunciaban el peligro qué había tras los muros. Como si aquello alguna vez hubiese detenido a alguien. En cualquier caso, el tamaño y la forma de la estructura ya imponía de por sí. Garnet no perdió el tiempo y se colocó en una extraña posición para ofrecernos a mí y a Jolyne que nos montásemos sobre él. Si no supiera lo que tenía en mente, parecería todavía más perturbado. Como si no fuese suficiente con las pintas que llevaba.
Iba a contestarle para negarme en rotundo, pero no fue necesario. Las puertas se abrieron ante nosotros para dejarnos pasar sin necesidad de utilizar la violencia. No sabía si considerarlo una buena o una mala señal. Por una parte, ya no tendríamos que perder el tiempo ni desgastarnos para acceder al recinto https. Por otra, ya nos esperaban dentro y parecían dispuestos a recibirnos sin miedo y con los brazos abiertos. No éramos los únicos preparados, aunque habría sido muy ingenuo pensar de esta forma. No sabía que podía haber tras aquellos muros. Imaginaba que máquinas y científicos, pero no toda una civilización que parecía haberse quedado congelada en el tiempo. Tenían sus propias casas, cosechas y animales. Un pueblo en toda regla. Para colmo, nadie parecía sorprendido por nuestra presencia, solo seguían trabajando y sonriendo por ningún motivo aparente. —¿Qué coño es esto?
Al avanzar, el portón se cerró tras nosotros, sin darnos más opción que continuar hasta el siguiente. A medida que caminábamos, me parecía más perturbadora aquella gente. No daba la impresión de que fuesen peligrosos, ni siquiera sentí la necesidad de activar el haki, pero trabajaban de una manera incansable y monótona, casi inhumana. Tampoco quería preocuparme demasiado por algo así cuando teníamos un objetivo mucho mayor entre manos. Garnet debió sentir aquel ambiente extraño o, tal vez, solo se aburría y quería darle ambiente a nuestra entrada. Cogió su instrumento y no dudó en ponerse a tocar. Sea lo que fuese que nos esperase tras los fríos muros de acero, ya sabía que nos aproximábamos y el factor sorpresa nunca había sido una opción, así que no importaba demasiado el jaleo que armase. Por lo menos animaría el ambiente completamente muerto con el que nos habíamos topado al entrar. Sus gritos cambiaron el ánimo y me instó a decir unas palabras motivadoras. Después de lo que íbamos a hacer, faltaría más.
—¡Pues claro que tengo algo que decir! —rugí más motivada que nunca —. ¿Habéis visto cómo nos han abierto la puerta? Se creen que nos tienen donde quieren y que son intocables, pero lo que no saben es que no existe una jaula en el mundo capaz de detener el fuego de nuestra banda. Vamos arrasar y no dejaremos ni las cenizas. ¡Les vamos a demostrar por qué el cielo se pone oscuro cuando aparecemos!
Esperaba que aquello les animase y les recordase dónde estábamos y cuál era nuestro objetivo. Cada vez Yamamura pasaba más tiempo en la cárcel, pero cada día lo teníamos presente. Tal y como esperaba, la segunda puerta se abrió de la misma manera que la primera, cerrándose a nuestro paso. Perfecto. Tal y como había dicho Kenzo, esto era justo lo que queríamos. Tras esta segunda puerta ya no había trabajadores, casas ni cultivos, sino la entrada a un castillo. El arco de la entrada era espectacular. Todo ello tenía algo de irreal y atemporal. Garnet, como siempre, se adelantó a la situación y se transformó parcialmente en su forma híbrida. Este chico había nacido preparado. —Al lío —dije para que todos se preparasen para lo que pudiese ocurrir.
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![[Imagen: 8Rsjucn.png]](https://imgur.com/8Rsjucn.png)
