Kiyoshi Chronicles: The Medicine [T4] [P.R]
#12
El cofre está en sus manos, aquel cuyo interior tiene la planta que necesita para salvar la vida de su capitán, para traerlo de regreso con él y sus compañeros. Este impulso anímico es lo que le motiva a avanzar, a arriesgarse y darlo todo. En el pasado, habría contratado a alguien para que se ensucie las manos en su lugar. Hoy, es él mismo quien camina hacia delante sin dudar, porque si sigue mostrando debilidad y no enseña crecimiento, llegará el momento en que el mundo simplemente termine por devorarlo. Y nadie quiere eso, ¿verdad? Mientras baja por la escalera, pues luego del salto y haber caído en un escalón, aún hay unos tres que debe bajar de manera normal. Es aquí donde, al estar más enfocado en llevarse el botín y escapar, dando la espalda al enemigo principal de esta aventura, defenderse es imposible. El ataque llega en su espalda, resultando en heridas que deberá tratar a futuro, mas no ahora. No puede seguir como si nada, experimentando un pequeño mareo cuando baja el último escalón y llega a la primera planta. La técnica activa en sus ojos ha desaparecido producto de este malestar, pero intenta enfocar la vista para así ver a todo el grupo que antes cantaba y bailaba listo y dispuesto para enfrentarse a él.

— Fui un tonto si creí que podría huir de manera tan sencilla. — Sorprendentemente, no se está exaltando, sino que lo asume con mucha calma. Voltea ligeramente el cuello y, sumado al olor y el humo que surge, se percata del incendio que se crea tanto en la escalera que acaba de descender como en la segunda planta. ¿Acaso los matones de Fígaro y sus mujeres drogadas se quedarán allá arriba? Pues no es solo la munición explosiva usada por él la que impactó en la madera, sino que también ahora las propias llamas creadas por el disparo del propio Fígaro. En fin, eso no es problema suyo. — Esto es por ti, así que lo haré a tu estilo. — Para empezar, se encuentra a un lado de la barra, recordando que estaba en el noroeste si veías desde la entrada. Al ser la misma larga, para atender a varios clientes, se extiende hacia donde se encuentra Kiyoshi. Coloca sobre la misma el cofre y lo empuja con su fuerza, deslizándose el mismo hasta quedar cerca de la muchacha que no estaba bien, pero que él cortésmente le invitó un trago. Espera que no haga nada con su botín. En cuanto al cantinero, desconoce si también está del lado de Fígaro, en la horda frente a él, o no.

Como ya podemos intuir, Kiyoshi no toma su rifle, sino que se acomoda bien los guantes, pues no quiere tocar a borrachos con su piel. Por mucho que, desde el comienzo de esta historia, hayamos conocido al médico como un tipo debiluche, lo cierto es que, aunque no se compare con gente como Eros o Uker, está muy por encima de tipos normales, y es algo que se ha metido en la cabeza no sin mucha dificultad.

Y empieza el espectáculo.

Uno a uno, Kiyoshi comienza a golpearlos, a puño limpio nunca mejor dicho. Todos parecen subestimarlo al verlo delgaducho, pero hoy en día, esto es más que nada por la ropa que usa. Lo cierto es que ha avanzado físicamente con el paso de los meses. Uno a uno comienza a derribar a todo borracho que se le para en frente, olvidándose momentáneamente de la presencia de Fígaro Jack en la segunda planta en llamas. ¿Será este placer que recorre su cuerpo al golpear personas lo que motiva siempre a Eros a cagarse a piñas, como se diría vulgarmente? Quizás sería buena idea preguntarle, pero capaz piensa que es una manera de desafiarlo y, si analizamos a individuos como Onizuka Jin, la verdad es que ese escenario no es muy alentador.

Llega el momento en donde Kiyoshi empieza a cansarse, y con el escenario de que se mantiene un número de enemigos, se mueve siete metros hacia la izquierda, quedando en la retaguardia de la muchacha ebria mencionada hace rato. Desde esta posición toma el rifle en su espalda y, con la munición explosiva aún cargada, dispara al suelo debajo de los enemigos que siguen en pie, buscando derrotarlos con las llamas que se prenden ahora sobre la primera planta. Realmente parece que esta cantina se está transformando en un infierno. Cabe aclarar que el disparo impacta siete metros más allá, considerando el área de cinco metros que afecta la munición, actualmente Kiyoshi no es herido por su propio disparo.

Parece que así, la horda frente a él es derrotada.

Procede a toser, producto de su asma, el humo no ayuda. Afortunadamente lleva su clásica mascarilla, aunque no es milagrosa. Pronto la tos podría afectarle más, así que es hora de resolver todo como corresponde.

— ¡Tonto! — Interpela a Fígaro. — Toma mi trato o déjalo. Me enfrentas o me dejas ir. — El rifle apunta hacia las escaleras, por lo que si el otro se muestra, Kiyoshi podría disparar. Claro, todo depende de las intenciones que demuestre el contrario.

Lávense las manos
[Imagen: u2oxCl9.png]

Hablo | Pienso
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2668 - 1520 = 1148
Energia: 2448 - 580 = 1868
Espiritu: 796 + 0 = 796


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RE: Kiyoshi Chronicles: The Medicine [T4] [P.R] - por Kiyoshi Maeda - 04-05-2026, 10:43 PM

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