04-05-2026, 11:36 PM
(Última modificación: 04-05-2026, 11:47 PM por Zhang Guolao.)
Las palabras de la pequeña Gyojin contenían una información tan importante para el viejo burro. Zhang, ajeno a los sesgos que a menudo nublan el juicio, escuchaba con profunda consideración cada palabra. No estaba bien dar la vida por ideologías ajenas; Zhang había aprendido eso años atrás, cuando era un monje entregado, sintiendo el peso de las creencias impuestas.
Jhon parecía victima de aquello, pero como la pequeña lo decía, su muerte no debería ser en vano, y de algún modo el burro debería de cumplir su palabra. Zhang trago un poco de saliva, aquella niña no tenia edad, y mucho menos madurez lo que significaba “ser útil a la causa”. Pero no era el momento para ello, su dolor parecía ser genuino.
Todo aquello poco o nada importaba en la situación que estaban a punto de suceder, o tal vez era la raíz de todos los problemas…Zhang había vivido tanto por entender la importancia de la libertad, a su modo.
Una mueca picara se mostro de los labios del burro, sin quererlo, había sido un chiste gracioso, además la risa de aquellos Minks era bastante contagiosa, los sonidos retumbaron en él, y sin quererlo, advertía la ubicación de sus contrincantes, incluso la cantidad de adversarios, ya comenzaba a recorrer la mente experta de aquel burro, quien no se lo tomaba a la ligera.
Uno de ellos parecía ser el líder, o al menos era el más charlatán de todos. Zhang resopló un poco de aire helado, intentando mantener la compostura. Pudo sentir la brusca retracción de las garras del Mink, y la mirada que le dirigían, cargada de un desprecio que Zhang percibía... Ahora lo entendía: no eran más que un grupo de seres idiotas.
El cuerpo de Zhang crepitaba con el sonido del rayo, que recorría su pelaje. Ante las palabras absurdas de aquella bestia, Zhang reaccionó de inmediato. Su gigantesco cuerpo se movió y, con una agilidad inusual, se dirigió directamente a la posición de la pequeña Shery. Su enorme pezuña se movió con delicadeza, y mientras su cuerpo emanaba un frío helado, el ambiente se enfrió de inmediato. Zhang Guolao le brindó una pequeña medicina a la niña para aliviar el dolor que sentía, un gesto lento y cuidadoso.
El ambiente a su alrededor cambió drásticamente. Una densa nevada de su Logia cubrió el lugar de inmediato, una cortina de nieve y aire helado se expandió rápidamente, mezclándose con el clima ya frío de aquella isla.
—Hmmm... Muchos han intentado matarme, y te aseguro que un par de cachorros no lo logrará.. —La voz de Zhang era firme, profunda, y ahora sonaba mucho más fría.
No esperó respuesta. Con una velocidad que sorprendió a los Minks, Zhang se movió directo a los adversarios que estaban frente a él, aprovechando los efectos de su "ventisa del penitente". Y con su pezuña, los golpeó en la cabeza a uno, luego otro de ellos. Sin embargo, esperaba que aún pudieran permanecer conscientes.
—Pues pequeños, la bestia a la que mas deberían temer en esta isla, soy yo... Y si no quieren que su vida acabe en este lugar, llévenme a la biblioteca, muéstrenme a su líder, y apaguen ese maldito incendio. -
Zhang volvió hasta donde la pequeña y, con su dedos diestroz, revisó rápidamente que se encontrara sana y salva, sintiendo el calor de su cuerpo a través de su pelaje.
—¿Pudiste encontrar el frasco? —Le preguntó, mientras buscaba algo entre los pliegues de su kimono, el suave roce de la tela un sonido familiar, vibro un par de veces.
—Bai Bai, ¿me escuchas?, por acá la cosa está fea. Hmmm... Hay un grupo de Minks matando personas; alguien llamado Lenna está a cargo del incendio; estan hablando de cosas como esclavizar y de esperar refuerzos...Hmmm. - Ten cuidado. —Zhang colgó aquel caracol. Quería ser claro y no tenía tiempo que perder en explicaciones.
El viejo burro esperó la respuesta de los Minks, que ahora, tras aquel ataque helado y el impacto eléctrico de sus pezuñas, sin duda tendrían que pensar muy bien cómo jugaban sus cartas. El silencio era tenso, roto solo rayo del cuerpo de Zhang y el jadeo lejano de los Minks.
—Avancemos... Permanezcan frente a mí, vamos. Tu no Shery, mantente junto a mi. -—Ordenó el burro, su voz profunda y cansada, mientras caminaba por aquel camino sangriento, sintiendo el frío y la humedad bajo sus pezuñas. Zhang jadeó por unos instantes; sentía el peso de la edad y el esfuerzo, y tendría que acabar pronto con esto, para que la calma regresara, como el sol después de una larga noche.
Jhon parecía victima de aquello, pero como la pequeña lo decía, su muerte no debería ser en vano, y de algún modo el burro debería de cumplir su palabra. Zhang trago un poco de saliva, aquella niña no tenia edad, y mucho menos madurez lo que significaba “ser útil a la causa”. Pero no era el momento para ello, su dolor parecía ser genuino.
Todo aquello poco o nada importaba en la situación que estaban a punto de suceder, o tal vez era la raíz de todos los problemas…Zhang había vivido tanto por entender la importancia de la libertad, a su modo.
Una mueca picara se mostro de los labios del burro, sin quererlo, había sido un chiste gracioso, además la risa de aquellos Minks era bastante contagiosa, los sonidos retumbaron en él, y sin quererlo, advertía la ubicación de sus contrincantes, incluso la cantidad de adversarios, ya comenzaba a recorrer la mente experta de aquel burro, quien no se lo tomaba a la ligera.
Uno de ellos parecía ser el líder, o al menos era el más charlatán de todos. Zhang resopló un poco de aire helado, intentando mantener la compostura. Pudo sentir la brusca retracción de las garras del Mink, y la mirada que le dirigían, cargada de un desprecio que Zhang percibía... Ahora lo entendía: no eran más que un grupo de seres idiotas.
El cuerpo de Zhang crepitaba con el sonido del rayo, que recorría su pelaje. Ante las palabras absurdas de aquella bestia, Zhang reaccionó de inmediato. Su gigantesco cuerpo se movió y, con una agilidad inusual, se dirigió directamente a la posición de la pequeña Shery. Su enorme pezuña se movió con delicadeza, y mientras su cuerpo emanaba un frío helado, el ambiente se enfrió de inmediato. Zhang Guolao le brindó una pequeña medicina a la niña para aliviar el dolor que sentía, un gesto lento y cuidadoso.
El ambiente a su alrededor cambió drásticamente. Una densa nevada de su Logia cubrió el lugar de inmediato, una cortina de nieve y aire helado se expandió rápidamente, mezclándose con el clima ya frío de aquella isla.
—Hmmm... Muchos han intentado matarme, y te aseguro que un par de cachorros no lo logrará.. —La voz de Zhang era firme, profunda, y ahora sonaba mucho más fría.
No esperó respuesta. Con una velocidad que sorprendió a los Minks, Zhang se movió directo a los adversarios que estaban frente a él, aprovechando los efectos de su "ventisa del penitente". Y con su pezuña, los golpeó en la cabeza a uno, luego otro de ellos. Sin embargo, esperaba que aún pudieran permanecer conscientes.
—Pues pequeños, la bestia a la que mas deberían temer en esta isla, soy yo... Y si no quieren que su vida acabe en este lugar, llévenme a la biblioteca, muéstrenme a su líder, y apaguen ese maldito incendio. -
Zhang volvió hasta donde la pequeña y, con su dedos diestroz, revisó rápidamente que se encontrara sana y salva, sintiendo el calor de su cuerpo a través de su pelaje.
—¿Pudiste encontrar el frasco? —Le preguntó, mientras buscaba algo entre los pliegues de su kimono, el suave roce de la tela un sonido familiar, vibro un par de veces.
—Bai Bai, ¿me escuchas?, por acá la cosa está fea. Hmmm... Hay un grupo de Minks matando personas; alguien llamado Lenna está a cargo del incendio; estan hablando de cosas como esclavizar y de esperar refuerzos...Hmmm. - Ten cuidado. —Zhang colgó aquel caracol. Quería ser claro y no tenía tiempo que perder en explicaciones.
El viejo burro esperó la respuesta de los Minks, que ahora, tras aquel ataque helado y el impacto eléctrico de sus pezuñas, sin duda tendrían que pensar muy bien cómo jugaban sus cartas. El silencio era tenso, roto solo rayo del cuerpo de Zhang y el jadeo lejano de los Minks.
—Avancemos... Permanezcan frente a mí, vamos. Tu no Shery, mantente junto a mi. -—Ordenó el burro, su voz profunda y cansada, mientras caminaba por aquel camino sangriento, sintiendo el frío y la humedad bajo sus pezuñas. Zhang jadeó por unos instantes; sentía el peso de la edad y el esfuerzo, y tendría que acabar pronto con esto, para que la calma regresara, como el sol después de una larga noche.
Bitácora del burro
Zhang Guolao
"El vacío no se mueve, pero lo contiene todo"
❄ La Calma del Vacío
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?Nv.19 — Logia Yuki Yuki
