05-05-2026, 05:18 AM
(Última modificación: 05-05-2026, 05:26 AM por Masato Ami.)
Definitivamente era un nuevo soldado, tesoro se notaba en cómo se movía. No era veloz, no había reflejos claros, y recibió mi golpe como si le hubiera lanzado una piedra enorme y eso que yo soy de los más débiles del grupo. Aun así, su tamaño lo decía todo, más grande que Sigrid, mucho más, y eso solo podía significar una cosa, lentitud. Mi compañera ya es lenta a veces, pero su poder lo compensa todo, pero este aún no parecía entenderlo. Di un pequeño paso atrás, evaluándolo, viendo cómo reaccionaba. Escupió y eso sí fue una respuesta. —Show me, tesoro, voy a golpearte otra vez, ¿me escuchas, baby? —dije alzando la voz, sin saber realmente si entendía algo de lo que decía, pero manteniendo esa sonrisa que no abandono ni en combate.
No sabía si me escuchaba, pero su cuerpo empezaba a responder y eso era suficiente. Acomodé mi postura, bajando el centro de gravedad, lista para lo que viniera, mis ojos no se apartaron de él ni un segundo, porque si algo estaba claro ahora es que la siguiente vez, quizás sí intentaría devolver el golpe, Esta vez decidí tantear su fuerza, tesoro, nada de ir directo sin pensar. Quería ver qué tan fuerte era de verdad, to feel it for myself. Así que esperé, mi cuerpo se mantuvo firme, atento, siguiendo cada uno de sus movimientos. Su puño bajó primero, lento, pero pesado y luego cambió, abrió la mano, adoptando esa postura extraña, casi como un Buda, y en ese instante supe que no iba a poder esquivarlo a tiempo, estaba demasiado cerca y era una palma abierta casi del total de mi altura, mas o menos un metro y medio de palma venia directo hacia mi tesoro, que mala suerte tan bien calculada.
No había opción. Levanté ambos brazos frente a mí, cruzándolos como un escudo improvisado, tensando cada músculo para recibir el impacto. —Come, honey. —murmuré y el golpe llegó y lo único que pude hacer fue resistir, pero no fue el golpe que esperaba, tesoro, ni de lejos el dolor que imaginé para algo de ese tamaño. El impacto llegó, sí, pero no con toda la intención que debía y eso solo podía significar una cosa. No me estaba tomando en serio, exhalé suavemente, bajando los brazos poco a poco mientras lo observaba. —Ay, tesoro, así no vamos a llegar a nada —murmuré, ladeando apenas la cabeza. Si quería que reaccionara de verdad, tendría que mostrárselo.
Así que retrocedí un par de metros. —Show me todo tu potencial, muchacho, prometo no coquetearte si ese es el problema —bromeé con una pequeña sonrisa —Fufufufufu.— y entonces comencé a cambiar, mi cuerpo comenzó a transformarse, primero de forma sutil, luego imposible de ignorar. Las escamas brotaron sobre mi piel como si siempre hubieran estado ahí, cubriéndome con ese tono ocre que reflejaba la luz. Sentí cómo mis piernas cedían, fusionándose hasta desaparecer, reemplazadas por una larga cola serpentina que se extendió sobre el suelo con un leve arrastre, mi altura aumentó ligeramente, ni de lejos a algo como él, mi presencia también y mi lengua rozó el aire un instante, percibiendo todo con mayor claridad, mientras mis ojos se fijaban de nuevo en él.
—Ahora sí, tesoro —murmuré, acomodando mi postura— Let's train for real.—
No sabía si me escuchaba, pero su cuerpo empezaba a responder y eso era suficiente. Acomodé mi postura, bajando el centro de gravedad, lista para lo que viniera, mis ojos no se apartaron de él ni un segundo, porque si algo estaba claro ahora es que la siguiente vez, quizás sí intentaría devolver el golpe, Esta vez decidí tantear su fuerza, tesoro, nada de ir directo sin pensar. Quería ver qué tan fuerte era de verdad, to feel it for myself. Así que esperé, mi cuerpo se mantuvo firme, atento, siguiendo cada uno de sus movimientos. Su puño bajó primero, lento, pero pesado y luego cambió, abrió la mano, adoptando esa postura extraña, casi como un Buda, y en ese instante supe que no iba a poder esquivarlo a tiempo, estaba demasiado cerca y era una palma abierta casi del total de mi altura, mas o menos un metro y medio de palma venia directo hacia mi tesoro, que mala suerte tan bien calculada.
No había opción. Levanté ambos brazos frente a mí, cruzándolos como un escudo improvisado, tensando cada músculo para recibir el impacto. —Come, honey. —murmuré y el golpe llegó y lo único que pude hacer fue resistir, pero no fue el golpe que esperaba, tesoro, ni de lejos el dolor que imaginé para algo de ese tamaño. El impacto llegó, sí, pero no con toda la intención que debía y eso solo podía significar una cosa. No me estaba tomando en serio, exhalé suavemente, bajando los brazos poco a poco mientras lo observaba. —Ay, tesoro, así no vamos a llegar a nada —murmuré, ladeando apenas la cabeza. Si quería que reaccionara de verdad, tendría que mostrárselo.
Así que retrocedí un par de metros. —Show me todo tu potencial, muchacho, prometo no coquetearte si ese es el problema —bromeé con una pequeña sonrisa —Fufufufufu.— y entonces comencé a cambiar, mi cuerpo comenzó a transformarse, primero de forma sutil, luego imposible de ignorar. Las escamas brotaron sobre mi piel como si siempre hubieran estado ahí, cubriéndome con ese tono ocre que reflejaba la luz. Sentí cómo mis piernas cedían, fusionándose hasta desaparecer, reemplazadas por una larga cola serpentina que se extendió sobre el suelo con un leve arrastre, mi altura aumentó ligeramente, ni de lejos a algo como él, mi presencia también y mi lengua rozó el aire un instante, percibiendo todo con mayor claridad, mientras mis ojos se fijaban de nuevo en él.
—Ahora sí, tesoro —murmuré, acomodando mi postura— Let's train for real.—
Mi Off
![[Imagen: xFGuWOj.jpeg]](https://i.imgur.com/xFGuWOj.jpeg)
