05-05-2026, 08:23 AM
“¿Qué hiciste para que los marines quieran tu cabeza?” Nada, ser hermoso, brillante y muy talentoso. Tristemente eso era lo que perseguía la gente fea: la belleza y aun cazándome ninguno de esos marinuchos me llegaria a la suela. Aunque; Tal vez fue Lorenzzo… Tal vez simplemente había sido llamativo: Tal vez finalmente mi padre estaba buscando mi cabeza. — Ni idea, esos poco cerebro apenas pueden distinguir una concha de una almeja, no les pidas mucho… Aunque sea puede distinguir algo valioso ¿me entiendes?— Lo lamentaba, lamentaba no poder decirle todo tan abiertamente pero había aprendido que demasiada información podría ser más peligroso que la falta de esta.
Sobre mi tripulación, quería platicarle más… bueno, esos ya estaban tan expuestos como yo ¿verdad? Nuestros brillantes rostros iluminaban los wanteds les periódico y el nombre Hanu Mahana comenzaba a rumorearse en las esquinas de las islas. No pasaría mucho tiempo hasta que fuéramos unas malditas celebridades. — Mi capitán se llama Ryota, la verdad es bien capitán… pero el imbecil me dejó con una deuda saliendo de isla Karate, los demás: Runin… una chica muy hermosa que usa un shampoo digno de mi cabello y la única que tiene un impecable sentido de pulcridad, Yuuki es Yuuki, hemos sido bastante cercanos y aunque la primera vez que nos conocimos me sacó de mis casillas creo que he llegado a confiar en ella. Barald es… bueno, es tan genial como yo ¿me entiendes? Una maldita bestia ¡lo hubieras visto! Me salvó la vid— Hubo silencio inmediato. Mierda.
Se me había soltado la lengua.
Suspiré, obviando aquello, me mordí la lengua antes de confiar hablando, la emoción había abandonado mi voz. —Estoy bien. Estoy bien ahora, que no se te ocurre preocuparte, Jin. Puedo con esto y tú tienes cosas importantes que hacer.—
Había olvidado casi el resto de sus palabras, intentando buscar la forma de explicarle el evento de la isla Kutsuku, aunque prefería continuar respondiendo a lo que me había dicho. —Sohem Burndead… Felicidades, me alegra que salgas del yugo del imbecil de Raigo. No te dejes manipular por nadie, no importa que tanto poder tenga… pero sobrevive. Haz ambas cosas, yo sé que puedes. sin embargo, si es un trato que has aceptado… Te deseo éxito, poder y que el mundo se arrodille ante Jin Onizuka. Aprovéchalo antes que el mundo se arrodille ante mi, lo siento; tú poder no será eterno.— Obviamente estaba preocupado, no tenía ni el ápice de idea de lo que pasaba ahí, de hecho pretendía no estar tan cerca de los bancos ¡Mi dinero no estaba hecho para regalarse! Y al continuar solté una carcajada. —¡Los marines son muy imbeciles! No te preocupes, dudo que puedan alcanzarte ¡Eso no me preocupa!—
Si, también lo había extrañado pero eso ya lo había dicho. —Estoy lejos… Es una pena, no creo que nos veamos pronto, pero cuando lo hagamos espero tengas un regalo para mi, he esperado mucho… ¿Hacer esperar a Tezca Norova? ninguno ha salido con vida. Te arriesgas mucho.— Solo podía esperar hacerle olvidar ese desliz. —…Te amo, Jin.—
Sobre mi tripulación, quería platicarle más… bueno, esos ya estaban tan expuestos como yo ¿verdad? Nuestros brillantes rostros iluminaban los wanteds les periódico y el nombre Hanu Mahana comenzaba a rumorearse en las esquinas de las islas. No pasaría mucho tiempo hasta que fuéramos unas malditas celebridades. — Mi capitán se llama Ryota, la verdad es bien capitán… pero el imbecil me dejó con una deuda saliendo de isla Karate, los demás: Runin… una chica muy hermosa que usa un shampoo digno de mi cabello y la única que tiene un impecable sentido de pulcridad, Yuuki es Yuuki, hemos sido bastante cercanos y aunque la primera vez que nos conocimos me sacó de mis casillas creo que he llegado a confiar en ella. Barald es… bueno, es tan genial como yo ¿me entiendes? Una maldita bestia ¡lo hubieras visto! Me salvó la vid— Hubo silencio inmediato. Mierda.
Se me había soltado la lengua.
Suspiré, obviando aquello, me mordí la lengua antes de confiar hablando, la emoción había abandonado mi voz. —Estoy bien. Estoy bien ahora, que no se te ocurre preocuparte, Jin. Puedo con esto y tú tienes cosas importantes que hacer.—
Había olvidado casi el resto de sus palabras, intentando buscar la forma de explicarle el evento de la isla Kutsuku, aunque prefería continuar respondiendo a lo que me había dicho. —Sohem Burndead… Felicidades, me alegra que salgas del yugo del imbecil de Raigo. No te dejes manipular por nadie, no importa que tanto poder tenga… pero sobrevive. Haz ambas cosas, yo sé que puedes. sin embargo, si es un trato que has aceptado… Te deseo éxito, poder y que el mundo se arrodille ante Jin Onizuka. Aprovéchalo antes que el mundo se arrodille ante mi, lo siento; tú poder no será eterno.— Obviamente estaba preocupado, no tenía ni el ápice de idea de lo que pasaba ahí, de hecho pretendía no estar tan cerca de los bancos ¡Mi dinero no estaba hecho para regalarse! Y al continuar solté una carcajada. —¡Los marines son muy imbeciles! No te preocupes, dudo que puedan alcanzarte ¡Eso no me preocupa!—
Si, también lo había extrañado pero eso ya lo había dicho. —Estoy lejos… Es una pena, no creo que nos veamos pronto, pero cuando lo hagamos espero tengas un regalo para mi, he esperado mucho… ¿Hacer esperar a Tezca Norova? ninguno ha salido con vida. Te arriesgas mucho.— Solo podía esperar hacerle olvidar ese desliz. —…Te amo, Jin.—

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