05-05-2026, 05:11 PM
Isla Kyodaina [Tercera Isla]
Día 46 de Otoño. Año 17
Costas de la isla, 8:00 AM.
El día había comenzado como de costumbre, tesoro, con todos entrenando desde temprano. La disciplina de los marines no es cualquier cosa, es constante, exigente, casi imposible de ignorar, pero también es lo que nos mantiene firmes, aunque no todo me encanta. No me gusta tener un cuerpo tan masculinamente marcado, no es la imagen que quiero proyectar, no es lo que soy, pero aun así sigo entrenando cada día, because I cant stand to see myself as fat. Claro tesoro, una cosa es ser fabuloso y otra muy distinta descuidarse, pensé mientras estiraba los brazos, dejando salir el aire poco a poco.
No lo hago por encajar, lo hago por mantenerme fiel a lo que quiero ser. —Seré el rostro Okama de la Marina y lo haré a mi manera —pensé, con una sonrisa suave pintándose en mi rostro. El Okama Way se sigue como cada uno lo siente, tesoro, no hay una sola forma correcta. Ser okama no es un delito, amar como uno ama no es un delito, vestir como uno desea no es un delito, somos personas, y eso debería ser suficiente, ojalá todos lo vieran así.
Después de terminar las flexiones y mis respiraciones de meditación, ya cerca de las ocho de la mañana, sentí ese impulso tan familiar. El cuerpo activo, la mente clara, era momento de llevarlo un poco más lejos. —Toca moverse de verdad, un buen baile o una buena pelea —murmuré mientras estiraba los hombros, necesitaba un combate, no solo por fuerza, también por conexión, porque al final, you know, to strengthen the friendship y eso siempre hace falta.
No es ninguna mentira que fui el último en ser asignado a la división 80, tesoro, y tampoco es sorpresa que sea el más débil entre todos. Juan es una muralla, Sigrid tiene un poder increíble, Enji es fuerte y Akira, pues en verdad Akira es el más cercano a mí, el más humano dentro de todo esto, tal vez por eso siento que es el indicado para pelear conmigo so I take the opportunity to look at his pecs, tesoro. Con esa idea en mente, me dirigí hacia donde estaba mi compañero, moviéndome con ese aire despreocupado que tanto me gusta mantener. Cuando llegué, no fui directo, lo rodeé primero, deslizando dos de mis dedos sobre sus hombros con un gesto coqueto, casi juguetón.
—¿No te apetece un entrenamiento… A-ki-ra-chan? —dije alargando su nombre con una sonrisa ladina, si aceptaba, ganábamos ambos y si no bueno, al menos me divertía un rato mientras nos encontremos en esta isla problemática. — Show me your full potential, honey. —continué, dando varios pasos hacia atrás mientras mantenía la mirada fija en él, tesoro. Mi postura cambió, más ligera, más lista, porque, aunque Akira es más pequeño que yo en tamaño, sé perfectamente que eso no significa nada en combate, al contrario, podía sentirlo, esa tensión previa al movimiento. Si es tan explosivo como yo en batalla, no iba a perder el tiempo midiendo distancias, se lanzaría directo y eso me hizo sonreír apenas, ladeando la cabeza con confianza.
—Vamos, no te contengas, será un honor aprender de ti —murmuré, bajando un poco el centro de gravedad mientras fijaba la mirada en él, tesoro. Mi cuerpo se relajó lo justo para reaccionar en cualquier dirección, dejando que el ritmo de la pelea empezara a sentirse incluso antes del primer movimiento, no era solo pelear por pelear, quería que fuera real. Quería aprender de verdad, de quienes tienen la fuerza y la velocidad que aún me falta alcanzar. Mis alas se tensaron levemente a mi espalda, listas para acompañar cualquier desplazamiento, mientras mis dedos se abrían y cerraban con calma, preparándose.
—Dont be afraid to hit my face, Ill hit you too. —añadí con una sonrisa ligera sabiendi que si iba a crecer tenía que doler un poco, tesoro y era mejor que doliera ahora, con ellos, con mi división, con mi equipo, que con un pirata delincuente de esos que rondan los lares.
Día 46 de Otoño. Año 17
Costas de la isla, 8:00 AM.
El día había comenzado como de costumbre, tesoro, con todos entrenando desde temprano. La disciplina de los marines no es cualquier cosa, es constante, exigente, casi imposible de ignorar, pero también es lo que nos mantiene firmes, aunque no todo me encanta. No me gusta tener un cuerpo tan masculinamente marcado, no es la imagen que quiero proyectar, no es lo que soy, pero aun así sigo entrenando cada día, because I cant stand to see myself as fat. Claro tesoro, una cosa es ser fabuloso y otra muy distinta descuidarse, pensé mientras estiraba los brazos, dejando salir el aire poco a poco.
No lo hago por encajar, lo hago por mantenerme fiel a lo que quiero ser. —Seré el rostro Okama de la Marina y lo haré a mi manera —pensé, con una sonrisa suave pintándose en mi rostro. El Okama Way se sigue como cada uno lo siente, tesoro, no hay una sola forma correcta. Ser okama no es un delito, amar como uno ama no es un delito, vestir como uno desea no es un delito, somos personas, y eso debería ser suficiente, ojalá todos lo vieran así.
Después de terminar las flexiones y mis respiraciones de meditación, ya cerca de las ocho de la mañana, sentí ese impulso tan familiar. El cuerpo activo, la mente clara, era momento de llevarlo un poco más lejos. —Toca moverse de verdad, un buen baile o una buena pelea —murmuré mientras estiraba los hombros, necesitaba un combate, no solo por fuerza, también por conexión, porque al final, you know, to strengthen the friendship y eso siempre hace falta.
No es ninguna mentira que fui el último en ser asignado a la división 80, tesoro, y tampoco es sorpresa que sea el más débil entre todos. Juan es una muralla, Sigrid tiene un poder increíble, Enji es fuerte y Akira, pues en verdad Akira es el más cercano a mí, el más humano dentro de todo esto, tal vez por eso siento que es el indicado para pelear conmigo so I take the opportunity to look at his pecs, tesoro. Con esa idea en mente, me dirigí hacia donde estaba mi compañero, moviéndome con ese aire despreocupado que tanto me gusta mantener. Cuando llegué, no fui directo, lo rodeé primero, deslizando dos de mis dedos sobre sus hombros con un gesto coqueto, casi juguetón.
—¿No te apetece un entrenamiento… A-ki-ra-chan? —dije alargando su nombre con una sonrisa ladina, si aceptaba, ganábamos ambos y si no bueno, al menos me divertía un rato mientras nos encontremos en esta isla problemática. — Show me your full potential, honey. —continué, dando varios pasos hacia atrás mientras mantenía la mirada fija en él, tesoro. Mi postura cambió, más ligera, más lista, porque, aunque Akira es más pequeño que yo en tamaño, sé perfectamente que eso no significa nada en combate, al contrario, podía sentirlo, esa tensión previa al movimiento. Si es tan explosivo como yo en batalla, no iba a perder el tiempo midiendo distancias, se lanzaría directo y eso me hizo sonreír apenas, ladeando la cabeza con confianza.
—Vamos, no te contengas, será un honor aprender de ti —murmuré, bajando un poco el centro de gravedad mientras fijaba la mirada en él, tesoro. Mi cuerpo se relajó lo justo para reaccionar en cualquier dirección, dejando que el ritmo de la pelea empezara a sentirse incluso antes del primer movimiento, no era solo pelear por pelear, quería que fuera real. Quería aprender de verdad, de quienes tienen la fuerza y la velocidad que aún me falta alcanzar. Mis alas se tensaron levemente a mi espalda, listas para acompañar cualquier desplazamiento, mientras mis dedos se abrían y cerraban con calma, preparándose.
—Dont be afraid to hit my face, Ill hit you too. —añadí con una sonrisa ligera sabiendi que si iba a crecer tenía que doler un poco, tesoro y era mejor que doliera ahora, con ellos, con mi división, con mi equipo, que con un pirata delincuente de esos que rondan los lares.
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