20-11-2023, 01:29 AM
No sabía qué hacía ese tío con la temperatura, pero era extremadamente peligroso. Yamamura no fue capaz de atacarle, el cazador se adelantó y le golpeó con su arma. La situación se complicó en cuestión de segundos, lo que me obligó a frenar y, muy a mi pesar, considerar sus palabras. Miré de reojo a Peixe, era más que probable que el enmascarado tuviese razón y no solo con el pulpo. El calor era asfixiante y nos había causado quemaduras importantes, no sabía cuánto más podría resistir ni cuánto aguantaría Yamamura, que ahora era mi prioridad. Quería ver cómo el capitán era capaz de rescatar a sus compañeros, pero ahora era yo la que tenía que salvarle.
Si dejaba que el cazador se llevase a Peixe Yamamura no se lo tomaría nada bien, pero mucho peor sería que acabase muerto. No me quería creer que Peixe había perdido la vida. Era mucho más reconfortante pensar que tan solo estaba inconsciente y acabaría encarcelado no por demasiado tiempo, aunque no era capaz de llegar a creerme esa historia. No tenía más opciones, podía jugármela y tirarme a por él. Tal vez conseguía cortarle en pedazos en poco tiempo, pero si volvía a hacer lo del calor estábamos todos muertos. Además, aunque consiguiese vencerle eso no garantizaría que Yamamura sobreviviese. Sus heridas eran bastante graves y necesitaba atención médica inmediata.
Por algún motivo, el cazador nos estaba dando la oportunidad de escapar con vida con la única condición de que le dejásemos llevarse el cuerpo de Peixe. Si realmente pudiese acabar con nosotros lo haría para ganar todas nuestras recompensas o al menos la de Yamamura, que era la más alta. Incluso podría llevarme a mí, que era la menos pesada y la que le resultaría menos complicado transportar. También era posible que fuese un cazarrecompensas bastante inútil y no nos hubiese reconocido. Sea como sea, no me podía arriesgar. Peixe no iba a aguantar su ataque y no íbamos a hacer nada con su cadáver. Aquel tío era un ser despreciable, acabar tan fácilmente con la vida de una persona, sobre todo alguien tan alegre e inocente como Peixe, no tenía perdón. Solo quedaba la venganza, pero no estábamos en condiciones de cobrárnosla. Por el momento aprovecharía su error de dejarnos con vida. Error en primer lugar por no cobrar nuestras recompensas y, en segundo lugar, porque esto no acabaría así. No estaba del todo preparada como médico para ayudar a mis compañeros, pero esto no se volvería a repetir.
—Lárgate de aquí ahora mismo —le dije aguantando el dolor por las quemaduras y esperando a que cogiese a Peixe para acercarme a Yamamura y curarle cuanto antes. No pensaba envainar las espadas hasta que viese cómo se marchaba por si intentaba jugárnosla.
Si dejaba que el cazador se llevase a Peixe Yamamura no se lo tomaría nada bien, pero mucho peor sería que acabase muerto. No me quería creer que Peixe había perdido la vida. Era mucho más reconfortante pensar que tan solo estaba inconsciente y acabaría encarcelado no por demasiado tiempo, aunque no era capaz de llegar a creerme esa historia. No tenía más opciones, podía jugármela y tirarme a por él. Tal vez conseguía cortarle en pedazos en poco tiempo, pero si volvía a hacer lo del calor estábamos todos muertos. Además, aunque consiguiese vencerle eso no garantizaría que Yamamura sobreviviese. Sus heridas eran bastante graves y necesitaba atención médica inmediata.
Por algún motivo, el cazador nos estaba dando la oportunidad de escapar con vida con la única condición de que le dejásemos llevarse el cuerpo de Peixe. Si realmente pudiese acabar con nosotros lo haría para ganar todas nuestras recompensas o al menos la de Yamamura, que era la más alta. Incluso podría llevarme a mí, que era la menos pesada y la que le resultaría menos complicado transportar. También era posible que fuese un cazarrecompensas bastante inútil y no nos hubiese reconocido. Sea como sea, no me podía arriesgar. Peixe no iba a aguantar su ataque y no íbamos a hacer nada con su cadáver. Aquel tío era un ser despreciable, acabar tan fácilmente con la vida de una persona, sobre todo alguien tan alegre e inocente como Peixe, no tenía perdón. Solo quedaba la venganza, pero no estábamos en condiciones de cobrárnosla. Por el momento aprovecharía su error de dejarnos con vida. Error en primer lugar por no cobrar nuestras recompensas y, en segundo lugar, porque esto no acabaría así. No estaba del todo preparada como médico para ayudar a mis compañeros, pero esto no se volvería a repetir.
—Lárgate de aquí ahora mismo —le dije aguantando el dolor por las quemaduras y esperando a que cogiese a Peixe para acercarme a Yamamura y curarle cuanto antes. No pensaba envainar las espadas hasta que viese cómo se marchaba por si intentaba jugárnosla.
Bélico
![[Imagen: 8Rsjucn.png]](https://imgur.com/8Rsjucn.png)
