06-05-2026, 06:27 AM
(Última modificación: 06-05-2026, 06:28 AM por Eros Focalor.)
Uno a uno comenzaban a caer los energúmenos que seguían el son y ton del veterano, el mismo corría se mantenía tosiendo pues las llamas a sus espaldas amenazaban con engullirlo todo.
› ¡Muevan el culo! ¡Los cofres! ¡Los tesoros!!
El caos se había apoderado tanto de la primera planta como de la segunda. En el bar ya eran pocos los leales a Figaro, el calor se elevaba al techo del establecimiento junto con el humo que ascendía por la madera quemada. Las llamas comenzaban a teñir con un pulsante ardor el ambiente mientras que empezaban a salir despedidos por la puerta delantera todos quienes podían evacuar. Por su parte el médico de barba blanca corrió hasta las escaleras bajando por las mismas en la persecución de Kiyoshi.
› ¡Estás demente Sepultura!!
Mordió su labio con amargura, sabía que negociar con él era una locura y sería dar el brazo a torcer ¿Y si lo dejaba ir para avisarle a los Datenshi? Para eso debía sobrevivir, si moría no podía gozar de sus tesoros... Pero había algo más. Entre las llamas, en ese momento, en su posición elevada. Elevó las pistolas, y con una carcajada se dispuso que si el fulgor de su sangre seguía ardiendo cobraría todo: La vida, la muerte, los tesoros y la gloria.
— ¡Tonto! — Interpela a Fígaro. — Toma mi trato o...
› ¡Hasta aquí llegaron las negociaciones!!
Aclaró disparando dos tiros en simultaneo en dirección al médico, cortando de cuajo sus palabras con el zumbido de los tiros.
› ¡Mi taberna! ¡Se quema!!
Los gritos ahogados entre tos del tabernero se podían escuchar a medida que todos evacuaban como podían, estallando más de un cristal del establecimiento por mesas arrojadas en pos de salir lo antes posible por la estampida humana que iba dejando caos a su paso. No obstante, nadie más que la mujer ebria y el cantinero parecían reparar en la salida lateral a un costado de la barra por la cual reticentemente parecían retirarse heridos por la trifulca.
› ¡Muevan el culo! ¡Los cofres! ¡Los tesoros!!
El caos se había apoderado tanto de la primera planta como de la segunda. En el bar ya eran pocos los leales a Figaro, el calor se elevaba al techo del establecimiento junto con el humo que ascendía por la madera quemada. Las llamas comenzaban a teñir con un pulsante ardor el ambiente mientras que empezaban a salir despedidos por la puerta delantera todos quienes podían evacuar. Por su parte el médico de barba blanca corrió hasta las escaleras bajando por las mismas en la persecución de Kiyoshi.
› ¡Estás demente Sepultura!!
Mordió su labio con amargura, sabía que negociar con él era una locura y sería dar el brazo a torcer ¿Y si lo dejaba ir para avisarle a los Datenshi? Para eso debía sobrevivir, si moría no podía gozar de sus tesoros... Pero había algo más. Entre las llamas, en ese momento, en su posición elevada. Elevó las pistolas, y con una carcajada se dispuso que si el fulgor de su sangre seguía ardiendo cobraría todo: La vida, la muerte, los tesoros y la gloria.
— ¡Tonto! — Interpela a Fígaro. — Toma mi trato o...
› ¡Hasta aquí llegaron las negociaciones!!
Aclaró disparando dos tiros en simultaneo en dirección al médico, cortando de cuajo sus palabras con el zumbido de los tiros.
› ¡Mi taberna! ¡Se quema!!
Los gritos ahogados entre tos del tabernero se podían escuchar a medida que todos evacuaban como podían, estallando más de un cristal del establecimiento por mesas arrojadas en pos de salir lo antes posible por la estampida humana que iba dejando caos a su paso. No obstante, nadie más que la mujer ebria y el cantinero parecían reparar en la salida lateral a un costado de la barra por la cual reticentemente parecían retirarse heridos por la trifulca.
Datos
![[Imagen: xNGUFie.png]](https://i.imgur.com/xNGUFie.png)

![[Imagen: jE33PSK.png]](https://i.imgur.com/jE33PSK.png)