06-05-2026, 03:24 PM
Los intrépidos - e insensatos - Alas Negras decidieron cruzar todas las puertas de las murallas y terminar por acceder por el arco del portón principal hacia las instalaciones del edificio principal de Punk Hazard.
El Laboratory for Autonomous Biomechanical Organisms, o como se abreviaba en sus siglas, L.A.B.O, era una institución magnífica compuesta por un sin fin de cámaras modulares aisladas para poder contener los distintos experimentos en cada una de ellas sin riesgo de propagarse y como medida de contención absoluta. Eran un bunker inexpugnable con unas paredes de más de dos metros de grosor de puro acero laminado colocado por capas para amplificar el efecto de dureza. Sólo las habitaciones exteriores tenían un único agujero en la pared, del tamaño de una cabeza humana, y cubierto por una reja robusta, para poder funcionar como respiradero y coladero de luz. Y sólo estaba en estas habitaciones que estaban destinadas a ser despachos, recámaras, o habitaciones de contención u hospedaje obligatorio para los distintos experimentos biológicos.
Las habitaciones o cámaras que no estaban en los muros exteriores del L.A.B.O. eran completamente herméticas y contaban todas con dos únicas aperturas. La primera un sistema de ventilación en el techo en el centro de la habitación, que constaba de una puerta circular de un metro de diámetro y que conectaba con un sistema de tuberías que llevaba a las chimeneas superiores. La segunda una gran puerta hermética de alta seguridad que no parece una simple puerta, ya que da la sensación de ser una extensión de la propia pared, como si todo fuera una sola pieza diseñada para no dejar pasar absolutamente nada.
Está hecha de varias capas de acero reforzado y aleaciones especiales, con un acabado liso, clínico, en tonos metálicos. No tiene manillas tradicionales si no que en su lugar hay un panel de control empotrado donde se usa un códigos numérico. Al activarse, primero se escucha un sonido sordo y pesado de cerrojos internos liberándose uno a uno. Luego, con un leve zumbido hidráulico la puerta se desliza lateralmente tras separarse lentamente en dos. Cuando se cierra, el proceso se invierte: la puerta encaja con precisión milimétrica, los sellos se comprimen y se oye un “clic” profundo y definitivo, como si el entorno quedara completamente aislado del resto del mundo. Cuando está en este estado, cerrada, las juntas de sellado de goma industrial, quedan completamente comprimidas creando un aislamiento total frente al aire, partículas o contaminantes.
Todas las habitaciones cuentan con ocho cámaras en el techo distribuidas de forma octogonal, instaladas en paredes y esquinas, y cuentan con un sistema de amplificadores de sonido y micrófonos en las esquinas superiores de la habitación. Estas cámaras están conectadas a una sala de control en la que se monitoriza absolutamente todo lo que está pasando en todos los rincones de todas las habitaciones, y junto con los micrófonos captan toda la información necesaria a tiempo real para que nada se escape del control.
La iluminación de todas las salas era responsabilidad de unos conductos leds que estaban ubicados en todos los vértices del polígono que formaba la habitación, y aportaba una luz constante, multidireccional y estable, de tonos fríos.
Las dimensiones eran diferentes en cada una de las estancias pero todas compartían una exagerada verticalidad de diez metros de alto. Esto hacía que los seis pisos que había en el castillo, junto con el grosor de los muros, el suelo y el techo, y el exceso de altura extra que tenían las chimeneas alcanzasen un total de ochenta y cinco metros de alto desde la base del suelo, y un ancho de algo más del doble.
En la habitación a la que acababan de ingresar los Alas Negras, las cosas no eran distintas.
Cruzaron el gran arco de entrada para dar acceso a un túnel de cinco metros de alto y ancho, que tras un rato caminando desembocaba en una puerta circular de las mismas dimensiones y daba paso a una zona común.
Era amplia, sencilla, limpia y fría. Tenía una distribución octogonal y en cada uno de los lados había una puerta, circular, numeradas del uno al siete - siendo el ocho por la que acababan de entrar, teniendo el uno a la derecha - y teniendo todas ellas al lado del panel de control un cartel con la información del ala a la que daba acceso.
La puerta número uno daba acceso a la sección de Mecatrónica y Diseño Estructural. La puerta número dos, a Inteligencia Artificial Cognitiva. La puerta número tres, a Sensórica y Percepción. La puerta número cuatro, a Energía y Autonomía. La puerta número cinco, a Control y Movimiento. La puerta número seis, a Interacción Humano-Máquina. Y la puerta número siete, a Auto-reparación y Evolución. En el centro de la habitación, un símbolo octogonal rezaba el nombre y logotipo de la institución.
— ¿Moshi Moshi? — dijo una voz etérea sonando de todas partes y de ninguna en particular, con tono jovial y divertido, despreocupado, reflejando una juventud evidente pero sin llegar a ser la de un niño — ¿Se me oye? ¡Ay, pues claro que se me oye! ¡Estamos transmitiendo! — se reafirmó a si mismo — ¡Hola mundo! Bueno... quizá debería ser algo menos ambicioso... ¡Hola infames y reconocidos piratas Alas Negras! Os doy la bienvenida a mi residencia y mis instalaciones, el L.A.B.O. y os agradezco mucha vuestra colaboración científica — tras esas palabras, la puerta por la que habíais cruzado se cerró. El cartel junto a la puerta número ocho rezaba: Pruebas en entorno controlado.
— Es un placer poder contar con especímenes tan variados y especiales como vosotros para mi nuevo proyecto, os agradezco vuestra colaboración tan eficiente y que hayáis ingresado por vosotros mismos dentro del recinto — entonces la puerta de la habitación cuatro se abrió lentamente con sus sonidos característicos y dio paso a una habitación rectangular, de veinte metros de ancho por cuarenta de largo, en la que había una plataforma de cristal en el centro, de dos metros de ancho por dos metros de largo — Ahora os explicaré el procedimiento habitual que vamos a seguir todos ¡porque el protocolo es seguridad y la seguridad es éxito! — un gas de color púrpura comenzó a entrar muy lentamente por la rejilla de ventilación del techo hacia la habitación — Ese gas es una toxina desarrollada y creada por mi, extraída de las habilidades de uno de los usuarios de la Doku Doku no mi que formó parte de las tropas de la Marina hace algún tiempo, al que alguno de vosotros conoce muy bien... Ryze Tengen, asesinada en el Archipiélago Sabaody por Jolyne Jones aquí presente, hace tres años. Este gas va a descender hasta inundar la habitación completa y se filtrará a la siguiente estancia con la puerta abierta, aunque no lo hará rápido, por lo que os dará tiempo a entrar en la otra habitación y la puerta se cerrará si seguís mis indicaciones, salvándoos de una muerte horrible — la voz sonaba fascinada con sus propias palabras — El gas tiene un componente corrosivo dérmico al contacto, es decir, que si os roza la piel va a empezar a derretiros hasta que sólo queden huesos. Es un puro elemento disuasorio para que motivaros a cooperar de la mejor forma posible, así que por favor, no desperdiciemos el buen material que sois y avanzad hacia la siguiente estancia — dijo, dando tiempo a que obedecieseis sus órdenes.
Al hacerlo, cuando detectasen los sistemas de la habitación que hasta el último de vosotros había entrado por la puerta cuatro, con el cartel de Energía y Autonomía, la puerta se cerraría a vuestras espaldas salvándoos del gas mortal.
— ¡Estupendo! ¡Estupendo! — celebró, escuchando de fondo el sonido de unos aplausos algo artificiales, como enlatados — Ahora estáis en el Stage 01, el campo de pruebas balístico. Veréis en el centro de la habitación una plataforma de cristal inteligente que reacciona al peso biológico de un ser humano, y que servirá de interruptor para abrir la siguiente puerta, pero sólo permanecerá abierta mientras tenga ese peso encima y se cerrará cuando lo pierda... es decir, ¿cómo explico esto para mentes como las vuestras? ¡Ah si! Uno de vosotros va a tener que quedarse sobre la plataforma para que el resto pueda avanzar, y entonces comenzaremos los experimentos con esta persona en esa habitación — se escucharon una clase de bips mecánicos y electrónicos — Quiero que colaboréis en mi investigación sobre las frutas del diablo para poder implementar en mis autómatas algo mejor que las S.E.E.D.S mediocres que ese fantasma de Omp ha diseñado para la Marina... Vais a colaborar en el experimento definitivo, la máquina y la fantasía. La energía y habilidades de las frutas del diablo dentro de un cuerpo perfecto para optimizar su uso — entonces una luz se encendió en la única puerta al lado contrario de por donde habían entrado antes, revelando el lugar por el que tendrían que acceder a la siguiente zona — Y obviamente si colaboráis esto tiene un premio. ¡Qué sería de la experimentación sin motivación!. Iréis ofreciéndoos como experimentos en las distintas zonas, y finalmente dejaré que uno solo de vosotros se reúna personalmente conmigo y le concederé lo que me pida. Un bis a bis, un encuentro personal ¡una reunión con la ciencia misma! ¡Conmigo! ¡¡El doctor Sir George Enmanuel Michael Sararene Utakata!! ¡Pero vosotros, mis queridos prospectos podéis llamarme sólo Doctor Utakata! — la plataforma de cristal comenzó a brillar tímidamente esperando que el sacrificio de los Alas Negras se diera para que el resto pudiese avanzar hasta encontrarse con el malvado genio científico.
— ¡Vamos vamos! ¡Que alguien active el interruptor de la puerta y el resto continúe explorando el laboratorio! ¡Nos vemos al final del camino! —
El Laboratory for Autonomous Biomechanical Organisms, o como se abreviaba en sus siglas, L.A.B.O, era una institución magnífica compuesta por un sin fin de cámaras modulares aisladas para poder contener los distintos experimentos en cada una de ellas sin riesgo de propagarse y como medida de contención absoluta. Eran un bunker inexpugnable con unas paredes de más de dos metros de grosor de puro acero laminado colocado por capas para amplificar el efecto de dureza. Sólo las habitaciones exteriores tenían un único agujero en la pared, del tamaño de una cabeza humana, y cubierto por una reja robusta, para poder funcionar como respiradero y coladero de luz. Y sólo estaba en estas habitaciones que estaban destinadas a ser despachos, recámaras, o habitaciones de contención u hospedaje obligatorio para los distintos experimentos biológicos.
Las habitaciones o cámaras que no estaban en los muros exteriores del L.A.B.O. eran completamente herméticas y contaban todas con dos únicas aperturas. La primera un sistema de ventilación en el techo en el centro de la habitación, que constaba de una puerta circular de un metro de diámetro y que conectaba con un sistema de tuberías que llevaba a las chimeneas superiores. La segunda una gran puerta hermética de alta seguridad que no parece una simple puerta, ya que da la sensación de ser una extensión de la propia pared, como si todo fuera una sola pieza diseñada para no dejar pasar absolutamente nada.
Está hecha de varias capas de acero reforzado y aleaciones especiales, con un acabado liso, clínico, en tonos metálicos. No tiene manillas tradicionales si no que en su lugar hay un panel de control empotrado donde se usa un códigos numérico. Al activarse, primero se escucha un sonido sordo y pesado de cerrojos internos liberándose uno a uno. Luego, con un leve zumbido hidráulico la puerta se desliza lateralmente tras separarse lentamente en dos. Cuando se cierra, el proceso se invierte: la puerta encaja con precisión milimétrica, los sellos se comprimen y se oye un “clic” profundo y definitivo, como si el entorno quedara completamente aislado del resto del mundo. Cuando está en este estado, cerrada, las juntas de sellado de goma industrial, quedan completamente comprimidas creando un aislamiento total frente al aire, partículas o contaminantes.
Todas las habitaciones cuentan con ocho cámaras en el techo distribuidas de forma octogonal, instaladas en paredes y esquinas, y cuentan con un sistema de amplificadores de sonido y micrófonos en las esquinas superiores de la habitación. Estas cámaras están conectadas a una sala de control en la que se monitoriza absolutamente todo lo que está pasando en todos los rincones de todas las habitaciones, y junto con los micrófonos captan toda la información necesaria a tiempo real para que nada se escape del control.
La iluminación de todas las salas era responsabilidad de unos conductos leds que estaban ubicados en todos los vértices del polígono que formaba la habitación, y aportaba una luz constante, multidireccional y estable, de tonos fríos.
Las dimensiones eran diferentes en cada una de las estancias pero todas compartían una exagerada verticalidad de diez metros de alto. Esto hacía que los seis pisos que había en el castillo, junto con el grosor de los muros, el suelo y el techo, y el exceso de altura extra que tenían las chimeneas alcanzasen un total de ochenta y cinco metros de alto desde la base del suelo, y un ancho de algo más del doble.
En la habitación a la que acababan de ingresar los Alas Negras, las cosas no eran distintas.
Cruzaron el gran arco de entrada para dar acceso a un túnel de cinco metros de alto y ancho, que tras un rato caminando desembocaba en una puerta circular de las mismas dimensiones y daba paso a una zona común.
![[Imagen: 4loXTkP.png]](https://imgur.com/4loXTkP.png)
Era amplia, sencilla, limpia y fría. Tenía una distribución octogonal y en cada uno de los lados había una puerta, circular, numeradas del uno al siete - siendo el ocho por la que acababan de entrar, teniendo el uno a la derecha - y teniendo todas ellas al lado del panel de control un cartel con la información del ala a la que daba acceso.
La puerta número uno daba acceso a la sección de Mecatrónica y Diseño Estructural. La puerta número dos, a Inteligencia Artificial Cognitiva. La puerta número tres, a Sensórica y Percepción. La puerta número cuatro, a Energía y Autonomía. La puerta número cinco, a Control y Movimiento. La puerta número seis, a Interacción Humano-Máquina. Y la puerta número siete, a Auto-reparación y Evolución. En el centro de la habitación, un símbolo octogonal rezaba el nombre y logotipo de la institución.
![[Imagen: v9ob5tD.png]](https://imgur.com/v9ob5tD.png)
— ¿Moshi Moshi? — dijo una voz etérea sonando de todas partes y de ninguna en particular, con tono jovial y divertido, despreocupado, reflejando una juventud evidente pero sin llegar a ser la de un niño — ¿Se me oye? ¡Ay, pues claro que se me oye! ¡Estamos transmitiendo! — se reafirmó a si mismo — ¡Hola mundo! Bueno... quizá debería ser algo menos ambicioso... ¡Hola infames y reconocidos piratas Alas Negras! Os doy la bienvenida a mi residencia y mis instalaciones, el L.A.B.O. y os agradezco mucha vuestra colaboración científica — tras esas palabras, la puerta por la que habíais cruzado se cerró. El cartel junto a la puerta número ocho rezaba: Pruebas en entorno controlado.
— Es un placer poder contar con especímenes tan variados y especiales como vosotros para mi nuevo proyecto, os agradezco vuestra colaboración tan eficiente y que hayáis ingresado por vosotros mismos dentro del recinto — entonces la puerta de la habitación cuatro se abrió lentamente con sus sonidos característicos y dio paso a una habitación rectangular, de veinte metros de ancho por cuarenta de largo, en la que había una plataforma de cristal en el centro, de dos metros de ancho por dos metros de largo — Ahora os explicaré el procedimiento habitual que vamos a seguir todos ¡porque el protocolo es seguridad y la seguridad es éxito! — un gas de color púrpura comenzó a entrar muy lentamente por la rejilla de ventilación del techo hacia la habitación — Ese gas es una toxina desarrollada y creada por mi, extraída de las habilidades de uno de los usuarios de la Doku Doku no mi que formó parte de las tropas de la Marina hace algún tiempo, al que alguno de vosotros conoce muy bien... Ryze Tengen, asesinada en el Archipiélago Sabaody por Jolyne Jones aquí presente, hace tres años. Este gas va a descender hasta inundar la habitación completa y se filtrará a la siguiente estancia con la puerta abierta, aunque no lo hará rápido, por lo que os dará tiempo a entrar en la otra habitación y la puerta se cerrará si seguís mis indicaciones, salvándoos de una muerte horrible — la voz sonaba fascinada con sus propias palabras — El gas tiene un componente corrosivo dérmico al contacto, es decir, que si os roza la piel va a empezar a derretiros hasta que sólo queden huesos. Es un puro elemento disuasorio para que motivaros a cooperar de la mejor forma posible, así que por favor, no desperdiciemos el buen material que sois y avanzad hacia la siguiente estancia — dijo, dando tiempo a que obedecieseis sus órdenes.
Al hacerlo, cuando detectasen los sistemas de la habitación que hasta el último de vosotros había entrado por la puerta cuatro, con el cartel de Energía y Autonomía, la puerta se cerraría a vuestras espaldas salvándoos del gas mortal.
— ¡Estupendo! ¡Estupendo! — celebró, escuchando de fondo el sonido de unos aplausos algo artificiales, como enlatados — Ahora estáis en el Stage 01, el campo de pruebas balístico. Veréis en el centro de la habitación una plataforma de cristal inteligente que reacciona al peso biológico de un ser humano, y que servirá de interruptor para abrir la siguiente puerta, pero sólo permanecerá abierta mientras tenga ese peso encima y se cerrará cuando lo pierda... es decir, ¿cómo explico esto para mentes como las vuestras? ¡Ah si! Uno de vosotros va a tener que quedarse sobre la plataforma para que el resto pueda avanzar, y entonces comenzaremos los experimentos con esta persona en esa habitación — se escucharon una clase de bips mecánicos y electrónicos — Quiero que colaboréis en mi investigación sobre las frutas del diablo para poder implementar en mis autómatas algo mejor que las S.E.E.D.S mediocres que ese fantasma de Omp ha diseñado para la Marina... Vais a colaborar en el experimento definitivo, la máquina y la fantasía. La energía y habilidades de las frutas del diablo dentro de un cuerpo perfecto para optimizar su uso — entonces una luz se encendió en la única puerta al lado contrario de por donde habían entrado antes, revelando el lugar por el que tendrían que acceder a la siguiente zona — Y obviamente si colaboráis esto tiene un premio. ¡Qué sería de la experimentación sin motivación!. Iréis ofreciéndoos como experimentos en las distintas zonas, y finalmente dejaré que uno solo de vosotros se reúna personalmente conmigo y le concederé lo que me pida. Un bis a bis, un encuentro personal ¡una reunión con la ciencia misma! ¡Conmigo! ¡¡El doctor Sir George Enmanuel Michael Sararene Utakata!! ¡Pero vosotros, mis queridos prospectos podéis llamarme sólo Doctor Utakata! — la plataforma de cristal comenzó a brillar tímidamente esperando que el sacrificio de los Alas Negras se diera para que el resto pudiese avanzar hasta encontrarse con el malvado genio científico.
— ¡Vamos vamos! ¡Que alguien active el interruptor de la puerta y el resto continúe explorando el laboratorio! ¡Nos vemos al final del camino! —
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