El problema con los faroles es que no siempre funcionaban. Y eran una apuesta que podía dar resultados que eran, o muy buenos, o muy malos. Y para la birkaniana, en este caso, fue lo segundo. No solo no sirvió el poder intimidar a la cazarrecompensas, sino que además volvió a bajar la guardia. Y esto causó que, por supuesto, recibiera un castigo acorde a su confianza excesiva. Creer que era inalcanzable y posicionarse de manera inadecuada, además de no aprovechar para preparar un nuevo disparo contra su oponente fueron errores que pagaría caro. El dolor de los impactos de aquella mujer buccaneer era suficiente como para que Yuuki quisiera desear que todo aquello fuera no más que un sueño.
Primero fue el impacto de cabeza que recibiría, y que por sí solo ya bastaba para desbaratarle cualquier sensación de seguridad; pero no contenta con ello, Morgana le sembraría un segundo impacto que terminaría por empujar a Yuuki un total de cuatro metros por sobre los tejados, sintiendo dolorosamente las tejas que conformaban los techos de esas casas. Y aunque no era un impacto suficiente como para hacer que la pelirrosa quedara fuera de combate, sí que era claro que otro de esos iba a ser el final de todo. No podía arriesgarse.
Pero la fuerza del impacto no solo fue dolorosa. Yuuki no era capaz de idear nada esta vez. Siempre se sentía en control de todo, pero ahora estaba siendo golpeada una vez tras otra. No sabía dónde estaba ni qué podría idear para poder surgir de esa situación. Y ante esto, su cerebro simplemente reaccionó de manera automática. La respuesta sería la huída. Tanto como pudiera. Tanto como le permitieran sus alas y sus piernas. No diría nada esta vez. Simplemente emprendería una huída mal planeada y que, seguramente, no haría que pudiera perder a la cazadora de ella aún.
Saltó con ayuda de sus alas tan lejos como su golpeado y alterado cuerpo le permitieron. El aterrizaje le hizo ver que su cuerpo no estaba respondiendo como siempre. Pero no había tiempo para perder, tenía que seguir corriendo. Y aunque era menos veloz que siempre, daría todo de sí para separarse aún más de Morgana. Buscaba frenéticamente un camino, pero en su estado, solo podía seguir los tejados de las casas.
Primero fue el impacto de cabeza que recibiría, y que por sí solo ya bastaba para desbaratarle cualquier sensación de seguridad; pero no contenta con ello, Morgana le sembraría un segundo impacto que terminaría por empujar a Yuuki un total de cuatro metros por sobre los tejados, sintiendo dolorosamente las tejas que conformaban los techos de esas casas. Y aunque no era un impacto suficiente como para hacer que la pelirrosa quedara fuera de combate, sí que era claro que otro de esos iba a ser el final de todo. No podía arriesgarse.
Pero la fuerza del impacto no solo fue dolorosa. Yuuki no era capaz de idear nada esta vez. Siempre se sentía en control de todo, pero ahora estaba siendo golpeada una vez tras otra. No sabía dónde estaba ni qué podría idear para poder surgir de esa situación. Y ante esto, su cerebro simplemente reaccionó de manera automática. La respuesta sería la huída. Tanto como pudiera. Tanto como le permitieran sus alas y sus piernas. No diría nada esta vez. Simplemente emprendería una huída mal planeada y que, seguramente, no haría que pudiera perder a la cazadora de ella aún.
Saltó con ayuda de sus alas tan lejos como su golpeado y alterado cuerpo le permitieron. El aterrizaje le hizo ver que su cuerpo no estaba respondiendo como siempre. Pero no había tiempo para perder, tenía que seguir corriendo. Y aunque era menos veloz que siempre, daría todo de sí para separarse aún más de Morgana. Buscaba frenéticamente un camino, pero en su estado, solo podía seguir los tejados de las casas.
Combo de pollito frito con papas

![[Imagen: o32YH2T.png]](https://i.imgur.com/o32YH2T.png)