Buscando a la indicada [Pasado - Varo Ganchin]
#10
Guiñé uno de mis ojos. No con una intención pícara ni mucho menos. Más bien en un gesto apretado. Parecía ser la única manera de enfocar bien la estancia tras mi última jugada maestra. La nuca me palpitaba aún por el golpe y los vapores del alcohol trepaban por mi garganta con la intención de huir de mi estómago. La idea de haberme visto envuelto en una trifulca de taberna había acelerado mi pulso. Aunque esta vez, no era solo por temor. 

En mi vida, nunca había sido el protagonista de estas escenas. Yo siempre había sido el tipo que permanecía en la esquina, oculto tras una cortina de sombras que me permitía pasar desapercibido. Solo era un espectador. Ahora, sin embargo, me había subido al escenario. No por iniciativa propia, sino por la invitación que suponía que mi cara estuviera en todos esos carteles de Wanted, e incrementado por la enorme cantidad de berries que lo acompañaba. Sea como fuere, la situación en aquella mañana no me desagradaba del todo. ¿Quién no estaría emocionado por verse envuelto en su primera pelea de bar? Al menos cualquier pirata que se preciase debía de estarlo.

Kiyoshi intentó redirigir la atención de la mujer hacia lo que había sido nuestra misión. Sin embargo, Zaki no parecía interesada para nada en nuestro cocinero, por mucho que fuese el más buscado de nuestra tripulación. ¿Acaso no es eso algo que resulte atractivo? Solo esperaba que no fuera así, pues el siguiente en cuestión de recompensa era yo, y no quería atraer a ese tipo de personas hacia mi. La mujer continuó caminando con la mirada fija en mi. Aún con mi falta de experiencia, podía ver la lascivia en su gesto. Mis piernas dieron un par de sacudidas, como si se estuvieran preparando para salir corriendo. Pese a ello mi cuerpo no reaccionaba. Algo en el fondo de mi sabía que no podía mostrar debilidad. Eso pondría una diana en la espalda de nuestra tripulación, y ahora que el capitán estaba enfermo...

Antes de poder si quiera plantearme hablar, lo hizo Kiyoshi, y como si de un magnífico punto final se tratase, un estallido puso el cierre a sus palabras. La enorme sombra que se cernía sobre mi desde el cuerpo de Zaki —y posiblemente incrementada por mis temores— se redujo en un instante. El mismo tiempo que tardó la chica en salir volando en dirección al cantinero. Un nuevo estallido, esta vez no tan metálico, sino de madera y vidrio. Un coro de gritos acompañaba a la escena. Incluso los que no se habían atrevido a entrar al bar, reaccionaron desde la distancia. Giré mi cabeza, mi mirada de nuevo al frente, para descubrir la figura de Kiyoshi. Llevaba ahora mi sombrero y sujetaba su rifle hacia en frente con una sola mano. Si alguna de mis novelas de vaqueros hubiese tenido ilustraciones, sin duda deberían haber cogido aquella imagen como modelo. El doctor se veía como un pistolero lleno de carisma, aunque pensándolo bien, eso es lo que era.

La bruta no tardó en levantarse y eso que el ataque de mi compañero parecía doloroso. Rápido llamó a sus secuaces. Miré a ambos lados en busca de los nuevos enemigos y luego a Kiyoshi para ver su reacción. Mi sombrero volvía hacia mi lanzado y el doctor ya esta poniendo pies en polvorosa. Sacudí el complemento, más por inercia que porque estuviera manchado. Lo calé en mi cabeza, asegurándome de que quedase lo suficientemente fijado. Pasé dos dedos por el ala y sonreí. Un buen explorador no deja atrás nunca su sombrero.

—Gracias, amigo —agradecí con sinceridad.

Corrí hasta Kiyoshi. No tardé en alcanzarlo. Siempre pensé que si él no llevase esa mascarilla podría oxigenar mejor y eso le permitiría ser más rápido. Nunca había podido comprobarlo, pues él siempre cubría su rostro con ella. Pronto comenzaron a aparecer los esbirros. Nosotros callejeábamos intentando darles esquinazo, pero no parecía que fuese a ser fácil.

—Para nada. Esa bruta se lo merecía. Tan solo con recordar el roce de su cara contra la mía... —un escalofrío recorrió mi cuerpo—. Tú me entiendes, ¿verdad?

Continué mi carrera junto al doctor. Dejé que fuese él el que abriera camino, no por miedo a lo que podríamos encontrarnos más adelante, sino para poder ir volcando las cajas de grano y fruta que encontrábamos a nuestro paso. Seguro que, de haber estado con nosotros, Uker hubiera recogido un par de piezas para asegurarse de que comíamos algo saludable. Ojalá estuviera aquí con nosotros. Y el capitán. No serían un problema para nuestra tripulación al completo.

—Corre, doctor. Si esa bruta nos alcanza... No quiero ni pensar en la clase de cosas que sería capaz de hacerme —un nuevo escalofrío—. ¡¿Dónde está mi gata mink?! —continué corriendo avergonzado.

Avancé por el callejón y vi una caja situada bajo una ventana a medio abrir. Trepé por ella y abrí del todo la hoja de la ventana. 

—Rápido, por aquí. Dejemos atrás a esos bárbaros.
Emme's Codes

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RE: Buscando a la indicada [Pasado - Varo Ganchin] - por Varoganchin - 06-05-2026, 05:52 PM

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