[EVENTO LOCAL- ALAS NEGRAS] Con tuercas y a lo loco.
#9
La motivación por plantarle cara al shichibukai, se palpaba en cada uno de los miembros de los Alas Negras y, si bien cada integrante parecía ser movido por una ambición en concreto - como podían ser sobre todo el lado más científico de Tobías y el lado más a agrícola de Jolyne -, las palabras de Triana fueron el combustible y el comburente que avivaron la llama de su interior, haciendo que hasta el derroche confianza que podían tener tanto Garnet como Kenzo en ellos mismos se desbordara ante tan épico discurso. Si tan sólo Yojimbo pudiera verlos ahora mismo y estar junto a ellos, habría sido más que perfecto.

Estando ya más que listos, y con la sencilla y concisa orden de la capitana en funciones, sólo les quedaba adentrarse a través del arco que parecía dar entrada a la fortaleza del perro del gobierno. Su discípulo tenía toda la razón, y era cierto que que el shichibukai les dejara entrar no tenía demasiado sentido pero, al fin y al cabo, les ahorraba mucho la faena.- O a este tío le falta una papa para el kilo, o está muy confiado de que no le vamos a poder hacer nada… -  Reflexionaba Garnet, mientras comenzaba a andar, “introduciendo” sus manos por debajo del tanga, como si las hubiera metido en dos bolsillos, mirando hacia Jolyne quién se había transformado en su forma híbrida de lagarta.- Ya te digo, que el menda os tiene que preparar un buen plato de “salrockrejo”, ¿es o no es? - Contestó al comentario de la pelirrosa camaleónica, pasando a admirar las dimensiones del túnel que estaban cruzando, poseyendo este una altura de unos cinco metros de alto. El sonido de sus propias pisadas hacían eco en aquel pasaje y, tras un tiempo prudencial, el final del túnel llegó, desembocando en una gran habitación con forma octogonal cuyo color predominante - si es que no era el único -, era el gris, haciendo énfasis en la composición metálica de la estructura.


Nada más entrar, a unos dos metros por delante de la entrada a la sala, Garnet se paró, mirando hacia su alrededor, y admirando los distintos elementos de la sala, extrayendo sus manos de su tanga y cruzándose de brazos, observando en primera instancia el logo octogonal que reposaba en el mismo centro de la sala, con lo que parecía ser el nombre y las siglas de la institución. - Esto es mármol. - Afirmó de forma equívoca el músico, tras pasar un buen rato pensativo y en silencio.- Eso sí, un poquito de color no hace daño a la vista, qué aburrido. A Aspros le habría dado un parraque aquí, ¿es o no es? - Añadió, ante la monotonía y falta de vida en aquella habitación, pasando ahora a fijarse en cada una de las paredes que componía la sala, girando paulatinamente hasta que consiguió dar una media vuelta.- Ocho puertas… Y cada una lleva a una sala distinta de… - Pensó, intentando memorizar o, siquiera, entender a que se refería algunos de los letras que había sobre las puertas enumeradas.- Nanai, esto es demasiado para el menda, aunque me sé de alguien que tiene que estar flipando en colores, pueje. - Concluyó, mirando de soslayo a Tobías con una sonrisa ladeada. Conocía demasiado a su hermano de otra madre para saber lo mucho que debía estar disfrutando con cada uno de los detalles de aquella instalación… Lo cuál esperaba que no fuera un handicap y le desconcentrara en algún momento crítico.

En ese momento, una voz con un tono jovial resonaba por toda la sala haciendo que Garnet, instintivamente se pusiera en guardia, con los brazos flexionados y frente a su cabeza, mientras miraba en todas las direcciones hasta localizar al emisor de aquella voz, no llegando a sentir ni ver a nadie en su alrededor.- Al loro, coleguis. - Alertó el pelirrojo, escuchando ahora como aquella voz hablaba, en ese momento, sobre algo de una transmisión, preguntando si se le oía previamente.- ¿Un Den Den Mushi? - Se preguntaba mentalmente, entendiendo que, al no ser capaz de sentir nada con su Kenbunshoku Haki estaban, por el momento, a salvo, bajando de esta manera su guardia. Aquella misteriosa voz prosiguió hablando, saludando y dando la bienvenida directamente a los Alas Negras.- Tch, Utakata. - Rechistó en su cabeza, acordándose en ese momento de Kuraku debido al objetivo y resentimiento que tenía contra el Shichibukai.- Parece que estaba más que coscado de nuestra presencia. -
Añadió, en voz alta, pero sin interrumpir al científico, observando como, la puerta que daba hacia el túnel que previamente habían cruzado se cerraba abruptamente, quedando completamente sellada tras zumbido hidráulico y un sonoro “clic”.- Hala pues. - Comentó, sin darle demasiada importancia al hecho de estar atrapados en territorio enemigo.

Acto seguido, el que parecía ser Utakata, agradeció el hecho de que entraran de forma voluntaria para formar parte de su nuevo proyecto, tratándoles de especímenes.- ¿Huh? ¿Especímenes? - Arqueó su ceja mientras levantaba sus gafas de sol - sin dejar estas de estar apoyadas sobre sus orejas -, mientras que la puerta número cuatro se abría lentamente, tras una serie de ruidos que correspondían a un complejo mecanismo que Garnet jamás sería capaz de entender. Seguidamente, y tal y como empezaba a explicar el procedimiento que seguirían, una especie de humo de color púrpura comenzó a descender paulatinamente del conducto de ventilación que había sobre el techo de la habitación.- ¿Y eso ? - Se preguntaba a sí mismo, dejando recaer de nuevo sus gafas sobre su nariz, y escuchando a aquella voz sobre la identidad de esa nube púrpura, siendo una nube tóxica originada gracias a los poderes de una fruta del diablo de la marine Ryze Tengen.- ¿Ryze? - En su cabeza se dibujó el aspecto de la tontatta que Garnet, allá en Momoiro, intentó introducírsela por su recto anal, desvaneciéndose aquel pensamiento al escuchar como mencionaban el nombre de la francotiradora de los Alas Negras, tachándola como la asesina de la marine. Ciertamente, y habiendo conocido a la tóxica marine, siempre le apenó su muerte a manos de los suyos. No obstante, ellos habían iniciado aquella batalla al mandar a Yojimbo directo a la cárcel. Era la forma que tenían de decir “si os metéis con uno de los nuestros, preparáos para lo peor”. Aquel breve trance de Garnet se vio interrumpido cuando, la voz que reverberaba por la habitación, afirmó con un tono lleno de fascinación sobre la letalidad de aquel veneno, siendo la única salvación posible hacer lo que él ordenaba e introducirse en la habitación que, en aquel momento se acababa de abrir.

- Este tío está colgado hasta las trancas. - Declaró, frunciendo el ceño con cara de pocos amigos, mientras alzaba su cabeza hacia aquel gas que se propagaba cada vez más hacia la habitación. Si bien podría ser un farol, no ganaban nada quedándose ahí ahora mismo. Por suerte, gracias a su experiencia en batalla, Jolyne afirmó que, en efecto, el veneno que podía generar la tontatta era lo suficientemente fuerte como para ser una afirmación real.- Al menda le da coraje hacerle caso, pero parece que no nos queda de otra, ¿es o no es? - Suspiró, pasando a correr hacia la habitación con la puerta número cuatro.- ¡Marine el último! - Salió escabullido, hasta que cruzó el umbral que le llevaría hasta la habitación que indicaba el supuesto Utakata, habitación que parecía igual de sencilla que la anterior, siendo literalmente un pasillo rectangular con una especie de plataforma de cristal en su centro.

Una vez que todos los Alas Negras habían cruzado a aquella sala, las puertas comenzaron a cerrarse, cumpliendo su promesa y no dejando que la nube nociva pasara a través de la puerta número cuatro.- Al menos mentiroso no es. - Pensó Garnet, observando como todos y cada uno de sus amigos estaban sanos y salvo. La voz, en ese momento, volvió a sonar dentro de la nueva sala, alegrándose por el hecho de que accedieran a seguir sus indicaciones y pasando a explicar, seguidamente, como procederían. Básicamente, se encontraban en un campo de prueba balístico, y ahora debían elegir que una persona se quedara en esa sala, justamente sobre la plataforma de cristal, para que los demás pudieran avanzar. - ¿Huh? ¿Van a experimentar con nosotros? - Pensó mosqueado el skypiean, ante la macabra personalidad del aparente shichibukai. Por lo visto quería que los Alas Negras colaboraran con él para poder superar el proyecto de las S.E.E.D.S desarrollado por Omp.- ¿S.E.E.D.S? ¿Omp? ¿De qué me suena todo eso? - Se preguntaba a sí mismo, para acabar encogiéndose de hombros.- Bah, luego le preguntaré a Tobías o a Kenzo, que algo sabrán. - Añadió mentalmente, observando como la que parecía la puerta a cruzar se iluminaba.

Finalmente, la voz misteriosa terminó por presentarse como el doctor Utakata - junto a varios e interminables nombres que pasó de recordar,-, tal y como sospechaba ya hacía un rato Garnet, promoviendo previamente la participación y colaboración pues, de ser así, habría un premio consistente en ofrecerlos como experimentos hasta terminar con que uno sólo se reuniera con el doctor.- Pues vaya mierda de premio, ya podrías ofrecer alguna tatiana. - Se quejaba Garnet, empezando a brillar intensamente la plataforma hecha de cristal en el centro, terminando de motivar a los piratas para que pulsaran el interruptor para seguir avanzando en su pequeño juego.

Y antes de que pudiera decir ni “moo”, ni proponer el debate sobre quién debía o se ofrecía quedarse en aquella sala, fue la propia Jolyne la que, por pura iniciativa, decidió ser ella la que pulsaría el interruptor.- ¿Jolyne? - Se sorprendió en primera instancia pues lo cierto era que, si no había un terreno o algo relacionado con la vida rural de por medio, la tiradora no solía mostrar demasiada iniciativa o ganas por nada. Pero el verla ahora dirigirse con decisión hacia la plataforma, mientras se armaba con su rifle, hizo que la idea que tenía concebida sobre la pelirrosa se desvaneciera. Y cuando dio a entender que podían seguir hacia delante, pues ella siempre estaría vigilando sus espaldas, los ojos de Garnet se humedecieron por la emoción del momento.- ¡WUOOOOOOOOOOOOOOOOH! - Gritó, lleno de júbilo y con los brazos en alto, no pudiendo evitar que un par de lágrimas descendieran de sus ojos.- ¡Enséñales la fuerza del campo, maestra! ¿Es o no es? - Animó a la tiradora, extendiéndole el pulgar derecho hacia arriba y dirigiéndose hacia la siguiente puerta, esperando a que esta se abriera. No sabía con qué clase de pruebas se iban a ir encontrando pero, una cosa era segura, y es que no pensaban ser doblegados ni ser parte de los estúpidos experimentos de Utakata.

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[Imagen: Tb4Z3O3.png]
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RE: [EVENTO LOCAL- ALAS NEGRAS] Con tuercas y a lo loco. - por Garnet D. Matlock - 06-05-2026, 09:53 PM

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