06-05-2026, 10:38 PM
Las tienda que visitó no le presentó nada que no haya visto antes, cosas que quizá puedan ser útiles en el futuro y que en algún conflicto seguramente va a extrañar, pero nada que en esos aburridos momentos llame la atención. No estaba interesado en otras espadas o dagas, pues ya tenía a Shinso, quizá como mucho podría comprar ropa, ya que no tenía muchos hakamas, además todos eran blancos, por lo que se ensuciaban al más mínimo impacto.
Mientras miraba la ropa recordó por lo que estaba en esa isla, quizá no debería perder tiempo en intereses propios, la búsqueda de sus supuestos aliados o compañeros era la prioridad, pero no los encontró en dos horas y tampoco ellos han dado con él, así que se sacó ese pensamiento antes de salir de la tienda e ir a por la siguiente, en busca del ropaje que le ayude a complementar su pobre colección.
Antes de abrir la puerta para salir abrió los ojos tras escuchar un grito propio de una adolescente a la que le acaban de quitar su labial favorito. Lo más sorprendente no fue eso, sino que su mensaje era más o menos parecido a lo que piensa que escucharía de un revolucionario - No puede ser... - Dijo para sí mismo mientras terminaba de escuchar los gritos de una mujer a la que aún no podía asociar a un rostro.
Obviamente que además de llamar su atención, todos a su alrededor miraron a aquella chica que estaba gritando a todo pulmón un mensaje digno de alguien que quiere alzar en rebelión a su pueblo, pero sin conseguir el efecto deseado, pues solo escuchó algunos halagos de hombres y risas de algunos niños, quienes encontraron divertida su declaración.
Lo que más levantó sus sospechas fue el hecho de convocar a sus "amigos secretos"... Una manera peculiar de llamar a quienes tienen intención de unirse al ejercito revolucionario.
Todo esto iba en contra de lo que tenía planeado, pues el peliblanco siempre ha preferido pasar desapercibido, mientras menos gente se entere de su presencia e intenciones, mejor. De a poco se acercó a la fuente del alboroto y pudo verificar que se trataba de una chica joven, rubia, de altura promedio. Lamentablemente ya poco podía hacer para dejar de ser el foco de las miradas, por lo que se resignó y optó por tomar la oportunidad para intentar reunir a todos los necesarios de una vez.
Tuvo que esquivar a varias personas, pero consiguió quedar de frente a la chica a tan solo unos dos metros. Una vez estuvo cerca de ella hurgó en uno de sus bolsillos y sacó el papel donde tenía la orden de reunirse otras personas. - ¿A ti te dieron un papel de estos? - Le puso el papel frente a sus ojos para que pudiera leer su contenido, Esperaba que la respuesta fuera afirmativa, sino se alejará lo más posible del lugar para escapar de cualquier posible curioso.
Con ese gesto, quería llamar la atención de cualquier otra persona que tuviera un papel u orden como esa. Quizá esas otras personas estaban lejos y no eran testigos de tan curiosa escena, pero ese sería su intento por reunir a sus futuros compañeros. No tenía la intención de gritar a los cuatro mares, ese no era su estilo.
Ahora lo que ocupaba su mente es qué hacer en caso de que ella efectivamente fuera una de las personas que estaba buscando. Una de las primeras cosas que se le ocurrió fue levantarla y llevársela a cualquier lugar donde salieran de la atención ajena, pero eso sería más sospechoso, así que simplemente decidió que pasara lo que tenía que pasar, simplemente se dejó llevar. Solo tuvo cuidado con no ver ningún uniforme que le signifique peligro, como no vio a nadie sospechoso, se permitió relajarse, aunque solo un poco.
Mientras miraba la ropa recordó por lo que estaba en esa isla, quizá no debería perder tiempo en intereses propios, la búsqueda de sus supuestos aliados o compañeros era la prioridad, pero no los encontró en dos horas y tampoco ellos han dado con él, así que se sacó ese pensamiento antes de salir de la tienda e ir a por la siguiente, en busca del ropaje que le ayude a complementar su pobre colección.
Antes de abrir la puerta para salir abrió los ojos tras escuchar un grito propio de una adolescente a la que le acaban de quitar su labial favorito. Lo más sorprendente no fue eso, sino que su mensaje era más o menos parecido a lo que piensa que escucharía de un revolucionario - No puede ser... - Dijo para sí mismo mientras terminaba de escuchar los gritos de una mujer a la que aún no podía asociar a un rostro.
Obviamente que además de llamar su atención, todos a su alrededor miraron a aquella chica que estaba gritando a todo pulmón un mensaje digno de alguien que quiere alzar en rebelión a su pueblo, pero sin conseguir el efecto deseado, pues solo escuchó algunos halagos de hombres y risas de algunos niños, quienes encontraron divertida su declaración.
Lo que más levantó sus sospechas fue el hecho de convocar a sus "amigos secretos"... Una manera peculiar de llamar a quienes tienen intención de unirse al ejercito revolucionario.
Todo esto iba en contra de lo que tenía planeado, pues el peliblanco siempre ha preferido pasar desapercibido, mientras menos gente se entere de su presencia e intenciones, mejor. De a poco se acercó a la fuente del alboroto y pudo verificar que se trataba de una chica joven, rubia, de altura promedio. Lamentablemente ya poco podía hacer para dejar de ser el foco de las miradas, por lo que se resignó y optó por tomar la oportunidad para intentar reunir a todos los necesarios de una vez.
Tuvo que esquivar a varias personas, pero consiguió quedar de frente a la chica a tan solo unos dos metros. Una vez estuvo cerca de ella hurgó en uno de sus bolsillos y sacó el papel donde tenía la orden de reunirse otras personas. - ¿A ti te dieron un papel de estos? - Le puso el papel frente a sus ojos para que pudiera leer su contenido, Esperaba que la respuesta fuera afirmativa, sino se alejará lo más posible del lugar para escapar de cualquier posible curioso.
Con ese gesto, quería llamar la atención de cualquier otra persona que tuviera un papel u orden como esa. Quizá esas otras personas estaban lejos y no eran testigos de tan curiosa escena, pero ese sería su intento por reunir a sus futuros compañeros. No tenía la intención de gritar a los cuatro mares, ese no era su estilo.
Ahora lo que ocupaba su mente es qué hacer en caso de que ella efectivamente fuera una de las personas que estaba buscando. Una de las primeras cosas que se le ocurrió fue levantarla y llevársela a cualquier lugar donde salieran de la atención ajena, pero eso sería más sospechoso, así que simplemente decidió que pasara lo que tenía que pasar, simplemente se dejó llevar. Solo tuvo cuidado con no ver ningún uniforme que le signifique peligro, como no vio a nadie sospechoso, se permitió relajarse, aunque solo un poco.
