07-05-2026, 12:26 AM
(Última modificación: 07-05-2026, 12:27 AM por Kiyoshi Maeda.)
Lo intentó, mas no sirvió. Un intento de llegar a un punto en común, de hacer un trato entre dos médicos que podían verse beneficiados del otro. Pero no. Fígaro Jack ha decidido que todo debe decidirse por la fuerza, por la potencia y velocidad de sus disparos. Rápidamente, el médico aliado de los Daten Shi usa sus pistolas dobles para atacar. Ambas apuntan hacia el pecho de Kiyoshi, casi que rozándose la una contra la otra para impactar en el mismo punto. Sin embargo, está subestimando al médico de los Sepultura. Este, siempre fijo en esa escalera, es capaz de ver perfectamente la ofensiva que se le viene encima entre medio de sus palabras. Apuntando desde el comienzo, también jala el gatillo, y nuevamente con una bala cubierta por una partícula de jabón.
Kiyoshi quiere irse con su premio, pero Fígaro debe irse limpio. Al final, ese es el trato que deberá primar.
Anteriormente, Kiyoshi se llevó la primera victoria por disparar antes, por tomar ventaja en la toma de decisiones. Ahí no se vio realmente la capacidad de ambos como tiradores, pero ahora la situación es diferente. La bala de nuestro apático protagonista supera y destrona totalmente las dos del rival, impidiendo que cualquier rastro de ambas llegue a su cuerpo. Sin embargo, Jack no se la lleva barata. Se atrevió a atacar y mostrar su fiereza, pues fiereza es lo que recibe de vuelta. Aquella bala ostentosa de Kiyoshi se clava en su pecho, siendo un nuevo disparo que le acompleja. Afortunadamente, no tiene un nuevo tiro en la frente. Hay que ser positivo en esta vida.
Como dato curioso, en la frente de Fígaro aún se le ve tostada la piel producto de la quemadura ocasionada por el primer ataque. Es hasta chistosa de ver, pero Kiyoshi no ríe, nunca lo hace. Tampoco es que este infierno en vida es el contexto adecuado para soltar una carcajada. Y buen momento es para mencionar el infierno, pues esta última bala usada por el médico también fue una explosiva, por lo que ahora hay más llamas que se expanden por la taberna. Pobre tabernero, pues ve su negocio potencialmente reducido a cenizas. Bueno, culpa de él por prestarle la segunda planta a un tipo tan peculiar como Fígaro Jack.
Tras el choque de disparos en el que se declara vencedor, Kiyoshi no pierde el tiempo. Sitúa su rifle bajo el brazo, específicamente sujetado en la axila, y debajo del mismo coloca el cuerpo de la mujer borracha que está a su costado. Sí, porque no se ha olvidado de ella. ¿Acaso quiere premio doble? La verdad es que no, solo sucede que sus valores no le permiten dejar ahí a alguien que considera inocente y que podría perder la vida por su culpa. El brazo zurdo mencionado se cierra en jarra, cargando arma y cuerpo con él, demostrando la fuerza física superior a la de un humano común y corriente que posee Kiyoshi actualmente. En cuanto al cofre, se lo echa al hombro derecho, sujetándolo con la mano respectiva para que no se le caiga. Una vez todo listo y dispuesto, que no debe tomarle más de un par de segundos, Kiyoshi corre en línea recta por el ala oeste del bar —siempre viéndolo desde la perspectiva inicial, cuando entras al lugar—, para así acercarse a la puerta y escapar, retomando la huida planeada e interrumpida anteriormente por la horda de bailarines borrachos.
En caso de llegar al exterior, y omitiendo el caso de que gente del exterior se acerque a la taberna por motivo de curiosidad debido al incendio, en vez de seguir de largo y permitir que le disparen en la espalda como antes, doblará hacia su izquierda, refugiándose con la pared, también asegurándose de no poder ser visto por ninguna ventana. Ahí suelta el cuerpo de la fémina y sujeta bien su rifle, aunque más que pensar en disparar hacia el interior — lo que no quita que esté atento a posibles salidas de individuos que quieran atacarlo y él deba defenderse—, abre el cofre para buscar específicamente la planta que quiere. No necesita mucho, solo lo necesario. Sabe perfectamente cómo es, pues la estudió lo suficiente en el libro del que sacó la información. — ¿Dónde estás? Maldición, ¿dónde estás? —
¿Qué sucederá? El infierno podría quemarlo pronto, pero, al menos, ya no se encuentra en el epicentro. Kiyoshi sigue dándolo todo con tal de dar la cura para su capitán.
Kiyoshi quiere irse con su premio, pero Fígaro debe irse limpio. Al final, ese es el trato que deberá primar.
Anteriormente, Kiyoshi se llevó la primera victoria por disparar antes, por tomar ventaja en la toma de decisiones. Ahí no se vio realmente la capacidad de ambos como tiradores, pero ahora la situación es diferente. La bala de nuestro apático protagonista supera y destrona totalmente las dos del rival, impidiendo que cualquier rastro de ambas llegue a su cuerpo. Sin embargo, Jack no se la lleva barata. Se atrevió a atacar y mostrar su fiereza, pues fiereza es lo que recibe de vuelta. Aquella bala ostentosa de Kiyoshi se clava en su pecho, siendo un nuevo disparo que le acompleja. Afortunadamente, no tiene un nuevo tiro en la frente. Hay que ser positivo en esta vida.
Como dato curioso, en la frente de Fígaro aún se le ve tostada la piel producto de la quemadura ocasionada por el primer ataque. Es hasta chistosa de ver, pero Kiyoshi no ríe, nunca lo hace. Tampoco es que este infierno en vida es el contexto adecuado para soltar una carcajada. Y buen momento es para mencionar el infierno, pues esta última bala usada por el médico también fue una explosiva, por lo que ahora hay más llamas que se expanden por la taberna. Pobre tabernero, pues ve su negocio potencialmente reducido a cenizas. Bueno, culpa de él por prestarle la segunda planta a un tipo tan peculiar como Fígaro Jack.
Tras el choque de disparos en el que se declara vencedor, Kiyoshi no pierde el tiempo. Sitúa su rifle bajo el brazo, específicamente sujetado en la axila, y debajo del mismo coloca el cuerpo de la mujer borracha que está a su costado. Sí, porque no se ha olvidado de ella. ¿Acaso quiere premio doble? La verdad es que no, solo sucede que sus valores no le permiten dejar ahí a alguien que considera inocente y que podría perder la vida por su culpa. El brazo zurdo mencionado se cierra en jarra, cargando arma y cuerpo con él, demostrando la fuerza física superior a la de un humano común y corriente que posee Kiyoshi actualmente. En cuanto al cofre, se lo echa al hombro derecho, sujetándolo con la mano respectiva para que no se le caiga. Una vez todo listo y dispuesto, que no debe tomarle más de un par de segundos, Kiyoshi corre en línea recta por el ala oeste del bar —siempre viéndolo desde la perspectiva inicial, cuando entras al lugar—, para así acercarse a la puerta y escapar, retomando la huida planeada e interrumpida anteriormente por la horda de bailarines borrachos.
En caso de llegar al exterior, y omitiendo el caso de que gente del exterior se acerque a la taberna por motivo de curiosidad debido al incendio, en vez de seguir de largo y permitir que le disparen en la espalda como antes, doblará hacia su izquierda, refugiándose con la pared, también asegurándose de no poder ser visto por ninguna ventana. Ahí suelta el cuerpo de la fémina y sujeta bien su rifle, aunque más que pensar en disparar hacia el interior — lo que no quita que esté atento a posibles salidas de individuos que quieran atacarlo y él deba defenderse—, abre el cofre para buscar específicamente la planta que quiere. No necesita mucho, solo lo necesario. Sabe perfectamente cómo es, pues la estudió lo suficiente en el libro del que sacó la información. — ¿Dónde estás? Maldición, ¿dónde estás? —
¿Qué sucederá? El infierno podría quemarlo pronto, pero, al menos, ya no se encuentra en el epicentro. Kiyoshi sigue dándolo todo con tal de dar la cura para su capitán.
Lávense las manos
![[Imagen: u2oxCl9.png]](https://i.imgur.com/u2oxCl9.png)
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