07-05-2026, 01:15 AM
Mizuki le gritaría a Pierre sobre lo que acababa de hacer, y él mantendría su sonrisa hacia ella, sabiendo que si había decidido cubrirla de aquella explosión no fue para poder esperar piedad alguna de su parte. En realidad sabía que ella no la tendría. Y agradecía, desde el fondo de su alma, el haber podido tener la oportunidad de luchar contra alguien como ella. Cuando los impactos de la gyojin lo impactaron de manera irremediable, Pierre logró hablar nuevamente unas de las pocas palabras que pudo pronunciar en todo el tiempo que estuvo, incluso, trabajando para esa plantación y para esa cooperativa.
—Te harás... más... fuerte... —Y con ello, caería inconsciente en el suelo. Lo que sucedería en la inconsciencia de aquél luchador quedaría nublado incluso para este humilde narrador; pero Mizuki podría ver una cara de satisfacción en la derrota de parte de Pierre.
Mientras tanto, en el medio de aquella revuelta, los pocos guardias que quedaban decidieron hacer caso a la amenaza de Mizuki. Espantados por ver al capataz que creían invencible ahora en el suelo, se desbandaron cada uno por su lado, corriendo en diferentes direcciones en un ejemplo directo de un "sálvese quien pueda". Y mientras los guardias corrían, los trabajadores sublevados vitoreaban y festejaban su victoria. Una victoria que, sabían, no iban a poder saborear por mucho... o al menos los que habían estado cerca del combate y que habían logrado escuchar lo que el dueño de la cooperativa llegó a gritar por el Den Den Mushi.
Pronto, empezaron a recoger a sus heridos y caídos y en unos dos minutos, había una docena de hombres rodeando a Mizuki. La miraban con admiración y con terror a partes iguales. No sabían exactamente quién era ella en general, pero dos de los trabajadores decidieron acercarse más a ella, mirándola a los ojos. Parecían reconocerla, o eso creían que habían hecho.
—¿Eres la revolucionaria, verdad? Mizuki la gyojin por la que dan sesenta millones. Nos has ayudado. Nos has salvado. —Dijo uno de ellos mientras abría los brazos. Pero luego cambiaría un poco la admiración por temor—. ¿Y ahora qué hacemos? Seguramente el propietario venga con soldados del Reino de Ran. Será nuestro fin y el de nuestras familias. ¡Hay que huir! —Lo que no sabían ellos es que en verdad no iban a acudir soldados del Reino de Ran, sino más mercenarios contratados por la cooperativa.
Los demás empezaron a murmurar mientras se miraban entre ellos y parecían ponerse de acuerdo con aquél trabajador. Tenía en sus manos un bastón largo que había logrado arrebatar a uno de los guardias y se había puesto uno de los petos de estos mismos.
—No solo huir. Debemos ponernos a salvo. Y luego volver con más fuerza. Podremos unirnos a la causa de los revolucionarios. ¡Salvar a otros así como ella! —Hablaba ahora liderando al grupo de trabajadores mientras que ignoraba el hecho de que Mizuki había entrado allí solo para conseguirse unos berries extra y una buena pelea. Pero la fama no venía mal tampoco, ¿O sí? Y mientras deliberaban entre ellos su última acción antes de que se fueran del sitio para no ser alcanzados por la guardia del reino, mirarían al caído Pierre.
—¿Qué hacemos con él? Nos trató muy mal. Aunque nunca lo vimos disfrutarlo. ¿Porqué sonríe ahora? —Aquella pregunta sí que iba dirigida a Mizuki.
—Te harás... más... fuerte... —Y con ello, caería inconsciente en el suelo. Lo que sucedería en la inconsciencia de aquél luchador quedaría nublado incluso para este humilde narrador; pero Mizuki podría ver una cara de satisfacción en la derrota de parte de Pierre.
Mientras tanto, en el medio de aquella revuelta, los pocos guardias que quedaban decidieron hacer caso a la amenaza de Mizuki. Espantados por ver al capataz que creían invencible ahora en el suelo, se desbandaron cada uno por su lado, corriendo en diferentes direcciones en un ejemplo directo de un "sálvese quien pueda". Y mientras los guardias corrían, los trabajadores sublevados vitoreaban y festejaban su victoria. Una victoria que, sabían, no iban a poder saborear por mucho... o al menos los que habían estado cerca del combate y que habían logrado escuchar lo que el dueño de la cooperativa llegó a gritar por el Den Den Mushi.
Pronto, empezaron a recoger a sus heridos y caídos y en unos dos minutos, había una docena de hombres rodeando a Mizuki. La miraban con admiración y con terror a partes iguales. No sabían exactamente quién era ella en general, pero dos de los trabajadores decidieron acercarse más a ella, mirándola a los ojos. Parecían reconocerla, o eso creían que habían hecho.
—¿Eres la revolucionaria, verdad? Mizuki la gyojin por la que dan sesenta millones. Nos has ayudado. Nos has salvado. —Dijo uno de ellos mientras abría los brazos. Pero luego cambiaría un poco la admiración por temor—. ¿Y ahora qué hacemos? Seguramente el propietario venga con soldados del Reino de Ran. Será nuestro fin y el de nuestras familias. ¡Hay que huir! —Lo que no sabían ellos es que en verdad no iban a acudir soldados del Reino de Ran, sino más mercenarios contratados por la cooperativa.
Los demás empezaron a murmurar mientras se miraban entre ellos y parecían ponerse de acuerdo con aquél trabajador. Tenía en sus manos un bastón largo que había logrado arrebatar a uno de los guardias y se había puesto uno de los petos de estos mismos.
—No solo huir. Debemos ponernos a salvo. Y luego volver con más fuerza. Podremos unirnos a la causa de los revolucionarios. ¡Salvar a otros así como ella! —Hablaba ahora liderando al grupo de trabajadores mientras que ignoraba el hecho de que Mizuki había entrado allí solo para conseguirse unos berries extra y una buena pelea. Pero la fama no venía mal tampoco, ¿O sí? Y mientras deliberaban entre ellos su última acción antes de que se fueran del sitio para no ser alcanzados por la guardia del reino, mirarían al caído Pierre.
—¿Qué hacemos con él? Nos trató muy mal. Aunque nunca lo vimos disfrutarlo. ¿Porqué sonríe ahora? —Aquella pregunta sí que iba dirigida a Mizuki.
A gyojin with a mission!

![[Imagen: o32YH2T.png]](https://i.imgur.com/o32YH2T.png)