07-05-2026, 07:33 AM
En ocasiones, Zhang Guolao se recordaba a sí mismo la tarde en que perdió su ojo en aquel templo lejano. Ahora, en estas llanuras heladas de Drum, la sensación de la muerte a su alrededor, aunque difusa para su mala vista, le hacía agradecer no ver con claridad los detalles más crueles. Cuando el aliento se escapa del cuerpo, el mundo se vuelve un eco del vacio.
El frío, era penetrante. El viejo burro gris sintió sus propias manos, grandes y peludas, y el latido, aunque aún un poco agitado, empezaba a calmarse. Percibió en sus patas, la sensación pegajosa y densa de la sangre coagulándose sobre su pelaje, un contraste grotesco con la palidez de la nieve. Sabía que sería muy difícil de limpiar. Por un instante, el viejo burro gris resopló con pesar, recordando otras noches, otros momentos donde la sangre dejaba huella.
Intentó limpiarse un poco, frotando su pelaje contra la nieve, pero el frío solo hacía que la sangre se endureciera más. En medio de ese esfuerzo, la pequeña voz de Shery, aunque temblorosa, resonó con una claridad en el silencio. "—Lord Zhang… us… usted… es es… tremendo? ¿Es un dios?...—" dijo la niña gyojin. Sus palabras sonaban tan huecas, tan llenas de una inocencia desesperada, que el viejo burro se preguntó si la pequeña realmente estaba en una biblioteca o en una prisión.
El viejo burro gris sintió el silencio de los perros, el olor de la sangre. Reflexionó sobre las palabras de la niña... ¿Sería él, entonces, un dios de esos que olvidan a los suyos, que los lastiman con su poder? ¿Un dios egoísta y mezquino? El viejo burro gris apretó sus dientes con fuerza, un sonido que se oyó sobre el viento.
—Hmmm... No, pequeña— Respondió Zhang Guolao, su voz era tranquila, mientras de su boca salía un aliento frío que se mezclaba con el aire helado. —Yo solo soy un ser que aprende cada día a vivir. Soy como una tormenta de nieve, o el viento helado... nada más. Los dioses, niña, son otra cosa... son los sueños y las esperanzas que llevamos en el corazón. Los dioses nunca serán algo tan vacío como...—
El viejo dejo de hacer uso de sus habilidades, dejando tras de sí un cansancio profundo. Respiro tras respiro, fue recuperándose. Escuchó el último deseo de uno de los Minks moribundos, que maldecía el camino del viejo, otro peso más a la procesión de la vida.
—Hmmm... Cada ser vivo busca su camino, incluso si ese camino, al final, solo lleva al dolor o la oscuridad — Susurró Zhang Guolao, sus palabras tranquilas, casi como el susurro de la nieve — Por ahora, descansa. Ya ha sido suficiente.—
Un poco después, un sonido seco alertó al burro. Sintió el impacto a través de la nieve, y el repentino silencio de la voz de la niña le dijo que Shery se había desplomado. Su corazón, que había latido con fuerza por la emoción, ahora estaba débil. Zhang podía determinar aquello con tanta facilidad.
El viejo burro gris se acercó a ella. Sintió el temblor en el pequeño cuerpo de Shery, su piel escamosa estaba fría al tacto. Zhang Guolao había tomado una decisión, y no era momento para la duda.
—Hmmm... No podemos dejarte aquí, pequeña— dijo Zhang Guolao. La levantó con delicadeza, su gran cuerpo intentaba ofrecer un refugio contra la helada. El corazón de la niña latía débilmente contra su pecho peludo, pero el viejo burro gris sabía que se recuperaría. —Vamos a buscar al viejo Paca, ¿recuerdas por dónde era?— Zhang Guolao esperó la respuesta de la joven.
De este modo, el viejo burro gris comenzó a avanzar, buscando el rastro de aquel anciano, atento a su alrededor. Intentaba recuperar algo de sus fuerzas, sabiendo que no podía alejarse mucho de la biblioteca. Pronto se reuniría con su capitana.
El frío, era penetrante. El viejo burro gris sintió sus propias manos, grandes y peludas, y el latido, aunque aún un poco agitado, empezaba a calmarse. Percibió en sus patas, la sensación pegajosa y densa de la sangre coagulándose sobre su pelaje, un contraste grotesco con la palidez de la nieve. Sabía que sería muy difícil de limpiar. Por un instante, el viejo burro gris resopló con pesar, recordando otras noches, otros momentos donde la sangre dejaba huella.
Intentó limpiarse un poco, frotando su pelaje contra la nieve, pero el frío solo hacía que la sangre se endureciera más. En medio de ese esfuerzo, la pequeña voz de Shery, aunque temblorosa, resonó con una claridad en el silencio. "—Lord Zhang… us… usted… es es… tremendo? ¿Es un dios?...—" dijo la niña gyojin. Sus palabras sonaban tan huecas, tan llenas de una inocencia desesperada, que el viejo burro se preguntó si la pequeña realmente estaba en una biblioteca o en una prisión.
El viejo burro gris sintió el silencio de los perros, el olor de la sangre. Reflexionó sobre las palabras de la niña... ¿Sería él, entonces, un dios de esos que olvidan a los suyos, que los lastiman con su poder? ¿Un dios egoísta y mezquino? El viejo burro gris apretó sus dientes con fuerza, un sonido que se oyó sobre el viento.
—Hmmm... No, pequeña— Respondió Zhang Guolao, su voz era tranquila, mientras de su boca salía un aliento frío que se mezclaba con el aire helado. —Yo solo soy un ser que aprende cada día a vivir. Soy como una tormenta de nieve, o el viento helado... nada más. Los dioses, niña, son otra cosa... son los sueños y las esperanzas que llevamos en el corazón. Los dioses nunca serán algo tan vacío como...—
El viejo dejo de hacer uso de sus habilidades, dejando tras de sí un cansancio profundo. Respiro tras respiro, fue recuperándose. Escuchó el último deseo de uno de los Minks moribundos, que maldecía el camino del viejo, otro peso más a la procesión de la vida.
—Hmmm... Cada ser vivo busca su camino, incluso si ese camino, al final, solo lleva al dolor o la oscuridad — Susurró Zhang Guolao, sus palabras tranquilas, casi como el susurro de la nieve — Por ahora, descansa. Ya ha sido suficiente.—
Un poco después, un sonido seco alertó al burro. Sintió el impacto a través de la nieve, y el repentino silencio de la voz de la niña le dijo que Shery se había desplomado. Su corazón, que había latido con fuerza por la emoción, ahora estaba débil. Zhang podía determinar aquello con tanta facilidad.
El viejo burro gris se acercó a ella. Sintió el temblor en el pequeño cuerpo de Shery, su piel escamosa estaba fría al tacto. Zhang Guolao había tomado una decisión, y no era momento para la duda.
—Hmmm... No podemos dejarte aquí, pequeña— dijo Zhang Guolao. La levantó con delicadeza, su gran cuerpo intentaba ofrecer un refugio contra la helada. El corazón de la niña latía débilmente contra su pecho peludo, pero el viejo burro gris sabía que se recuperaría. —Vamos a buscar al viejo Paca, ¿recuerdas por dónde era?— Zhang Guolao esperó la respuesta de la joven.
De este modo, el viejo burro gris comenzó a avanzar, buscando el rastro de aquel anciano, atento a su alrededor. Intentaba recuperar algo de sus fuerzas, sabiendo que no podía alejarse mucho de la biblioteca. Pronto se reuniría con su capitana.
Bitácora del burro
Zhang Guolao
"El vacío no se mueve, pero lo contiene todo"
❄ La Calma del Vacío
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?Nv.19 — Logia Yuki Yuki
