07-05-2026, 04:46 PM
Los trabajos de cortar a través de la bodega eran lentos. Pero lentamente, y si Melly era paciente, podía ver cómo la luz de los sopletes empezaba a asomarse por el muro de latón de la bodega que estaba siendo modificada por parte de los ladrones. Era un trabajo bastante lento y que se veía que requería de bastante concentración; el buen oído de Melly no podía escuchar una sola conversación de parte de los operadores del soplete. En cambio, sí que podía escuchar a los guardias de fuera. Y es que era gracioso, si esos guardias decidían acercarse tan solo un poco, iban a terminar escuchando el soplete en la bodega que, se suponía, iba a estar abandonada.
Como tal, no ocurriría mucho más en el terreno inmediato, y aunque el escondite de Melly por encima de la bodega era bastante privilegiado y ni los guardias del contrabando ni los ladrones podrían notarla, tampoco sería ella capaz de ver más. La noche llegaba a ponerse bastante oscura y, en medio de aquella selva, solo la luna y las estrellas daban algo de luz, que igual era poca debido a la cantidad de nubes que se había formado durante el día en aquél ambiente tropical.
Sin embargo, y mientras aguardaba en su escondite, los sentidos aumentados de Melly le permitirían captar un aroma. Uno no muy agradable. O bueno, uno que solo era agradable para el que lo producía. Tabaco. Alguien cerca estaba fumando por allí. Se trataba del líder de los ladrones, quien había abierto una ventana en la oficina en la que estaba y se encontraba fumando un cigarrillo mientras escuchaba lo que sus dos infiltrados tenían para decirle. Y allí Melly también fue capaz de obtener aún más información.
Lo primero es que el cargamento iba fuertemente sellado. Con candados y cadenas que no iban a permitir sacar la bolsa del carro. Lo segundo, es que la seguridad se esperaba tan ruda como se había previsto de antes. Y lo tercero, es que no iban a tener que preocuparse por el tiempo, pues el barco que iba a recoger ese cargamento no iba a pasar sino hasta dentro de dos días. Aquello último quitaba bastante a la urgencia del trabajo. Pero que ya no fuera ultra urgente solo daba campo para que los ladrones actuaran de forma aún más cauta y posiblemente esto no ayudara mucho a Melly, ¿O quizás sí? Como fuera, la información ya había sido interceptada por la gyojin, quien podría hacer con ella lo que mejor considerara.
La noche continuaba su curso y para los ladrones no habría novedades, así mismo con los guardias de la bodega. En medio de la oscuridad, Melly tenía abiertas todas las posibilidades para actuar: Infiltrarse en la bodega de los ladrones, buscar suplantar a uno de estos; o incluso hacerse pasar por algún guardia de los contrabandistas. ¿O quizás ambas cosas?
Como tal, no ocurriría mucho más en el terreno inmediato, y aunque el escondite de Melly por encima de la bodega era bastante privilegiado y ni los guardias del contrabando ni los ladrones podrían notarla, tampoco sería ella capaz de ver más. La noche llegaba a ponerse bastante oscura y, en medio de aquella selva, solo la luna y las estrellas daban algo de luz, que igual era poca debido a la cantidad de nubes que se había formado durante el día en aquél ambiente tropical.
Sin embargo, y mientras aguardaba en su escondite, los sentidos aumentados de Melly le permitirían captar un aroma. Uno no muy agradable. O bueno, uno que solo era agradable para el que lo producía. Tabaco. Alguien cerca estaba fumando por allí. Se trataba del líder de los ladrones, quien había abierto una ventana en la oficina en la que estaba y se encontraba fumando un cigarrillo mientras escuchaba lo que sus dos infiltrados tenían para decirle. Y allí Melly también fue capaz de obtener aún más información.
Lo primero es que el cargamento iba fuertemente sellado. Con candados y cadenas que no iban a permitir sacar la bolsa del carro. Lo segundo, es que la seguridad se esperaba tan ruda como se había previsto de antes. Y lo tercero, es que no iban a tener que preocuparse por el tiempo, pues el barco que iba a recoger ese cargamento no iba a pasar sino hasta dentro de dos días. Aquello último quitaba bastante a la urgencia del trabajo. Pero que ya no fuera ultra urgente solo daba campo para que los ladrones actuaran de forma aún más cauta y posiblemente esto no ayudara mucho a Melly, ¿O quizás sí? Como fuera, la información ya había sido interceptada por la gyojin, quien podría hacer con ella lo que mejor considerara.
La noche continuaba su curso y para los ladrones no habría novedades, así mismo con los guardias de la bodega. En medio de la oscuridad, Melly tenía abiertas todas las posibilidades para actuar: Infiltrarse en la bodega de los ladrones, buscar suplantar a uno de estos; o incluso hacerse pasar por algún guardia de los contrabandistas. ¿O quizás ambas cosas?
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