08-05-2026, 08:02 AM
Tanto pasó, en tan poco tiempo... Momentos difíciles, llenos de emoción en Kutsukku, momentos duros llenos de dolor, de amargas despedidas, de celebraciones postergadas... Dicen que el tiempo todo lo cura, pero aún cargaba en el pecho heridas de hace años que no habían cicatrizado del todo aún, como también angustia, angustia por sueños rotos y promesas que no podía cumplir. ¿Cómo podía un hombre sentirse capaz de uno mismo si no pudo ser capaz de cumplir una promesa?... En mi mente sonaba vagamente el recuerdo de una triste y melancólica melodía de violín, como un réquiem que se anunciaba en despedida de aquello que brilló pero el capricho del destino estuvo dispuesto a hacerme comprender, que el camino que yo tomaba, era uno que no podía comprometer a involucrar una flor, frágil, pura, y que jamás permitiría que se marchitase... No podría permitirlo... O mejor dicho jamás me lo podría perdonar... Y las flores más bellas y finas, jamás deberían arrancarse de su raíz si uno quisiera verlas llenas de vida y brillo. Quizás dejar atrás a Miyori, era, una forma de sentir que aunque a la distancia sabía que era lo correcto aunque no quisiera, para poder aunque sea en el consuelo, recordando aquella melodía que tanto llena de paz mi corazón, recordarla como la flor más pura del campo, y no dejar que se marchitara, y perdiera aquello que tan especial la volvía haciéndola seguir mis pasos... El violín sonaba en mi mente mientras recordaba su rostro, su sonrisa, los momentos y mi mente me decía que había hecho lo correcto, porque ella no se merecía la vida que le esperaría si me acompañaba, pero mi corazón no podía aceptar no volver a conectar nuestros ojos. Estaba roto, pero con el único consuelo de que sabía que nunca dejaría de brillar si me alejaba y no la arrastraba a la vida que me esperaba... Y saber que alguien en algún sitio sonreiría con su violín sonando, dibujó una melancólica sonrisa en mi rostro que no se atrevía a dejar ir aquella angustia, como si la cruz que cargaba en mi pecho ahora pesara más, aunque intentaba convencerme de que era lo correcto...
Me adentré en la arena, caminando sin rumbo, minutos, horas, quien sabe... Era de esos momentos donde uno solo necesita caminar... El humo de un cigarro que colgaba de mis labios subía lentamente en una danza hipnótica hacia el cielo donde la luna alumbraba con nostalgia aquel desierto y sus dunas. Mi rostro no cambió, pero aún así, el paso de las semanas me había dejado distinto, sobre mi cara había una modesta barba que me adornaba las facciones. Mi fiel katana, colgaba de mi cintura, mientras mi tapado rojo, como capa, me protegía del azote del frío del desierto. Mis manos iban en mis bolsillos, mientras paso a paso me dirigía a ningún lugar, mi mente intentaba al igual que yo encontrar donde ir...
La vida a veces es caprichosa, y el destino juguetón, en aquel desolado lugar, ante la inclemencia del frío de la noche, un rostro inconfundible se comenzó a hacer notorio, aunque no estaba su uniforme... Era inconfundible, la alegría era inevitable, nuestros caminos se habían separado, pero un mejor amigo, siempre reconfortaba el corazón, más en una fría noche... Akira, con quien habíamos pasado tantas cosas, buenos momentos, donde habíamos dejado de lado las banderas y ambos nos pelamos el lomo para defender no la vida de un pirata, ni un marine, sino un amigo, estaba allí... Y no pudo llegar a cruzarse en mi camino en mejor momento. Tomé el cigarro de mi boca con la diestra, e inevitablemente me acerqué a él. Era paradójicamente agua en el desierto, haberlo cruzado allí me dió una suerte de paz que llenó mi corazón de alivio en un momento donde mi mente no lo encontraba... Quizás por eso, a un amigo se le llama amigo, y vaya que el marine lo es...
Al acercarme a él el contraste era notorio, mi rostro había recuperado ciertamente la alegría, sonriendo tontamente ante el encuentro de un amigo, como quien no entendía el funcionamiento del mundo e ignoraba que nuestros caminos a pesar de considerarlo mi mejor amigo, suponía ser un enemigo... No podía verlo así, ni quería... Y mi sonrisa, que pronto pasó a una leve risa y carcajada contrastaba perfectamente con el serio y enojado rostro del marine que me observaba como un hermano responsable dispuesto a reprender al hermano travieso.
—¡¡Oeeee Polaris!!— le dije riendo pronunciando mal adrede su apodo. —Que gusto verte amigo, vaya lugar de porquería eh— continué entre risas olvidando momentáneamente aquellas penas que me pesaban a cada carcajada.
Su molestia harmonizaba a coro con mi risa mientras observaba el cartel que agitaba frente a mí y escuchaba sus regaños y más eché a reír aún.
—Uno... Dos... Tres...— dije acercando mi rostro al cartel de se busca con mi rostro mientras contaba los ceros. —¡Vaya!— exclamé —¿Cien millones por mi cabeza? Jajajajajaja— estallé en risa. —Si que es un dineral eh, vaya problema, ojalá pudiera cobrarme ese dinero, seguro comida y cigarros no nos faltarían ahora— le dije restando importancia a mi búsqueda entre risas. —Vaya lío se armó con Landon, sin duda fue una lucha genial, aquella mujer... Runin... Es fuerte hermano... Si que fue una pelea que disfruté— le dije para finalizar con una carcajada —En un momento pensé que moriríamos he...— continué ahora con una sonrisa y finalizando con una pitada al cigarro...
Suspiré echando el humo al cielo observando la luna y volviendo mi vista a él. —No hables nada... Ya lo sabes, soy un pirata, sin importar que clase de persona sea o por lo que luche siempre seré un pirata, hermano— le respondí sereno, con una sonrisa honesta, y cargada con significancia, ambos sabíamos que significaba aquello. —Si mi cabeza tiene un precio, no lo puedo controlar, pero no puedo dejar de ser lo que soy tampoco hehe— le confesé —Siempre que haya un gato, habrá un ratón ¿No?— le dije finalmente para reír suavemente y dar otra pitada al cigarro mientras armaba un avión de papel con mi cartel de se busca y Akira se puso a hacer una fogata. —Por supuesto, no podemos morir aquí Akira, el mundo nos depara por delante, y aún más de lo que imaginamos o conocemos— respondí con una sonrisa sin mirarle mientras arrojé el avión de papel con mi cartel de se busca a volar, y éste tomó vuelo hacia lo alto, gracias al viento y se perdía en la lejanía. ~mucho más de lo que imaginamos~ pensé con una sonrisa cargada de paz mientras veía el avión alejarse y también recordé con el mismo sentimiento y esperanza a la pelinaranja.
No había que ser un genio para entender a un amigo tan cercano y menos una invitación tan obvia. Me senté al abrigo del fuego junto a un amigo, no un marine, bajo la luz de la luna y lo escuché atentamente mientras sonreí a su curiosidad. Su emoción, contagiosa, me animó y se me pegó, y allí sentados eché a reír. —¿¡Qué navegar ni ocho cuartos!?— contesté a carcajadas —Ese grandulón me dejó realmente exhausto, no tengo ni la más remota idea de quien navegó ese ferry pero la pase de puta madre amigo, fue genial, te juro— le conté con brillo en mis ojos —La corriente subía por la montaña y la tormenta fué la más poderosa que ví en mi vida, los relámpagos hacían que por momentos todo pareciese de día— le dije recordando aquel momento. —Solo haría lo que cualquier buen hombre hizo, corrí al mástil, me colgué en lo alto y ví de frente al destino, y fue majestuoso amigo, único en la vida— continué lleno de emoción para luego recordar a Alek, Miyori sobre todo... —Al parecer más que preocuparse por los smokey pirates ahora me llaman hilo rojo, curioso ¿eh?— le dije tras una melancólica pausa recordando a aquel alado amigo y a la que habitaba en mi pecho. —No hay tal tripulación, solo soy un navegante que le gusta vagar por el mundo— continué reponiendo los ánimos y echando a reír. —Que gusto verte, en este lugar de mierda JAJAJA— espeté riendo a carcajadas mientras dediqué un paneo visual rodeando con mi rostro aquel desolado desierto. —No vendría mal un poco de agua de la caña madre ahora... Malditos enanos— le dije recordando tiempos pasados, mientras sonreía mirando el fuego que no solo mi cuerpo, sino que parecía devolver calor a mi ser, y encendía otro cigarro...
