08-05-2026, 10:17 PM
(Última modificación: 08-05-2026, 10:18 PM por Kiyoshi Maeda.)
— Sí, te entiendo. — Se apura en contestar. No necesariamente porque le pareciera incómodo el contacto con otra persona, sino porque desconoce la higiene que posee. ¿Se lavará bien la cara? ¿Usará jabones acordes? ¿Qué tan seguido se lava? ¿Tendrá contraído algún germen o bacteria? Son demasiadas incógnitas que, si desconoces, pueden afectarte con el más mínimo roce que otro se atreva a tener contigo. Así que ese es el principal motivo por el que evita el contacto directo con otros. Ahora, también influye que no es muy sociable y expresivo fuera del ámbito profesional/médico, el cual va dejando cada vez más en el pasado al centrarse en su vida de pirata. Desde hace un tiempo para acá, sus labores médicas se centran más que nada en sus compañeros, no en la sociedad común.
Por el momento, su mente solo trabaja en encontrar un camino que les permita huir de todos sus perseguidores. Sin embargo, cierta expresión dada por Varo cambia todo el protocolo. Gira su cuello hacia el costado y se encuentra con el rostro del Mink. — ¿Acaso tú… — Sin poder pensar con demasiada claridad debido a la exigencia física a la que se está sometiendo, dice lo primero que se le viene a la cabeza. — ¿O sea que eres tú quien quiere una novia y no Uker? Parece que mis cálculos fallaron esta vez. — Quizás esta sea la oportunidad para que al cocinero dejen de involucrarlo en problemas con mujeres, como ya pasó con esa cazadora en el bosque tiempo atrás. Puede que sea el turno de Varo Ganchin de ser el objetivo para este plan trazado con el objetivo de mejorar la efectividad en el trabajo con aporte a la tripulación. — De acuerdo, hablaré con Uker y juntos te buscaremos una mink gato. No te preocupes, me aseguraré de dar con una que no sea tan tonta.
Varo se ha metido en un problema, parece que le falta aprender a controlar sus palabras, más con Kiyoshi presente, quien siempre se toma muy en serio de mantener sanos tanto físicamente como mentalmente a sus amigos. Un comentario de este tipo es algo que no puede ignorar.
Lo otro que no ignora es el escondite que encuentra Varo. Por un momento duda, pues ingresar en una propiedad ajena puede traerles problemas con la ley. ¿Acaso eso le importa a un pirata? A Kiyoshi por supuesto que sí. Se muerde el labio inferior un momento, mientras se queda parado, pero cuando ya se escuchan más fuertes las pisadas y voces de aquellos que los quieren capturar y posiblemente golpear, se atreve a ir para adelante. — Espero que sepas lo que haces, tonto. — Con cuidado pega un salto para apoyar la cintura en el marco inferior de la ventana, y luego con los brazos impulsarse hacia el interior. Espera que Varo cierre la misma para que así el ruido no llegue al exterior.
Desde fuera sí se escuchan voces.
“Ey, ¿por dónde fueron?
Los perdí de vista, pero no deben andar lejos.
Si no los atrapamos, la jefa nos patearé el trasero a nosotros.
Ni loco, yo los pillo o me lanzo al mar.
Dejen de hablar estupideces y mejor pónganse a buscar”.
— Bueno, creo que si nos quedamos aquí un rato, en algún momento se cansarán y se irán. Ahí podremos tomar algún camino alterno de regreso al barco. — Pero ¿es tan sencillo como suena? Están en una casa desconocida.
Específicamente se encuentran en un salón. Está limpio, aunque no tiene muchos muebles. Parece ser la casa de alguien y no un alojamiento temporal. Por mucho que sea una isla controlada por piratas, la existencia de civiles nunca escasea. Por eso mismo es que se oye una voz femenina acercándose del pasillo. — ¿Mamá, eres tú? Hace mucho calor para que cierres la ventana. — Kiyoshi, temeroso, y sabiendo que entrar aquí fue idea de Varo, lo empuja para que vaya a dar cara a la mujer que se acerca mientras él se agacha detrás de una mesa cuyo mantel es lo suficientemente largo como para que no se vea su cuerpo desde abajo. Cuando la dueña de casa aparezca, solo verá al mink.
¿Cómo sobrellevará la situación? Y más importante aún, ¿cómo será la chica que lo recibirá o, quizás, confrontará?
Por el momento, su mente solo trabaja en encontrar un camino que les permita huir de todos sus perseguidores. Sin embargo, cierta expresión dada por Varo cambia todo el protocolo. Gira su cuello hacia el costado y se encuentra con el rostro del Mink. — ¿Acaso tú… — Sin poder pensar con demasiada claridad debido a la exigencia física a la que se está sometiendo, dice lo primero que se le viene a la cabeza. — ¿O sea que eres tú quien quiere una novia y no Uker? Parece que mis cálculos fallaron esta vez. — Quizás esta sea la oportunidad para que al cocinero dejen de involucrarlo en problemas con mujeres, como ya pasó con esa cazadora en el bosque tiempo atrás. Puede que sea el turno de Varo Ganchin de ser el objetivo para este plan trazado con el objetivo de mejorar la efectividad en el trabajo con aporte a la tripulación. — De acuerdo, hablaré con Uker y juntos te buscaremos una mink gato. No te preocupes, me aseguraré de dar con una que no sea tan tonta.
Varo se ha metido en un problema, parece que le falta aprender a controlar sus palabras, más con Kiyoshi presente, quien siempre se toma muy en serio de mantener sanos tanto físicamente como mentalmente a sus amigos. Un comentario de este tipo es algo que no puede ignorar.
Lo otro que no ignora es el escondite que encuentra Varo. Por un momento duda, pues ingresar en una propiedad ajena puede traerles problemas con la ley. ¿Acaso eso le importa a un pirata? A Kiyoshi por supuesto que sí. Se muerde el labio inferior un momento, mientras se queda parado, pero cuando ya se escuchan más fuertes las pisadas y voces de aquellos que los quieren capturar y posiblemente golpear, se atreve a ir para adelante. — Espero que sepas lo que haces, tonto. — Con cuidado pega un salto para apoyar la cintura en el marco inferior de la ventana, y luego con los brazos impulsarse hacia el interior. Espera que Varo cierre la misma para que así el ruido no llegue al exterior.
Desde fuera sí se escuchan voces.
“Ey, ¿por dónde fueron?
Los perdí de vista, pero no deben andar lejos.
Si no los atrapamos, la jefa nos patearé el trasero a nosotros.
Ni loco, yo los pillo o me lanzo al mar.
Dejen de hablar estupideces y mejor pónganse a buscar”.
— Bueno, creo que si nos quedamos aquí un rato, en algún momento se cansarán y se irán. Ahí podremos tomar algún camino alterno de regreso al barco. — Pero ¿es tan sencillo como suena? Están en una casa desconocida.
Específicamente se encuentran en un salón. Está limpio, aunque no tiene muchos muebles. Parece ser la casa de alguien y no un alojamiento temporal. Por mucho que sea una isla controlada por piratas, la existencia de civiles nunca escasea. Por eso mismo es que se oye una voz femenina acercándose del pasillo. — ¿Mamá, eres tú? Hace mucho calor para que cierres la ventana. — Kiyoshi, temeroso, y sabiendo que entrar aquí fue idea de Varo, lo empuja para que vaya a dar cara a la mujer que se acerca mientras él se agacha detrás de una mesa cuyo mantel es lo suficientemente largo como para que no se vea su cuerpo desde abajo. Cuando la dueña de casa aparezca, solo verá al mink.
¿Cómo sobrellevará la situación? Y más importante aún, ¿cómo será la chica que lo recibirá o, quizás, confrontará?
OFF ROL
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Hablo | Pienso
