08-05-2026, 11:44 PM
No podía quitarle razón al respecto. No es que se hubiera tenido que enfrentar especialmente a muchos Marines, pero sí los recordaba organizados y locos. A saber dónde estaría en ese momento si no fuera porque Sohem hizo acto de su aparición. Prefirió omitir ese pequeño detalle, al menos hasta su reencuentro. —Claro, son tan cortos que seguramente habrán confundido lo hermoso que eres con un delincuente. — Dejó escapar una risita divertido. “Tan guapo que debería ser ilegal”, sí, en otras palabras. Probablemente fuera cierto para el yakuza. No se arrepentía de nada.
Su rostro ahora se volvió más serio, incorporándose con el caracol encima de él, fulminándolo con la mirada en silencio. El caracol solo pareció sudar frío mientras la voz de Tezca seguía soltando nombres. Cada uno de ellos le resultaba sorprendentemente familiar. —¿Runin Kitay? — Ah, por dios, los conocía a todos... Y si ese Ryota era el mismo que conoció en ese incidente con su hermana... Por todos los mares... El mundo era demasiado pequeño. —¿Cómo se llama tu tripulación? ¿Necesitas que te pague un poco? ¿Qué tanta deuda te dejó ese idiota? — Iba en serio. Ahora tenía un sueldo incluso mayor que cuando estaba con Raigo, pero era solo el inicio de todo. Respiró con calma y paciencia... —Espera. Un momento. No te atrevas a saltarte esa parte. ¿Cómo que te salvó Barald la vida? ¿Qué es lo que no me estás contando, Tezca?
Su rostro se volvió mucho más sombrío, guardando un silencio prolongado, a propósito, para esperar una respuesta. De hecho no planeaba hablar hasta que escuchara una respuesta por su parte. Si había algo de lo que podía presumir era no solo su sentido del oído, sino también de atención. No habría llegado tan lejos en un clan de mafiosos si no fuera por eso mismo.
Escucharlo de nuevo lo hizo suspirar. La preocupación no era algo que fuera a disiparse con una sola frase, más cuando habló de “estar bien”. No podía evitar la preocupación, pero sabía que ese hombre era más tozudo que una mula. Por mucho que intentase pelear con él no iba a servir de nada. —Por mucho que tenga cosas que hacer, Tezca, sabes que la mayoría de las cosas que hago son por ti. No me gusta que te expongas a un peligro tan serio. No podría cargar con eso sabiendo que no estoy allí a tu lado. He mantenido mi promesa, y sigo confiando en ti...
Cambio de tema, esperable después de todo. Por ahora, prefirió seguirle la corriente, era mejor que mantener una discusión que a saber en qué los llevaría. No era eso lo que buscaba con esa llamada. —Es un poco... él. No es tan loco como Raigo, pero tiene lo suyo. Aún así... tengo que seguir poniendo a Raigo al día. — Porque, le gustara o no, su plan todavía involucraba mantener la confianza con ese hombre. Para conseguir matarlo le quedaba un largo camino por delante todavía. — Sus palabras además, siempre lograban brindarle confianza. No vio mala idea que el mundo se arrodillara ante él. No pudo evitar una pequeña risilla divertida al escucharlo. —No, no será eterno, ni mío. Será nuestro, Tezca. No podría llegar lejos sin ponerte conmigo al lado. Tienes mi máxima prioridad, no lo olvides. — Volvió a tumbarse, ahora dejando el caracol encima de su pecho. Hizo una breve pausa, cerrando los ojos, imaginando que la voz del intérfono se encontraba allí mismo. Maldita sea, cómo extrañaba tenerlo cerca, cómo extrañaba abrazarlo, cómo extrañaba a ese hombre en todos sus aspectos.
No podía evitar sonreír a medio lado, saber que no había camibado le causaba una nueva oleada de alivio. —Tendrás que castigar al hombre que te hace esperar tanto entonces. — Dejó escapar una risita, abriendo sus ojos, elevando su mano y delineando la figura de su propia cicatriz. Nunca pensó que extrañaría un gesto así de otra persona, la única que realmente cuidaba esa marca como la de ninguno. —Yo también te amo a ti, Tezca. Espero poder verte pronto.

—¿Cómo que te dejó con una deuda tu capitán? ¿Qué demonios...?
Su rostro ahora se volvió más serio, incorporándose con el caracol encima de él, fulminándolo con la mirada en silencio. El caracol solo pareció sudar frío mientras la voz de Tezca seguía soltando nombres. Cada uno de ellos le resultaba sorprendentemente familiar. —¿Runin Kitay? — Ah, por dios, los conocía a todos... Y si ese Ryota era el mismo que conoció en ese incidente con su hermana... Por todos los mares... El mundo era demasiado pequeño. —¿Cómo se llama tu tripulación? ¿Necesitas que te pague un poco? ¿Qué tanta deuda te dejó ese idiota? — Iba en serio. Ahora tenía un sueldo incluso mayor que cuando estaba con Raigo, pero era solo el inicio de todo. Respiró con calma y paciencia... —Espera. Un momento. No te atrevas a saltarte esa parte. ¿Cómo que te salvó Barald la vida? ¿Qué es lo que no me estás contando, Tezca?
Su rostro se volvió mucho más sombrío, guardando un silencio prolongado, a propósito, para esperar una respuesta. De hecho no planeaba hablar hasta que escuchara una respuesta por su parte. Si había algo de lo que podía presumir era no solo su sentido del oído, sino también de atención. No habría llegado tan lejos en un clan de mafiosos si no fuera por eso mismo.
Escucharlo de nuevo lo hizo suspirar. La preocupación no era algo que fuera a disiparse con una sola frase, más cuando habló de “estar bien”. No podía evitar la preocupación, pero sabía que ese hombre era más tozudo que una mula. Por mucho que intentase pelear con él no iba a servir de nada. —Por mucho que tenga cosas que hacer, Tezca, sabes que la mayoría de las cosas que hago son por ti. No me gusta que te expongas a un peligro tan serio. No podría cargar con eso sabiendo que no estoy allí a tu lado. He mantenido mi promesa, y sigo confiando en ti...
Cambio de tema, esperable después de todo. Por ahora, prefirió seguirle la corriente, era mejor que mantener una discusión que a saber en qué los llevaría. No era eso lo que buscaba con esa llamada. —Es un poco... él. No es tan loco como Raigo, pero tiene lo suyo. Aún así... tengo que seguir poniendo a Raigo al día. — Porque, le gustara o no, su plan todavía involucraba mantener la confianza con ese hombre. Para conseguir matarlo le quedaba un largo camino por delante todavía. — Sus palabras además, siempre lograban brindarle confianza. No vio mala idea que el mundo se arrodillara ante él. No pudo evitar una pequeña risilla divertida al escucharlo. —No, no será eterno, ni mío. Será nuestro, Tezca. No podría llegar lejos sin ponerte conmigo al lado. Tienes mi máxima prioridad, no lo olvides. — Volvió a tumbarse, ahora dejando el caracol encima de su pecho. Hizo una breve pausa, cerrando los ojos, imaginando que la voz del intérfono se encontraba allí mismo. Maldita sea, cómo extrañaba tenerlo cerca, cómo extrañaba abrazarlo, cómo extrañaba a ese hombre en todos sus aspectos.

—Procuraré conseguirte un regalo a tu altura, Tezca.
No podía evitar sonreír a medio lado, saber que no había camibado le causaba una nueva oleada de alivio. —Tendrás que castigar al hombre que te hace esperar tanto entonces. — Dejó escapar una risita, abriendo sus ojos, elevando su mano y delineando la figura de su propia cicatriz. Nunca pensó que extrañaría un gesto así de otra persona, la única que realmente cuidaba esa marca como la de ninguno. —Yo también te amo a ti, Tezca. Espero poder verte pronto.
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
