09-05-2026, 06:27 PM
Leyenda
-¡CABRONES! ¡Desembarcar y desaparecer de mi vista!- Grito el capitán nada más tirar el ancla en el puerto de Whisky Peak. -Estaros atento al den den mushi, os avisare cuando tengáis que volver para embarcar.- Continuo diciendo mientras se adentraba a su camarote seguido del timonel.
Salte de la cubierta hacía el muelle del puerto con una sonrisa de oreja a oreja, no solo porque me encantaban esos días donde el capitán nos dejaba visitar la isla a nuestro aire, seguramente podría decir que eran unos de mis momentos favoritos, sino porque además aquella isla era bastante de mi agrado, al menos tenía muy buenos recuerdos de ella.
Aquella isla fue una de las primeras que visité después de unirme a los Piratas Mittsuami, bueno unirme... más bien desde que estos me liberaron, pesé a que mi vida no había cambiado mucho respecto a mi vida como esclavo, puesto que muchos de los adultos de la tripulación me usaban de saco de boxeo y de sirviente, aquellos momentos visitando solo las diversas islas eran una gran liberación, supongo que por ello tenía tan buen recuerdo de aquella isla.
Ahora a mis dieciocho años la vida había cambiado un poco, aunque algunos, los más fuertes de la tripulación, seguían tratándome igual, otros ya ni me tosían, puesto que les había demostrado que tanto mi fuerza como mi habilidad de combate había mejorado mucho, incluso aunque no era ningún coquito, es decir no era habilidoso en nada excepto en combate, había recorrido tantas veces el Grand Line de camino al nuevo mundo o a los mares cardinales, que había ido recolectando varios conocimientos, como por ejemplo, el porqué habíamos parado en Whisky Peak, a cargar el Log Pose para poder ir hacía la siguiente isla de la corriente.
Volviendo a lo que importa, me encontraba paseando por aquellas peculiares y entretenidas calles, repletas de vida y diversión, cuando un delicioso olor llego a mi olfato, el cual no era el mejor o más preciso, pero aquel olor a carne a la brasa era imposible no identificarlo y dejarse llevar por él. Sin darme cuenta acabe delante de un puesto andante donde una pequeña mujer se dedicaba a meter y sacar trozos de carne de una gran barbacoa.
Varias horas más tarde y con solo los calzoncillos puestos...
La energía de aquella isla y de su población me hizo estar entretenido todo el día, tanto que ya estaba oscureciendo, cuando me di cuenta que no había ido a reservar una habitación para pasar aquella noche, cuando me di cuenta me puse a buscar en todos los albergues y pub's buscando alguna habitación, pero todos los lugares estaban ocupados. Ya cansado y algo decaído por no encontrar lugar, acabe llegando a un callejón, donde había un Pub, el desde fuera parecía bastante dejado y oscuro, entre sin pensarlo, la verdad que me daba igual el lugar, solo quería un sitio donde pasar la noche, al entrar el lugar era peor de lo que parecía desde fuera.
Aunque era un local bastante dejado y asqueroso, la energía de este seguía siendo igual de energética que la de fuera, pero con un toque más estrafalario, la gente de su interior eran piratas, bandidos, gente de los bajos mundos. Vamos el lugar perfecto para pasar desapercibido, como esperaba allí si quedaban habitaciones disponibles, la reservé y aprovechando el momento y la hora pedí algo para cenar, en concreto unos trozos de carne a la brasa y un vaso de ron, al cual me había aficionado hacía poco.
Aunque con mi oído podía escuchar todo lo que sucedía en aquel pub, como el tipo que estaba reclutando gente, o una recién llegada que había atraído la atención de más de medio local, en ningún momento me giré a mirar, estaba concentrado en lo mío y aquello era el gran plato de carne a la brasa que tenía delante de la cara.
"Mmmmm... esto tiene una pintaza-don..." Pensé mientras agarraba uno de los trozos de carne babeando de gozo. Empecé a devorar cada uno de los trozos de carne, uno detrás de otro, pero entre medio iba dando largos tragos de ron. "El local es una mierda... pero la comida y la bebida estan deliciosos-don..." Seguí pensando con los ojos medio llorosos del gusto.
No había acabado de devorar el tercer trozo de carne cuando escuche a alguien que parecía estar dirigiéndose hacía mí, mi intención era ignorarlo, pero de repente note un fuerte golpe en la cabeza. Sin soltar la gran costilla que me llevaba hacía la boca con mi mano izquierda, me lleve mi mano derecha a la cabeza. "Parece que alguien me ha roto una botella en la cabeza-don..." Pensé al notar que tenía la cabeza mojada.
Sin cambiar mi pose, me levante mientras mee daba la vuelta. Enfrente mío me encontré a cuatro tipos malcarados, los cuales parecían estar bastante enfadados, pero ninguno de ellos llegaban a la altura de su ombligo. Sin dudarlo al primero de ellos, el que estaba más cerca de él lo agarro de la cabeza apretándosela con fuerza. Sin esperar a que este o sus amigos pudiese reaccionar lo lanzó contra sus acompañantes con todas mis fuerzas.
Cuando vi que los tipos que había utilizado como bola y bolos pasaban por encima de una mesa y caían al suelo junto a ella me volví a dar la vuelta y sentarme donde estaba, pero esta vez lejos de centrarme en la comida, primero miré a las tres personas que acababan de llegar a mi lado antes de que apareciesen esos tipos. Les hice un gesto con la cabeza en forma de salutación mientras sonreía ampliamente con la costilla aun en la boca.
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