No le gusta tu apodo, gruñe bajo y aprieta los dientes ante tal forma de llamarlo. Issei no es tan difícil como para que le digas de esa forma ¿No? Bufa, lleva sus manos a los bolsillos, mientras se acomoda los lentes de sol en la noche. No es un payaso con un disfraz, seguro si lo haz visto por las mañana, puedes notar que suele traer ojeras y por eso las esconde detrás de un vidrio oscuro. No tiene nada que ver contigo, pero tal vez a futuro podría servirle.
—No es como que yo quiera hacerlo. Pero es obligación, no elección — y eso lo sabes, no es que seas débil, es que en este caso, los débiles se pueden descartar y tu deberías quedar. Un orgullo invencible, que se forja por la sangre de otros ¡Una farsa! Pero que no necesita en realidad sacrificio si tu te haces realmente fuerte — Me lo imagino, pero te veo en una pieza — niega con la cabeza y hace un ademán de buscar algo en su bolsillo. Aunque viendo lo que lo rodea, parece retractarse de esa idea de manera inmediata.
Tu explicación muy específica lo hace levantar una ceja — De qué hablas, si viniera a hacer de hitman no vendría vestido así — muestra su ropa normal, de un civil corriente — Ah, era broma, sí. — pero por como lo has dicho algo de curiosidad le has causado. Te mira de arriba a abajo y arruga el rostro — Espero a mi tío.
—Mi tío. Vivía aquí antes de bajar a los Blues. Me dijo hace meses que nos veríamos acá para su cumpleaños — se mueve, rodeándote, para alejarse del puesto y entonces te mira — Tiene el pelo negro y los ojos del mismo color. Seguro si te lo encuentras lo reconocerías, a veces iba a la finca. Aunque no se llevaban con tu padre — finalmente saca un cigarrillo y se lo lleva a sus labios — Es mi tío favorito, me enseñó a usar mi espada luego de que mi papá me dijera que no servía para esto.
Hace un gesto y toca la saya de su arma. Por lo importante que es aprender el arte de la pelea en tu clan, puedes suponer que ha sido una persona a tener en consideración en la vida de Issei — ¿Y tú qué haces aquí? Mucho preguntas, poco cuentas — una calada al cigarrillo. Tiene la mirada finalmente puesta en ti — No creo que seas tan tonto como para pensar que te intentan matar — su mirada se eleva y sale el humo de sus labios — Y si fuese así, no tengo idea. No he hablado con nadie hace meses.
Han pasado unos minutos desde que te encontraste con Samantha, 30 para ser exactos ¡Cómo vuela el tiempo cuando te diviertes! O cuando esperas que todo termine mal, también ahí, haha.
—Si tienes que hacer algo puedes irte, yo seguiré esperando — vuelve a llevarse el cigarrillo a los labios.
A alguien no aparecerá. Un niño que esperará a un padre cariñoso que nunca volvió, porque aunque tiene uno al que debe llamar padre, jamás actuó como uno.
Seguro sabes lo que se siente ¿No?
Dime Shin, le dices la verdad o le mientes.
—No es como que yo quiera hacerlo. Pero es obligación, no elección — y eso lo sabes, no es que seas débil, es que en este caso, los débiles se pueden descartar y tu deberías quedar. Un orgullo invencible, que se forja por la sangre de otros ¡Una farsa! Pero que no necesita en realidad sacrificio si tu te haces realmente fuerte — Me lo imagino, pero te veo en una pieza — niega con la cabeza y hace un ademán de buscar algo en su bolsillo. Aunque viendo lo que lo rodea, parece retractarse de esa idea de manera inmediata.
Tu explicación muy específica lo hace levantar una ceja — De qué hablas, si viniera a hacer de hitman no vendría vestido así — muestra su ropa normal, de un civil corriente — Ah, era broma, sí. — pero por como lo has dicho algo de curiosidad le has causado. Te mira de arriba a abajo y arruga el rostro — Espero a mi tío.
—Yamato Hasegawa —
Huh, suena parecido a alguien.
—Mi tío. Vivía aquí antes de bajar a los Blues. Me dijo hace meses que nos veríamos acá para su cumpleaños — se mueve, rodeándote, para alejarse del puesto y entonces te mira — Tiene el pelo negro y los ojos del mismo color. Seguro si te lo encuentras lo reconocerías, a veces iba a la finca. Aunque no se llevaban con tu padre — finalmente saca un cigarrillo y se lo lleva a sus labios — Es mi tío favorito, me enseñó a usar mi espada luego de que mi papá me dijera que no servía para esto.
Hace un gesto y toca la saya de su arma. Por lo importante que es aprender el arte de la pelea en tu clan, puedes suponer que ha sido una persona a tener en consideración en la vida de Issei — ¿Y tú qué haces aquí? Mucho preguntas, poco cuentas — una calada al cigarrillo. Tiene la mirada finalmente puesta en ti — No creo que seas tan tonto como para pensar que te intentan matar — su mirada se eleva y sale el humo de sus labios — Y si fuese así, no tengo idea. No he hablado con nadie hace meses.
Han pasado unos minutos desde que te encontraste con Samantha, 30 para ser exactos ¡Cómo vuela el tiempo cuando te diviertes! O cuando esperas que todo termine mal, también ahí, haha.
—Si tienes que hacer algo puedes irte, yo seguiré esperando — vuelve a llevarse el cigarrillo a los labios.
A alguien no aparecerá. Un niño que esperará a un padre cariñoso que nunca volvió, porque aunque tiene uno al que debe llamar padre, jamás actuó como uno.
Seguro sabes lo que se siente ¿No?
Dime Shin, le dices la verdad o le mientes.
Información de la aventura 3/10
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