11-05-2026, 02:21 AM
Que hables de Samantha y que estás enamorado de ella arruga el rostro de Issei como si hubiese chupado un limón. Ha probado una vez más ese sabor ácido de ser el último en la lista de su amada, mientras el primero busca a cualquier mujer en el mar. El puño de Issei se aprieta, pero suspira, soltando el humo que sale de sus pulmones.
—Deberías quedarte con ella si tanto te gusta ¿Por qué no te casas con ella? — lo intenta, esconder el resentimiento, pero se arrastra en sus palabras, incluso por eso mismo al inicio salen roncas — Responsabilidades, claro.
Pero la más importante para todo el mundo que carga con tu apellido no la quieres llevar ¡Aunque no deberías! Porque la justicia al parecer pesa más que cualquier tipo de sangre, no importa lo espesa que esté.
Tu pregunta lo hace morder el cigarrillo, porque no has tenido tacto. Hablas de la situación como si hubiese sacado a pasear al perro y no una enorme tragedia que arruinó la vida de alguien más ¡Alguien querido para tu primo! — ¿Qué te importa, harás algo al respecto? — escupe el cilindo y lo pisa. No hay necesidad de un insulto, simplemente te mira de reojo y hace un ademán de avanzar —Imbécil.
La cortesía se ha acabado ¡Lástima! Pero por su reacción podrías jurar que es un sí implícito. Has descubierto el nombre oficial de tu desaparecido amigo, que te ha dejado algo a ti, no a Issei, sino a ti.
¿Qué será? ¿Justo aquí, en donde se suponía que vivió en algún momento? Muchas coincidencias, porque el destino se ha tejido lentamente y ahora estás atrapado en el mismo.
El silencio incómodo que queda no hace más que incrementar, mientras el muchacho de cabello blanco y ojos ámbar se acerca a un puesto a comprar algo. Es una máscara, de esas típicas, que trae la mayoría de la gente — Como no necesitas ayuda, me voy. Adiós.
Da un paso adelante y entonces ocurre. Es la sorpresa del mundo. Las luces electricas que están en el sitio se apagan, dejándote a ti y a todo el mundo a merced de todas esas lámparas de papel que tienen una pequeña llama en su interior.
Observas como el espectáculo aun no debería iniciar y que el pánico comienza a llenar a la gente. Pero algo ocurre, se prende una luz en el escenario, una única que ilumina a Samantha. Se presenta como la estrella que es, mientras te echa una mirada especial, es como si te indicara que hagas tu trabajo.
—¡Escúchenme bien, gente de Matsuri! Este será un espectáculo que no podrán olvidar.
Hay gritos a la lejanía, como si algo ocurriese en el puesto en el lado del río que estás, pero lejos de ti ¿Es que no podría ser más cerca el problema?
—Que extraño todo — es Issei el que habla, porque aun no se da cuenta lo que ocurre. Por lo oscuro que está, incluso se baja los lentes de sol para observar — Creo que veo algo en el techo de allá arriba ¿Lo ves tu? O será mi imaginación…
Si él lo pudo ver, seguro tu también con tus reflejos.
Aunque no puedes oír bien, porque la música que sale de los labios de Samantha sigue. No se va a callar, incluso si tiene que llamar la atención de todo el mundo, incluyendo los que la vienen a buscar.
—Deberías quedarte con ella si tanto te gusta ¿Por qué no te casas con ella? — lo intenta, esconder el resentimiento, pero se arrastra en sus palabras, incluso por eso mismo al inicio salen roncas — Responsabilidades, claro.
Pero la más importante para todo el mundo que carga con tu apellido no la quieres llevar ¡Aunque no deberías! Porque la justicia al parecer pesa más que cualquier tipo de sangre, no importa lo espesa que esté.
Tu pregunta lo hace morder el cigarrillo, porque no has tenido tacto. Hablas de la situación como si hubiese sacado a pasear al perro y no una enorme tragedia que arruinó la vida de alguien más ¡Alguien querido para tu primo! — ¿Qué te importa, harás algo al respecto? — escupe el cilindo y lo pisa. No hay necesidad de un insulto, simplemente te mira de reojo y hace un ademán de avanzar —Imbécil.
La cortesía se ha acabado ¡Lástima! Pero por su reacción podrías jurar que es un sí implícito. Has descubierto el nombre oficial de tu desaparecido amigo, que te ha dejado algo a ti, no a Issei, sino a ti.
¿Qué será? ¿Justo aquí, en donde se suponía que vivió en algún momento? Muchas coincidencias, porque el destino se ha tejido lentamente y ahora estás atrapado en el mismo.
El silencio incómodo que queda no hace más que incrementar, mientras el muchacho de cabello blanco y ojos ámbar se acerca a un puesto a comprar algo. Es una máscara, de esas típicas, que trae la mayoría de la gente — Como no necesitas ayuda, me voy. Adiós.
Da un paso adelante y entonces ocurre. Es la sorpresa del mundo. Las luces electricas que están en el sitio se apagan, dejándote a ti y a todo el mundo a merced de todas esas lámparas de papel que tienen una pequeña llama en su interior.
Observas como el espectáculo aun no debería iniciar y que el pánico comienza a llenar a la gente. Pero algo ocurre, se prende una luz en el escenario, una única que ilumina a Samantha. Se presenta como la estrella que es, mientras te echa una mirada especial, es como si te indicara que hagas tu trabajo.
—¡Escúchenme bien, gente de Matsuri! Este será un espectáculo que no podrán olvidar.
Hay gritos a la lejanía, como si algo ocurriese en el puesto en el lado del río que estás, pero lejos de ti ¿Es que no podría ser más cerca el problema?
—Que extraño todo — es Issei el que habla, porque aun no se da cuenta lo que ocurre. Por lo oscuro que está, incluso se baja los lentes de sol para observar — Creo que veo algo en el techo de allá arriba ¿Lo ves tu? O será mi imaginación…
Si él lo pudo ver, seguro tu también con tus reflejos.
Aunque no puedes oír bien, porque la música que sale de los labios de Samantha sigue. No se va a callar, incluso si tiene que llamar la atención de todo el mundo, incluyendo los que la vienen a buscar.
Información de la aventura 4/10
![[Imagen: Gwendolain.gif]](https://sig.grumpybumpers.com/host/Gwendolain.gif)
