11-05-2026, 09:30 AM
Día 60 de Otoño, Año 17
OST
El final del otoño se acerca, dejando un paisaje grisáceo en la isla de Baterilla. Las casas de pueblo de Baquella, que normalmente refulgen ante los rayos de sol, hoy permanecen calladas, como si tuviesen miedo de llamar la atención. Los nubarrones se agrupan en el cielo a una distancia inusualmente cercana del suelo, alentando a un creciente viento a soplar cada vez con más y más fuerza.
Los niños que juegan a la pelota por las apacibles calles del pueblo se ven forzados a cesar sus juegos, haciendo caso diligentemente al llamado de los adultos, que temen por la seguridad de sus hijos ante lo que se avecina. Una vida entera en la isla basta para poder deducir cuándo el clima empieza a volverse peligroso, especialmente entre los más ancianos.
Mientras los mercaderes y pescadores atracan en el muelle, con la intención de cancelar los planes de trabajo que tenían para este día, un extraño barco suelta el ancla en los amarraderos. Un hombre de gran envergadura baja del mismo, justo antes de verse increpado por los locales —¡Oye oye! Has atracado tu barca en el sitio de mi hermano ¿Crees que por ser alto puedes hacer lo que quieras?— Como era de esperar, nada ni nadie intimida a un marinero como Tenma, un hombre de tez morena, con las manos agrietadas y una barba algo descuidada.
Tenma
Tras una vida luchando día tras día contra la mar, incluso el mayor de los gigantes se quedaría pequeño. El extranjero de enorme tamaño, increpado no solo por Tenma, sino por todos los marineros que trabajan día a día junto a él, se ve entre la espada y la pared. ¿Volverá a embarcarse en un mar embravecido? ¿O se enfrentará a la turba furiosa que no le ha recibido de forma agradable?
Unos minutos más tarde, en el cuartel de la Marina de Baterilla.
Los estrictos marines cumplen sus tareas con entereza y con presteza, ni siquiera un día como el de hoy puede hacer tambalear a la justicia y debían dejarlo claro. No era un simple acto para sacar pecho, la tranquilidad del ciudadano depende de la confianza que pueda depositar en la justicia. Si esta se tambalea solo por una tormenta que se aproxima ¿Qué sería de ellos?
Y es en este cuartel donde encontramos a nuestro protagonista, un enorme gigante, al que le ha tocado una de las peores tareas posibles para un día como el de hoy, vigilar la entrada, a la intemperie. Mientras este gran marine se mantiene cumpliendo con su deber, una niña pequeña de cabellos castaños, empapada en lágrimas y llena de barro, se acerca a él. —¡¡Zeñoodd zeñoddd!! ¡¡Ayude a mi Papi!!— Le dice, entre mocos y lágrimas, mientras tira de su pantalón señalando hacia el muelle, que se observa en la lejanía desde el cuartel.
La niña
Las palabras de la niña, si bien no tenían sentido para el enorme marine, dejaban claro que era una persona necesitada de ayuda. Será el deber de nuestro heroico marine acompañar a una pobre muchacha que ruega por su ayuda. Solo una decisión es necesaria en un momento como este ¿Qué camino escoger? A su derecha, Alex tiene el camino principal, con una calle principal abierta y desahogada, pero que da un ligero rodeo por el pueblo. A su izquierda, la calle más estrecha que, si bien es suficientemente ancha como para que un gigante pase sin problemas, da la sensación de ser más peligrosa, al ser más cerrada y estar plagada de callejones.
Resumen
Narrador
Contenido Oculto
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