El sonido de las olas al romper contra el puerto formaba una melodía tranquila que lograba calmarme, como si la fatiga se fuera del todo, La humedad de aquella noche se aferraba a mi piel haciéndome estremecer ligeramente, aunque aquella sensación no me desagrada, de hecho me sentía muy a gusto. Permanecí observando el muelle por unos instantes, perdida entre el silencio y las miradas curiosas de quienes aún rondaban por la zona, Quizás no era del todo bienvenida en este sitio, Mi uniforme era la presentación de la ley y la justicia, podía entender los motivos de los civiles al desconfiar de la autoridad pero no todos los marines éramos malos o buenos, la justicia nunca será un punto intermedio así que me tocaria definir esa ideología esta noche. Estaba sumergida en mis pensamientos hasta que la voz de una anciana llamó mi atención. Al girarme, encontré a la dueña quien se encontraba asando calamares sobre las brasas de una parrilla. Me acerqué con pasos ligeros mientras ella me observaba con curiosidad antes de preguntar qué hacía allí. Sonreí apenas y llevé una mano a mi pecho en señal de saludo —Buenas noches… Vengo de parte de la Marine para investigar lo ocurrido en este puerto.
Antes de que la anciana pudiera continuar con la conversación, una voz grave me tomó por sorpresa. Alcé lentamente la mirada hacia él y, por un instante, olvidé por completo el sonido de las olas y el murmullo del puerto, La luz de las antorchas recorría su torso descubierto, marcando cada línea de sus pectorales y el abdomen trabajado por años de esfuerzo físico. Tragué saliva con discreción intentando no quedarme observando demasiado tiempo, aunque claramente aquella tarea comenzaba a complicarse más de lo esperado. Y para empeorar mi situación, varios de sus compañeros comenzaron a acercarse también. Todos sin camisa, Todos igual de musculosos y sexys –*Madre de Dios*-- Pensé mientras mis mejillas comenzaban a sonrojarse levemente, estaba en el ¿Cielo? es como si una canción sonara en mi cabeza, haciendo latir mi pobre corazón.
Antes de que la anciana pudiera continuar con la conversación, una voz grave me tomó por sorpresa. Alcé lentamente la mirada hacia él y, por un instante, olvidé por completo el sonido de las olas y el murmullo del puerto, La luz de las antorchas recorría su torso descubierto, marcando cada línea de sus pectorales y el abdomen trabajado por años de esfuerzo físico. Tragué saliva con discreción intentando no quedarme observando demasiado tiempo, aunque claramente aquella tarea comenzaba a complicarse más de lo esperado. Y para empeorar mi situación, varios de sus compañeros comenzaron a acercarse también. Todos sin camisa, Todos igual de musculosos y sexys –*Madre de Dios*-- Pensé mientras mis mejillas comenzaban a sonrojarse levemente, estaba en el ¿Cielo? es como si una canción sonara en mi cabeza, haciendo latir mi pobre corazón.
La fantasía de estar rodeada entre los brazos de aquellos hombres me hacía sonreír como loca por unos segundos, pero las circunstancias me trajeron de nuevo a la tierra, carraspeando con suavidad antes de recuperar la compostura propia de una Marine, decidi continuar con la conversación —Así es… Vengo a investigar lo de los cargamentos hurtados, Mi nombre es Kagura —respondí finalmente mientras le hacía un gesto a la anciana en forma de despido para luego acercarme aquellos obreros.
Observé a cada uno de los hombres antes de comenzar con las preguntas — Si no les molesta, me gustaría hacer unas preguntas – Fijando la vista en el hombre que me hizo la pregunta, pronto pasaría a realizar las preguntas correspondientes —¿Quiénes estaban a bordo del barco ese día? ¿Quién estaba encargado de supervisar la mercancía? —pregunté con firmeza, aunque mis ojos se distraen de vez en cuando hacia aquellos pectorales y torso bien definidos, haciéndome tragar grueso con algo de dificultad— ¿Vieron personas sospechosas cerca del muelle esa noche? ¿Algún barco desconocido… o alguien merodeando antes del robo?
A pocos metros, las risas infantiles rompían la tensión del ambiente mientras varios niños jugaban a ser marines y piratas con espadas de madera, completamente ajenos a la investigación que comenzaba frente a ellos, sonreí levemente al recordar mis tiempos de infante, cuando jugaba a ser parte de los Marine, el mundo de los pequeños sin duda era más amplio y más inocente.
Observé a cada uno de los hombres antes de comenzar con las preguntas — Si no les molesta, me gustaría hacer unas preguntas – Fijando la vista en el hombre que me hizo la pregunta, pronto pasaría a realizar las preguntas correspondientes —¿Quiénes estaban a bordo del barco ese día? ¿Quién estaba encargado de supervisar la mercancía? —pregunté con firmeza, aunque mis ojos se distraen de vez en cuando hacia aquellos pectorales y torso bien definidos, haciéndome tragar grueso con algo de dificultad— ¿Vieron personas sospechosas cerca del muelle esa noche? ¿Algún barco desconocido… o alguien merodeando antes del robo?
A pocos metros, las risas infantiles rompían la tensión del ambiente mientras varios niños jugaban a ser marines y piratas con espadas de madera, completamente ajenos a la investigación que comenzaba frente a ellos, sonreí levemente al recordar mis tiempos de infante, cuando jugaba a ser parte de los Marine, el mundo de los pequeños sin duda era más amplio y más inocente.
Resumen

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