12-05-2026, 07:46 AM
En la mañana se había levantado como siempre, como cada día partía con sus ejercicios, tanto físicos como mentales y vocales. Levantaba pesas, trotaba y se acondicionaba físicamente, era lo más importante para ella, mantener a su tripulación a cargo, si bien era la artista del grupo. No quería quedarse atrás y ser una carga, quería al menos defenderse bien de los enemigos y por qué no. Vencer a quien le ataca. Ern todos sueños que le acuciaban la mente mientras se duchaba y despejaba sus dudas. También cuando frente al espejo de su habitación vocalizaba y alcanzaba algunas notas que le obligaban a dar todo de sí. cantar era su pasión, su diversión y su esencia.
Su desayuno ligero, huevos, leche, pan tostado y mermelada, se bebió un café de vainilla y salió a caminar, antes de salir, miro bien el barco de sus amores, el Last Whisper. Donde se sentía en casa. Aunque sus compañeros no socializaran ni con ella ni con nadie. Eran algo retraídos. Pero ella no, necesitaba interacción social con todos los que pudiera. Por ello se escapaba con sus armas y su guitarra al hombro.
Las diez y sintió la necesidad de un maldito segundo desayuno. La taberna, “El Secreto en la Montaña”, entro y vio a varios apostando, jugando cartas y a otros juegos típicos. Ella solo paso de ellos… —Gin con Gin por favor… y que tiene para desayunar?... quizás… huevo con queso… me duele no comerlo temprano buen hombre.— Dijo con algo de premura, inflando las mejillas y saltando el aire como si quisiera ejercitar sus mofletes mientras miraba alrededor.
Berris… jolines… la bolsa resonó y pareció llamarla desde el otro lado de la taberna. Mierda… como le gustaba esa cosa del dinero. Se levanto lentamente y aparto con la mano a un desgraciado que le estorbaba, este le gruño, pero ella no le presto atención. ¿Era… una pirata? Claro que sí, Maki podía reconocer a una igual a kilómetros, sus movimientos, su forma de hablar, sus miradas picaras y certeras hacia el dinero de los demás. Las cartas… las apuestas. Todo eso era muy propio de sinvergüenzas como ella. —Y que se supone que juegan… tienen espacio para una más? o solo juegan a ganar con iletrados que no se duchan a diario?— Provoco Maki para que la invitasen a jugar. Sus ojos recorrieron cada uno de los rostros. La mujer. Parecía astuta. Tendría que estar atenta s sus movimientos. Parecía hábil y sobre todo una muerta de hambre.
Esos eran los más peligrosos por que solían llegar a limites extraordinarios por una hogaza de pan sin moho… aunque el moho les podía gustar más o menos según la cantidad de hambre que llevasen.
Tomo asiento sin esperar pero… demonios no había asiento, por lo que tomo de las patillas al mas borracho de los de la mesa que aulló como si le partieran el brazo y de un zarandeo Maki lo saco de la mesa… los demás le miraron con ojos contrariados e incluso uno de ellos llevo su mano a su arma… —Si desenfundas eso… alguien morirá y yo tengo muchas cosas que pagar así que no seré yo.— Amenazo efectivamente pues el revolver volvió a su vaina. Mientras ella despreocupada se sentó con la gente. el borracho se alejo lentamente tambaleandose sobándose las patillas a beber a otro lado completamente desplumado.
Su desayuno ligero, huevos, leche, pan tostado y mermelada, se bebió un café de vainilla y salió a caminar, antes de salir, miro bien el barco de sus amores, el Last Whisper. Donde se sentía en casa. Aunque sus compañeros no socializaran ni con ella ni con nadie. Eran algo retraídos. Pero ella no, necesitaba interacción social con todos los que pudiera. Por ello se escapaba con sus armas y su guitarra al hombro.
Las diez y sintió la necesidad de un maldito segundo desayuno. La taberna, “El Secreto en la Montaña”, entro y vio a varios apostando, jugando cartas y a otros juegos típicos. Ella solo paso de ellos… —Gin con Gin por favor… y que tiene para desayunar?... quizás… huevo con queso… me duele no comerlo temprano buen hombre.— Dijo con algo de premura, inflando las mejillas y saltando el aire como si quisiera ejercitar sus mofletes mientras miraba alrededor.
Berris… jolines… la bolsa resonó y pareció llamarla desde el otro lado de la taberna. Mierda… como le gustaba esa cosa del dinero. Se levanto lentamente y aparto con la mano a un desgraciado que le estorbaba, este le gruño, pero ella no le presto atención. ¿Era… una pirata? Claro que sí, Maki podía reconocer a una igual a kilómetros, sus movimientos, su forma de hablar, sus miradas picaras y certeras hacia el dinero de los demás. Las cartas… las apuestas. Todo eso era muy propio de sinvergüenzas como ella. —Y que se supone que juegan… tienen espacio para una más? o solo juegan a ganar con iletrados que no se duchan a diario?— Provoco Maki para que la invitasen a jugar. Sus ojos recorrieron cada uno de los rostros. La mujer. Parecía astuta. Tendría que estar atenta s sus movimientos. Parecía hábil y sobre todo una muerta de hambre.
Esos eran los más peligrosos por que solían llegar a limites extraordinarios por una hogaza de pan sin moho… aunque el moho les podía gustar más o menos según la cantidad de hambre que llevasen.
Tomo asiento sin esperar pero… demonios no había asiento, por lo que tomo de las patillas al mas borracho de los de la mesa que aulló como si le partieran el brazo y de un zarandeo Maki lo saco de la mesa… los demás le miraron con ojos contrariados e incluso uno de ellos llevo su mano a su arma… —Si desenfundas eso… alguien morirá y yo tengo muchas cosas que pagar así que no seré yo.— Amenazo efectivamente pues el revolver volvió a su vaina. Mientras ella despreocupada se sentó con la gente. el borracho se alejo lentamente tambaleandose sobándose las patillas a beber a otro lado completamente desplumado.

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