[Pasado] El Bar que se mece en el océano
#12
¿Era correcto hablar de un hombre para referirme a aquella criatura tan amorfa que parecía diseñada por la pesadilla de un chiquillo?

El octópodo no paraba de comentar una serie de frases inconexas, sin sentido de ningún tipo, y casi comencé a pensar que se trataba de algún tipo de derrame cerebral que estaba sufriendo…

Pero no, solamente era subnormal, porque tras toda su verborrea fútil y discordante, tendió una hoja en blanco de libreta, arrancada de manera precipitada y con un comentario ególatra

- “¿Un autógrafo?”- pensé, torciendo aún más mi gesto y apretando la mano en el mango de mi arma mientras el gyojin dejaba caer esta sobre la mesa.

En serio… ¿Qué clase de deficiencia mental tenía aquel antropomórfico pulpo?
No tardó en irse finalmente, comprendiendo que allí no iba a obtener nada, y fue a incordiar precisamente al emplazamiento de su camarada de branquias, la mujer gyojin de actitud coqueta.

Traté entonces de relajarme, tomándome un par de segundos de respiración más controlada, y aflojé finalmente la presión sobre el mango del látigo. Volví entonces a sentarme en mi asiento, ahora recostado algo menos elegantemente sobre el respaldo.

- “Pero… ¿Es alguien conocido?” - preguntó intrigado el semioni, en un gesto de genuina duda.
--“Ni lo sé, ni me importa”- sentenció el hombre de aspecto descuidado, sincero y bebiendo de su jarra, con desasosiego de algún tipo.

Fui a contestar, pero quedé enmudecido cuando el desavenido ser abisal decidió entonces probar suerte hablando directamente con uno de los encargados del Barolé, ya que, si bien es cierto que algo había farfullado acerca de trabajar allí dicho ser, no me molesté en escucharlo atentamente.
Craso error, pues en cuestión de apenas un minuto, fue rechazado y obligado a abandonar el local por el bienestar de los clientes.

- “¿Se puede saber qué ha pasado? ¿Son así todos los gyojins? No he entendido nada de lo que acaba de pasar”- concluyó el hombre de los cuernos, Legan, para quitar algo de hierro al asunto que había acabado de acontecer.
- “Es extraño. Se supone que nunca van solos. Pero el pulpo y esa no se parecen conocer. ¿No lo veis extraño?” – replicó el joven de sombrío aspecto.

Mientras los escuchaba, di un par de bocados con un tenedor a varias partes de la mezcolanza de frutas que a veces aderezaba con salsa. Curiosa y encantadora mezcla de texturas y contrastes de sabor, donde el dulzor y el picante sobresalían en una fusión excelsa.

Hice un gesto de que lo probaran, indicándoles con un gesto simple como habían traído más tenedores que se encontraban bajo el plato, algo escondidos por la angostura de la mesa y lo poblada de vasos y platos que estaba.

-“En realidad, los gyojin son animales de costumbres”- comenté de manera tranquila –“Son un recurso muy utilizado en los ambientes de las subastas humanas, y por ello siempre suelen ir con mil ojos… pero parece que hemos dado con un caso especial… insultantemente hablando, claro”- proseguí, mientras alzaba la mano y pedía con un gesto rápido una bebida réplica de la que mi compañero de comida estaba probando.

- “Un millón de berries cada uno, ese suele ser su precio de salida al mercado en las casas de subastas, si no recuerdo mal” – finalicé con un gesto pensativo.
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RE: [Pasado] El Bar que se mece en el océano - por Terence Blackmore - 14-08-2023, 01:45 PM

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