12-05-2026, 03:14 PM
Y mientras Mizuki habla, los demás la escuchan. La mujer anciana que recibe el dinero de la bolsa que antes era de Pierre asiente y espera a que puedan tener la oportunidad de repartir el dinero. La bandana que Mizuki se había guardado tenía escritos dos logos que podían leerse como "confianza en uno mismo". Quizás había más en Pierre de lo que se había podido ver por parte de los trabajadores y por la misma luchadora que había tenido la oportunidad de verlo ponerse al límite de sus habilidades para enfrentarla.
La gente escucha a Mizuki con atención. Varios se ven inspirados y otros se quedan pensativos. Pues es muy fácil actuar con la calentura del momento y sin pensar en las consecuencias, más cuando las acciones que se han tomado están más que justificadas... de cierta manera. Pero cuando se recuerda que se tiene familia y personas importantes que pueden estar involucradas e incluso ser el objetivo de las consecuencias de las acciones que se toman, es algo necesario preguntarse: ¿Ellos realmente quieren esto? La Gyojin no solo logra levantarse con una victoria en la batalla, sino que también una victoria ideológica para los que la escuchan.
Mizuki tuvo más bien poco tiempo para prepararse. Que se quedara en el lugar fue algo que animó a quienes seguían allí. Los más heridos y lastimados decidieron irse para no ser una carga para aquellos que seguían en pie de lucha. Junto con ellos, levantaron a Pierre y lo llevaron consigo. Y los pocos que aún podían combatir no sumaban siquiera media docena. Pero al haberse equipado las armas y protecciones de los guardias, se veían bastante confiables. Eran cuatro en total. Honestamente esperaban caer en esa batalla y se podía ver esa llama arder en sus miradas. Era la lucha de quienes habían decidido apostarlo el todo por el todo en ese instante.
Se oyó el trepidante sonido de botas yendo a trote, y también el reconocible sonido que hacían los rifles al ser cargados por una tropa. Cuando los nuevos revolucionarios, junto a Mizuki, pudieron verlos, estaban a una distancia de quince metros. Eran un total de veinticinco hombres. No eran Marines. Tampoco eran soldados reales de Ran. Eran mercenarios. Pero en su equipo y organización no había mucho que envidiarle a los otros. Uno de los rebeldes se paró junto a Mizuki, sosteniendo en sus manos un bastón.
—Nosotros los vamos a distraer. Tu ve y acaba con el líder. Es el enano del traje... me da naúseas pensar que una vez fue nuestro compañero.
El hombre del que hablaba el rebelde iba, por supuesto, liderando desde atrás. Y solo era posible verlo debido al distanciamiento que se había generado entre los mercenarios para poder ocupar una fila más extensa frente a los cinco rebeldes. Y aunque apenas era notable, su voz se pudo reconocer de inmediato. Era la misma que la del Den Den Mushi que tenía Pierre momentos antes.
—¿Dónde esta Pierre? ¿Y porqué veo idiotas con el equipo de mis guardias haciéndome frente? ¡Que no quede ninguno!
Y dada la orden, los mercenarios empezaron su avance, buscando ponerse a distancia de tiro efectiva para poder, finalmente, disparar y derrotar a lo que quedaba de la rebelión de trabajadores. A su vez, los cuatro nuevos revolucionarios se lanzaron al ataque, armados con bastones, espadas y uno con un rifle.
La gente escucha a Mizuki con atención. Varios se ven inspirados y otros se quedan pensativos. Pues es muy fácil actuar con la calentura del momento y sin pensar en las consecuencias, más cuando las acciones que se han tomado están más que justificadas... de cierta manera. Pero cuando se recuerda que se tiene familia y personas importantes que pueden estar involucradas e incluso ser el objetivo de las consecuencias de las acciones que se toman, es algo necesario preguntarse: ¿Ellos realmente quieren esto? La Gyojin no solo logra levantarse con una victoria en la batalla, sino que también una victoria ideológica para los que la escuchan.
Mizuki tuvo más bien poco tiempo para prepararse. Que se quedara en el lugar fue algo que animó a quienes seguían allí. Los más heridos y lastimados decidieron irse para no ser una carga para aquellos que seguían en pie de lucha. Junto con ellos, levantaron a Pierre y lo llevaron consigo. Y los pocos que aún podían combatir no sumaban siquiera media docena. Pero al haberse equipado las armas y protecciones de los guardias, se veían bastante confiables. Eran cuatro en total. Honestamente esperaban caer en esa batalla y se podía ver esa llama arder en sus miradas. Era la lucha de quienes habían decidido apostarlo el todo por el todo en ese instante.
Se oyó el trepidante sonido de botas yendo a trote, y también el reconocible sonido que hacían los rifles al ser cargados por una tropa. Cuando los nuevos revolucionarios, junto a Mizuki, pudieron verlos, estaban a una distancia de quince metros. Eran un total de veinticinco hombres. No eran Marines. Tampoco eran soldados reales de Ran. Eran mercenarios. Pero en su equipo y organización no había mucho que envidiarle a los otros. Uno de los rebeldes se paró junto a Mizuki, sosteniendo en sus manos un bastón.
—Nosotros los vamos a distraer. Tu ve y acaba con el líder. Es el enano del traje... me da naúseas pensar que una vez fue nuestro compañero.
El hombre del que hablaba el rebelde iba, por supuesto, liderando desde atrás. Y solo era posible verlo debido al distanciamiento que se había generado entre los mercenarios para poder ocupar una fila más extensa frente a los cinco rebeldes. Y aunque apenas era notable, su voz se pudo reconocer de inmediato. Era la misma que la del Den Den Mushi que tenía Pierre momentos antes.
—¿Dónde esta Pierre? ¿Y porqué veo idiotas con el equipo de mis guardias haciéndome frente? ¡Que no quede ninguno!
Y dada la orden, los mercenarios empezaron su avance, buscando ponerse a distancia de tiro efectiva para poder, finalmente, disparar y derrotar a lo que quedaba de la rebelión de trabajadores. A su vez, los cuatro nuevos revolucionarios se lanzaron al ataque, armados con bastones, espadas y uno con un rifle.
A Gyojin with a mission

![[Imagen: o32YH2T.png]](https://i.imgur.com/o32YH2T.png)