La marina se viste de prada [pasado][kagura]
#4
Alzando finalmente el rostro, me encontré de golpe con la verdad. Sus facciones afiladas parecían esculpidas con demasiada perfección para pertenecer a alguien real y sus orbes oscuras… dios, aquellos dos ónix parecían atravesar mi piel para engancharse directamente a mi corazón. Un pequeño jadeo escapó involuntariamente de mis labios mientras un escalofrío recorría lentamente todo mi cuerpo dejándome con la guardia baja. Ahora podía entender perfectamente por qué aquellas mujeres salían de esta habitación a punto de desmayarse. El hombre que estaba delante de mí era realmente atractivo, absurdamente atractivo. Su mirada desataba una extraña euforia difícil de controlar quemando todo a su paso.  Sus expresiones serias solo reforzaban aquella sensación de ser alguien completamente inalcanzable para cualquier dama. Pero no era únicamente su apariencia la que deslumbraba; era su aura que envolvía el ambiente con una intensidad imposible de ignorar, como si cada movimiento suyo arrastrara todo mi alrededor sin siquiera intentarlo. Se sentía como la fuerza de  gravedad capaz de atraerme hacia él con el mínimo gesto que hiciera, una presión invisible que hacía imposible apartar la mirada de él, Toda su esencia podía resumirse en una sola palabra: tentador.

De pronto, un suspiro escapó de sus labios y aquello consiguió alarmarme por completo. Fue un sonido leve, casi imperceptible, pero en mi cabeza resonó como si estuviera cargado de indignación o quizá de frustración hacia mí. Mi espalda se tensó al instante mientras lo observaba con mayor atención, intentando descubrir qué estaba pensando realmente, Fue entonces que habló y cada una de sus palabras cayó sobre mí con una dureza inesperada. Abrí ligeramente la boca, completamente sorprendida por lo directo que podía llegar a ser. Por un momento sentí el impulso inmediato de replicar, defender aunque fuera un poco mi dignidad y justificarme de alguna manera, pero siendo honesta, en la situación en la que me encontraba tampoco podía discutir demasiado. Aun así quería decir algo, cualquier cosa, aunque él continuó hablando antes de que pudiera ordenar mis pensamientos. Naturalmente respondió cada una de mis preguntas de la forma más específica y precisa posible, alimentando todavía más mi curiosidad e incitándome a seguir escuchándolo, pero al mismo tiempo había algo extraño en su tono, como si cada respuesta también fuese una silenciosa invitación a callarme y simplemente obedecerlo.

De pronto soltó su melena de una manera tan elegante que me quedé completamente muda. Aquella cascada azabache cayó lentamente sobre sus hombros como una lluvia oscura buscando dónde reposar, suave y perfectamente ordenada pese al movimiento. Sentí cómo el calor subía de inmediato hasta mis mejillas al imaginar, por un instante demasiado extraño, aquella misma cabellera cayendo ligeramente sobre mi. Sacudí la cabeza apenas noté hacia dónde se dirigían mis pensamientos, intentando apartar cualquier idea rara antes de avergonzarme todavía más. Respiré hondo mientras él continuaba trabajando con absoluta naturalidad, como si no fuera consciente del efecto que provocaba.

Tomaba distintas prendas entre sus dedos con movimientos precisos y elegantes, observándolas apenas antes de dirigir la mirada hacia mí. Aunque casi no me veía directamente a la cara, sentía que analizaba cada proporción de mi cuerpo con una precisión inquietante, ajustando mentalmente telas y medidas como si estuviera completamente acostumbrado a ello. Finalmente encontró el conjunto indicado y lo extendió hacia mí sin dudar. Por pura inercia me acerqué para tomarlo entre mis dedos, sorprendida al notar que la talla era exacta. Pero antes de que pudiera decir algo, sus indicaciones continuaron llegando con aquella calma firme que parecía no darme espacio para pensar demasiado.

Haciendo caso a sus palabras y sin agregar nada más, me desvié hacia el vestidor improvisado detrás de la cortina, Sin más comencé a quitarme las botas mientras soltaba un pequeño suspiro  —¿Por qué soy así…? —murmuré en voz baja para mí misma, todavía frustrada por reaccionar de manera tan absurda frente a alguien como Kael. Comencé a cambiarme lentamente, acomodando el nuevo uniforme sobre mi cuerpo; era distinto al que solía usar, era más ajustado y elegante, ¿Seria por el material con el cual estaba hecho?, no, era lo mismo estaba segura. Una vez terminé de acomodar el listón y asegurar cada detalle, respiré profundo antes de salir nuevamente del vestidor improvisado para encontrarme otra vez con aquella figura masculina —No me desnudo porque quiera, ¿sabes…? —respondí finalmente a su comentario brusco mientras lo observaba con más atención. Su altura seguía siendo inquietante de cerca, aunque me negaba a dejarme intimidar por eso —Simplemente pasa y ya —añadí suspirando antes de acercarme hasta quedar frente a él —Bueno… ¿y ahora qué? —pregunté finalmente con cierto sarcasmo—¿Bailo? ¿Canto…? —murmuré mientras, por pura costumbre, llevaba las manos hacia el listón del uniforme para comenzar a aflojarlo nuevamente.

Uniforme
Pensamiento • Dialogo • Cronologia
[Imagen: firmakagura.gif]
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RE: La marina se viste de prada [pasado][kagura] - por Kagura - 13-05-2026, 09:05 AM

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