14-05-2026, 12:38 AM
(Última modificación: 14-05-2026, 12:53 AM por Nyra Kuroshiro.)
Todo pareció haberse arreglado cuando las risas y los juegos volvieron a unirnos.
—¿Y no será que tú sí querías besarme y querías saber primero si me iba a dejar? —lo reté de vuelta antes de poner los brazos en jarra, sacarle la lengua y reír de nuevo—. ¡Ya te habría gustado que fuera tan fácil!
Pero ni siquiera así la sombra de la realidad abandonó del todo mi fuero interno, y por más larga que fuera aquella noche, cada paso en la arena me recordaba que en ella se escurría el tiempo.
Por eso me di prisa. Preparé aquella sábana y nos sentamos, pero aunque procuré cercanía con mis sentimientos y tomándolo de las manos, pero él volvió a refugiarse en bromas y con una mirada que casi evitaba la mía.
La sonrisa no abandonó mi rostro, porque quería demostrarle la realidad de que tendría que esforzarse si esperaba que fuera a dejar las cosas así.
—No hay miedos que calmar.
«Entonces, ¿por qué me quieres alejar?». Si realmente estuviera tan seguro de poder cambiar el destino, permitiría que me acercara. Sin embargo, yo sentía que quería hacerlo para protegerme, igual que intuí que Kael quiso hacer con él.
El recordatorio de la excepción sólo hizo que sintiera acelerarse el reloj.
Escuché cómo quería proteger nuestros sueños y hacerlos realidad, y mi sonrisa se mantuvo intacta, sin saber cómo explicarle otra vez que para algunos de ellos él simplemente tenía que estar de verdad.
—Ah… con razón Ichiro te odia. Te habrías llevado muy bien con Himari.
Una risita sincera antes de poder volver a ver el cielo de sus iris nuevamente de frente.
—Seguro que sí. Me habría encantado conocerla. Estoy convencida de que habríamos sido muy buenas amigas~.
Pero este era mi momento y, aun a riesgo de romper la magia, no podía dejarlo escapar.
—Shin, si esta es una excepción, necesito saberlo —informé aún sonriendo, con una calma que procuraba ocultar mi necesidad. «Aún hay tiempo», me quise recordar—. ¿Por qué quieres que esta sea una excepción? ¿Por qué crees que las cosas son así? —En ese momento alzaría el índice, acercándolo tanto a sus labios como me permitieran su posición y el largo de mi brazo—. ¡Y no se te ocurra decirme que no lo crees y que es un hecho o una certeza! —advertí guiñándole un ojo y compartiendo una risita… antes de volver a hablarle con una calma que transmitía un atisbo más de seriedad—. Sabes que no te estoy preguntando eso.
Tenía que darme prisa en saber la verdad. Una parte de mí, temía que volviera a desaparecer con la única visión de su estela dejándome atrás.
Y, si no lo remediaba, sabía que esta vez… no iba a regresar.
—¿Y no será que tú sí querías besarme y querías saber primero si me iba a dejar? —lo reté de vuelta antes de poner los brazos en jarra, sacarle la lengua y reír de nuevo—. ¡Ya te habría gustado que fuera tan fácil!
Pero ni siquiera así la sombra de la realidad abandonó del todo mi fuero interno, y por más larga que fuera aquella noche, cada paso en la arena me recordaba que en ella se escurría el tiempo.
Por eso me di prisa. Preparé aquella sábana y nos sentamos, pero aunque procuré cercanía con mis sentimientos y tomándolo de las manos, pero él volvió a refugiarse en bromas y con una mirada que casi evitaba la mía.
La sonrisa no abandonó mi rostro, porque quería demostrarle la realidad de que tendría que esforzarse si esperaba que fuera a dejar las cosas así.
—No hay miedos que calmar.
«Entonces, ¿por qué me quieres alejar?». Si realmente estuviera tan seguro de poder cambiar el destino, permitiría que me acercara. Sin embargo, yo sentía que quería hacerlo para protegerme, igual que intuí que Kael quiso hacer con él.
El recordatorio de la excepción sólo hizo que sintiera acelerarse el reloj.
Escuché cómo quería proteger nuestros sueños y hacerlos realidad, y mi sonrisa se mantuvo intacta, sin saber cómo explicarle otra vez que para algunos de ellos él simplemente tenía que estar de verdad.
—Ah… con razón Ichiro te odia. Te habrías llevado muy bien con Himari.
Una risita sincera antes de poder volver a ver el cielo de sus iris nuevamente de frente.
—Seguro que sí. Me habría encantado conocerla. Estoy convencida de que habríamos sido muy buenas amigas~.
Pero este era mi momento y, aun a riesgo de romper la magia, no podía dejarlo escapar.
—Shin, si esta es una excepción, necesito saberlo —informé aún sonriendo, con una calma que procuraba ocultar mi necesidad. «Aún hay tiempo», me quise recordar—. ¿Por qué quieres que esta sea una excepción? ¿Por qué crees que las cosas son así? —En ese momento alzaría el índice, acercándolo tanto a sus labios como me permitieran su posición y el largo de mi brazo—. ¡Y no se te ocurra decirme que no lo crees y que es un hecho o una certeza! —advertí guiñándole un ojo y compartiendo una risita… antes de volver a hablarle con una calma que transmitía un atisbo más de seriedad—. Sabes que no te estoy preguntando eso.
Tenía que darme prisa en saber la verdad. Una parte de mí, temía que volviera a desaparecer con la única visión de su estela dejándome atrás.
Y, si no lo remediaba, sabía que esta vez… no iba a regresar.
