14-05-2026, 12:39 AM
-¿Qué es...-
-¡SEÑOR! ¡AL SUR! ¡SE APROXIMA UN EJÉRCITO DE BLANCO! ¡SUBA A VER!-
Fue con prisa, pero, debido a los comienzos de la tercera edad (ya que aparentaba aproximarse a los cuarenta y tantos), aquel hombre rubio trepó por la escalera de lo que era la característica atalaya central, la única más grande que el resto y con el tejado rojo, pintada de diferente color para diferenciarla del resto de las direcciones. No estaba demasiado lejos de su posición inicial, el tanque metálico blanco yacía a, como extremo, cinco metros una cosa de otra.
-Binoculares.-
-¡SI!-
El soldado, que se veía notablemente preocupado no tanto por su inexperiencia, sino, por el enorme nubarrón de nieve, crujido y pequeño muy tenue temblor que provocaban simplemente con su marcha y sus armas calzadas entre las manos. Eran extremadamente distinguibles, incluso, parecían carecer de cualquier tipo de miedo, o pudor, de enfrentarlos de manera total y completamente directa. Sus uniformes le detalaban, lo que el avejentado rubio, automáticamente, detectó para quedarse totalmente estoico, aunque impresionado.
![[Imagen: Q6wXAd5.png]](https://i.imgur.com/Q6wXAd5.png)
-Informen al equipo de inteligencia. Necesito información sobre el que está delante de todos.-
Su mirada se veía totalmente contemplativa. No sabía exactamente a cuántos metros estaban, pero los suficientes para ganar un minuto o dos para poder ponerse en posición ante la afronta y el conflicto que se avecinaba -Blanco, rubio claro, cabello largo, engominado hacia atrás. Barba incipiente, ceño marcado, cejas muy finas. Rango medio de la Marina, probablemente por el uniforme.- era una suposición, dudaba de que un Marine de contralmirante para arriba pusiese los ojos en un grupo organizado no tan poderoso como el de ellos, todavía no daban la talla...y él lo sabía -Tal vez capitán, o comodoro.- Volvió a los largavistas, solo unos segundos -Joven. Muy joven. Es un chavalín.- y Stroud, por aspecto altamente desarrollado y altura considerable pudiese hacerle destacar por encima de la media de su edad, ciertamente, todavía resaltaban esos pequeños detalles de piel tersa y algo puberta propia de, aún, no llegar a la mayoría de edad. El hombre, tal y como ocurre con la gente vieja, comenzaba a hablar solo a partir de este, ya que el recadero, en cuanto supo la alta probabilidad de juventud, partió inmediatamente hacia quienes parecían encargarse de localizar a cualquiera que buscase impedir sus planes y encontrar sus posibles puntos débiles, mientras que el viejo rascaba su extensa y frolija barba en son de pensamiento e incomodidad. Así operaba Blitzkrieg: Perforar, adaptarse, terminar y repite -Pobre niño, la famosa justicia le ha lavado el cerebro para que pierda la vida por cosas que ni siquiera comprende.- hubo algo de mofa y decepción, casi como si supiese perfectamente lo que dice y hace mientras bajaba los largavistas para volver a observarles a la distancia. Aún con vestimenta blanca, el rubio de la cabellera y su porte eran fácilmente divisibles, especialmente por ser un poco más alto que el resto de la media de tropas -No me gustan los niños. No quiero tener que cargarme un niño.-
Algunos minutos después.
Un destacamento de 200 tropas se apersonó, también, a las puertas de aquella muralla de madera. Aquellos que aguardaban como centinelas en las atalayas, preparados con arcos y flechas (Exactamente uno en cada una, incluso en la atalaya central, el que parecía más incómodo por la presencia de tantos agentes de seguridad). Ganaban en número, y eso tranquilizaba un poco a su líder que, con una túnica marrón que le cubría por completo su cuerpo, caminó directamente hacia todo ese grupo que empezaba a tornarse tremendamente amenazante.
200 y 1 contra lo que parecían ser 40 y 1. Aquel rubio parecía tenerse mucha confianza, excesiva, para enfrentar a lo que era casi todo el escuadrón del Blitzkrieg de esa misma base. Tal vez confiaba en exceso en sus habilidades o simplemente estaba lanzándose un farol. Ideas que volaban por la cabeza del rubio que, con aspecto sereno aunque provocador, sonreía de lado mientras le escuchaba.
¡Stroud Redgrave, Comandante de la Marina!
![[Imagen: 8E0d8Hs.png]](https://i.imgur.com/8E0d8Hs.png)
-¿Joooooo? ¿Comandante?-
Casi, pero no necesariamente demasiado lejos de su suposición. Aquel vejete era analítico y perspicaz, mucho. Todo su equipo, el cual empezaba a generar un círculo rodeando a las cuarenta patrullas poco distinguidas, sonreía y bufaba a partes iguales, riendo con complicidad ante las palabras de un agente de la Marina que se veía completamente dispuesto a detenerles. Las órdenes fueron claras: "Deponer las armas", las ubicaciones, claras: El rubio justo encima de un gran cartel que decía "Blitzkrieg", que se anunciaba casi con fanfarrias que era la puerta. El joven comandante, a unos diez metros, con sus tropas relativamente próximas a él. Como si de un escenario de combate se tratase y generado por sus propios hombres, el rubio se veía confiado por la superioridad numérica, pero sabía perfectamente que soldado previsor vale por dos, ¿Y fuerte? -Tres opciones:- vociferó, dando pocos pasos hacia adelante, lentamente y reduciendo esos diez metros a nueve -O eres muy joven y no tienes ni idea de dónde te estás metiendo,- ahora a siete -o estás tirándote un farol y si cuela, cuela,- y ahora, quedaba a exactamente tres metros del rubio. Ambas cabelleras albinas estaban casi a la misma altura, aunque el jovenzuelo era ligeramente más alto que el anciano que, debido a la edad, se había encojido un poco, manteniendo ocultos sus brazos detrás de la enorme capa marrón que le protegía del gélido clima. Sus tropas, en cambio, se veían con ropas más afelpadas, abrigadas con pieles de animal pero lo suficientemente dinámicas para sostener cada uno un sable sencillo.
![[Imagen: As4I7ji.png]](https://i.imgur.com/As4I7ji.png)
-o estás haciendo tiempo y distrayéndonos para emboscarnos de alguna manera.-
Él hablaba y hablaba, como si tuviese total y absoluto control de la situación. La distancia entre ambos era de, ahora, dos metros. Su rostro, al final de sus palabras, se tornó serio -¡Señor! ¡Stroud Redgrave! ¡Lo encontré!- un muchacho más joven, corriendo con nerviosismo e inexperiencia, empezó a gritarle a las espaldas del rubio -¿Uh? ¡¿Y qué tienes?!- ya era absurdo, el rubio hasta miraba hacia atrás con el cuerpo hacia adelante, ignorando por completo al agente de la marina y su escuadrón de 40 hombres justo delante de sus narices. Se veía tan absurdamente confiado que quiso prestárle atención a la información otorgada por el muchachito. Justo frente a él comenzó a leer un cuaderno, uno que parecía tener hojas adjuntas, despelotadas, desorganizadas y no demasiado pulcras. Allí, parecía que conservaban información de miembros relevantes y destacados del mundo; En algunos casos, traían recortes periodísticos adjuntos a su trayectoria y, en otras, teorizaciones sobre personas que han transmitido la información de boca en boca -¡Aquí está! "Stroud Redgrave, actual comandante de la Marina y líder de división ochenta y cuatro, ascendida a a división sesenta por sus altos méritos, excelente coordinación y fuerte implicación en mantener el status quo". La división se creó hace un año, han salido en el diario como los más prometedores de su generación.- una sonrisa de lujuria y desafío apareció en la mirada de aquel rubio ojiazul que, mostrando sus dientes, volvió a dirigirse hacia el niño prodigio -¡Así que estamos delante de un prodigio! ¡Ahora entiendo cómo es que vas tan subidito!- alzaba el mentón, como quien quiere indicar una superioridad moral y falta total de temor. El anciano, incluso siendo 41 contra él, mantendría la misma expresión: Sabía que, aún, tenía la situación bajo control.
![[Imagen: LMAytXX.png]](https://i.imgur.com/LMAytXX.png)
-Te diré que vamos a hacer: Te vas a dar media vuelta y le dirás a tus superiores que la banda Blitzkrieg se fue de Drum, así, pum, desapareció. Nosotros levantaremos campamento en, como mucho, tres días, puedes hasta custiodarnos haciéndolo. Nosotros seguimos con nuestro negocio, y tú sigues con tu leyenda, niño prodigio. ¿Qué me dices?-
Sonaba realmente negociador, aunque habían burlas y risas de parte de todos aquellos bribones que creían que, simplemente por ser más, podían subyugar a los presentes que los detenían de mantener su tráfico de sustancias explosivas en la siguiente isla del Grand Line -No me gusta cargarme críos y trabajar con ellos, es un desperdicio de potencial, ¿¡Conseguiste información sobre el chaval del líquido!?- exclamó, ahora, clavando su mirada sobre el comandante y todos sus soldados detrás, manteniendo su enfoque en aquella dirección ya que, sus tropas, mantenían esa seguridad circular de aproximados 10 metros de diámetro -¡! ¡S-sí! ¡Iba a informarle de él! ¡Sí!- el chico dio un respingo, empezando a escucharse el ¡SHISH-SHISH-SHISH! de cada hojita maltrecha moviéndose a paso raudo, nervioso -¡Aquí! ¡Owen Yang! ¡Cabello rojo, ropa roja! ¡Siempre va acompañado de una chica con velo cruzado en la cara!- sí, aquel joven pirata había ganado la suficiente relevancia para poder empezar a ser marcado, registrado y buscado. Justamente al lado de su descripción yacía su actual Wanted actualizado y plegado sobre sí mismo que, expandido, daba su importe -¡Y VALE DOSCIENTOS SESENTA Y CINCO MILLONES DE BERRIES!- La expresión del rubio se tornó completamente pálida, ampliando sus párpados mientras empequeñecían sus pupilas -Ahora entiendo el porqué se mueve.- sonrió con malicia, frunciendo el ceño sin quitarle sus ojos azul radiante a los grisáceos del agente -Por ustedes.- y en efecto: Quedarse quieto, tarde o temprano, supondría su inminente captura...pero había algo en el muchacho que empezaba a resultarle...
...familiar.
Pecas.
Ojos grises, pecas.
-Chaval, ¿Te conozco de algún otro sitio?-
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