14-05-2026, 10:24 AM
(Última modificación: 14-05-2026, 10:25 AM por Kael Omuyaga.
Razón: color de texto
)
Los enemigos caen al ritmo de tus marcados pasos uno tras otro recibiendo la rabia de tus golpes, puñetazos y maniobras ofensivas para, eventualmente, ser consciente de tus logros cuando por fin todos y cada uno de ellos dejan de atacarte. Has sido capaz de noquear en combate a cincuenta hombres que, pese a su poca experiencia en combate, siguen siendo un número extremadamente considerable para hacer frente en solitario.
Aquellas ratas de la sociedad, criminales sin oficio ni beneficio finalmente vuelven a entrar en su aletargado sueño, y el único que queda en pie es el supuesto capitán, con la antorcha en el suelo, quién desenfunda la espada asustado al saber que ninguno de sus hombres está ahí para protegerlo. Te mira, con la cara aterrada, sabiendo que no tiene ninguna posibilidad de vencer, o al menos eso es lo que puedes observar en su rostro cuando te observa, expectante, testigo de cualquier decisión que tomes contra él.
—¡A-a-alto ahí, enemiga!—Responde entrecortado, con una clara cobardía latente que le pide a gritos salir corriendo de aquel lugar como si la vida le fuese en ello.—Y-ya nos has dado demasiados problemas. ¿Q-qué es lo que quieres de...nosotros?
Prácticamente podría caer desmayado por sí mismo en cualquier instante, pero aún así, algo no te cuadra. ¿Cómo es posible que un enemigo así de escuálido, joven y cobarde sea el capitán de estos maleantes? Hay algo que claramente no es del todo correcto, y no sabes lo que es, pero solo tú puedes encontrar la forma de averiguarlo...si eliges sabiamente.
Los enemigos más aparentemente peligrosos no volverán a ser un problema para ti. Es el momento de tomar una última decisión que pondrá fin a lo que aquí acontece, o te pondrá las cosas más difíciles.
Aquellas ratas de la sociedad, criminales sin oficio ni beneficio finalmente vuelven a entrar en su aletargado sueño, y el único que queda en pie es el supuesto capitán, con la antorcha en el suelo, quién desenfunda la espada asustado al saber que ninguno de sus hombres está ahí para protegerlo. Te mira, con la cara aterrada, sabiendo que no tiene ninguna posibilidad de vencer, o al menos eso es lo que puedes observar en su rostro cuando te observa, expectante, testigo de cualquier decisión que tomes contra él.
—¡A-a-alto ahí, enemiga!—Responde entrecortado, con una clara cobardía latente que le pide a gritos salir corriendo de aquel lugar como si la vida le fuese en ello.—Y-ya nos has dado demasiados problemas. ¿Q-qué es lo que quieres de...nosotros?
Prácticamente podría caer desmayado por sí mismo en cualquier instante, pero aún así, algo no te cuadra. ¿Cómo es posible que un enemigo así de escuálido, joven y cobarde sea el capitán de estos maleantes? Hay algo que claramente no es del todo correcto, y no sabes lo que es, pero solo tú puedes encontrar la forma de averiguarlo...si eliges sabiamente.
Los enemigos más aparentemente peligrosos no volverán a ser un problema para ti. Es el momento de tomar una última decisión que pondrá fin a lo que aquí acontece, o te pondrá las cosas más difíciles.
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