14-05-2026, 10:33 AM
¡O sea, no os imagináis lo grande que era ese señor! Era una mole. De repente le dio un golpe a la mesa y ¡PUM! la hizo mil pedazos con un garrote de hierro que pesaba un montón. El ruido fue tan fuerte que casi me muero del susto y salto por los aires, pero me aguanté porque una Marine tiene que ser valiente (aunque por dentro estaba temblando un poco, la verdad). El corazón me iba a toda pastilla, como si tuviera un tambor en el pecho, así que apreté mi daga súper fuerte y puse mi mejor cara de "no me das miedo".
-¡Pues yo soy Luna y soy de la Marina!- le grité con todas mis fuerzas para que no se pensara que me iba a rendir. -¡Tus amigos están fuera llorando como bebés y tú vas a ser el siguiente por llevarte a esas chicas!-
Como él era súper lento porque era enorme, pues decidí usar mi velocidad de gata. En vez de ir de frente, empecé a correr en círculos a su alrededor súper rápido, tanto que yo creo que solo veía una mancha negra dando vueltas y se estaba mareando. Él levantó el garrote ese para aplastarme, pero yo fui mucho más lista.
Justo cuando iba a dar el golpe, ¡zas!, pegué un salto increíble. Usé un trozo de la mesa que estaba rota como si fuera un trampolín y volé por el aire. Él se quedó mirando hacia arriba con una cara de tonto que para qué... y ahí aproveché.
-¡Toma esto, abusón!- le dije mientras caía.
Bajé como un rayo desde arriba. No quería cortarle mucho porque tampoco soy mala, así que giré la daga en el último segundo y le hice un corte rápido en el brazo, ¡solo para que soltara el palo de hierro! Fui tan rápida que ni se enteró de por dónde le venía el golpe.
Al final caí al suelo súper bien, de pie, como caemos siempre los gatos. Me agaché un poco para ver qué hacía ahora, porque el gigante estaba súper enfadado y casi le salía humo por la nariz, pero yo ya estaba lista para esquivar lo que fuera.
-¡Serás muy grande, pero yo corro más!- le dije sacándole un poquito la lengua. -¡Suelta eso ya si no quieres que te deje como un colador!-
-¡Pues yo soy Luna y soy de la Marina!- le grité con todas mis fuerzas para que no se pensara que me iba a rendir. -¡Tus amigos están fuera llorando como bebés y tú vas a ser el siguiente por llevarte a esas chicas!-
Como él era súper lento porque era enorme, pues decidí usar mi velocidad de gata. En vez de ir de frente, empecé a correr en círculos a su alrededor súper rápido, tanto que yo creo que solo veía una mancha negra dando vueltas y se estaba mareando. Él levantó el garrote ese para aplastarme, pero yo fui mucho más lista.
Justo cuando iba a dar el golpe, ¡zas!, pegué un salto increíble. Usé un trozo de la mesa que estaba rota como si fuera un trampolín y volé por el aire. Él se quedó mirando hacia arriba con una cara de tonto que para qué... y ahí aproveché.
-¡Toma esto, abusón!- le dije mientras caía.
Bajé como un rayo desde arriba. No quería cortarle mucho porque tampoco soy mala, así que giré la daga en el último segundo y le hice un corte rápido en el brazo, ¡solo para que soltara el palo de hierro! Fui tan rápida que ni se enteró de por dónde le venía el golpe.
Al final caí al suelo súper bien, de pie, como caemos siempre los gatos. Me agaché un poco para ver qué hacía ahora, porque el gigante estaba súper enfadado y casi le salía humo por la nariz, pero yo ya estaba lista para esquivar lo que fuera.
-¡Serás muy grande, pero yo corro más!- le dije sacándole un poquito la lengua. -¡Suelta eso ya si no quieres que te deje como un colador!-
