[Aventura T4 - P.Relativo][+18] La senda del Carnicero
#4
Outfit ---- Sigurd de Jaya

El crío ya sabe de que pasta estoy hecho, y si no, ya le ha quedado claro. No puedes enviar a cualquiera a llamar la atención del carnicero y chistarle como si fuera un vulgar perro sin que haya consecuencias. Con las cartas sobre la mesa y la promesa de una muerte rápida para él y su jefe si no complace mis expectativas, el joven se adentra en las profundidades de la ciudad, cerciorándose de que le sigo el ritmo. Así lo hago. 
Atravesamos los cada vez más estrechos y enrevesados callejones de Mock Town. Paso con dificultad entre ellos, muchas veces tomando tramos alternativos al de mi escurridizo guía para no tumbar abajo estructuras o pasarelas que cambian de nivel. No por nada el puede saltar entre tejados que yo derrumbaría con tan solo poner un pié sobre ellos. Durante el paseo me voy fijando en los detalles del camino, en la arquitectura barriobajera del lugar y en como detrás de cada sombra hay una o dos ratas observando. Calculan cada paso que doy, cada gesto que hago, cada destello luminoso sobre los filos desgastados de Yggdrasil. Pero no hacen más que eso, vigilar. Por desgracia, no es una emboscada.
Al rato llegamos a un patio interior amplio como una plaza. En este espacio si me podía mover con total libertad. Los edificios estaban conectados con tablones de madera que cruzaban de un lado a otro desde las alturas, y las ventanas estaban cubiertas con grandes telas y lonas, filtrando la luz y dejando oculto los interiores de ventanas y balcones. El muchacho confirma que ese es el punto de encuentro con su jefe. Espero que el esfuerzo haya valido la pena.

Pasan unos minutos hasta que el líder se digna a recibirme. Desciende lentamente, oculto en la oscuridad hasta que se deja ver a plena luz del día. Sus andares son pausados y relajados, casi con petulancia. Se cree en domino total de la situación. Mala señal. Las ropas ominosas y llamativas, más aun cuando las comparas con toda la muchedumbre que nos ha estado siguiendo. Una gabardina acabada en capa con alto detalle y bordado de calidad, un sombrero de alto copete y acabados artesanales y joyería que probablemente valgan más que la vida del miserable que me ha traído hasta aquí. Como diría mi hermano, "Strike two". Uno más y me comeré su corazón. 
Lo miro de arriba abajo de forma descarada, arqueando la ceja con desgana. Antes de que empiece a hablar, alzo a Yggdrasil por encima de mi cabeza y la dejo descansar sobre mi hombro derecho, agarrándola desde la parte baja del mango con la mano diestra. Giro entonces un poco la cabeza a mi izquierda, sin perder de vista al tipo, para acabar escupiendo un gapo de forma desagradable y despreocupada. Le devuelvo entonces una mirada regia, con el ceño fruncido y una mueca de descontento y molestia
. Su mensaje es claro. Pretende que le eche una mano con un grupo de Marines. Para convencerme, juega con la grandeza de mis logros e infravalora lo que he estado haciendo hasta ahora en la isla, peleando en bares contra luchadores sin renombre. Razón no le falta, pero no es consciente de lo divertido que es cruzar puños con desconocidos y luego acabar tomando una buena birra. Que va a saber este, que usa guantes sin dedos como una suave marica. Le falta calle.

Cuando termina, antes de responder, avanzo un par de pasos hacia delante. Pasos lentos pero firmes, bien marcados, que resuenan con el eco del lugar, engrandeciendo mi presencia. -¿Sabes cuál es el problema, Cuervo?- me freno en seco, a una distancia prudencial de unos 12 metros. Con la mano libre, la izquierda , me froto con el dedo índice la parte baja de la nariz, mientras sirvo algún moquillo travieso. Prosigo entonces con toda la naturalidad del mundo. -Detesto a los charlatanes pedantes de nudillos blanditos que no se manchan las manos.- le suelto como un jarrón de agua fria. Sin titubeos ni dobles intenciones. Cortita y al pié, como deben tratarse las cosas. -¿Y eso de que hay marines en Jaya? Vamos, no me jodas, esa trola no hay quien se lo crea. ¡¡Jarul Jul Jul...!!- mi tono se vuelve jocoso, casi bromista, riendo levemente con una sonrisa alegre que no tarda en convertirse en macabra.
Al instante enfoco la mirada en el capitán, sonriente y amenazante al mismo tiempo. Con un gesto diestro, bajo a Yggdrasil del hombro para terminar sosteniéndola con ambas manos, frente al pecho. Dispuesto a todo, le lanzo una última pregunta a Hitan. Una que resuena con fuerza en cada rincón del patio y que se alza a los cielos, atravesando cada piso y rincón oculto, llegando a oídos de propios y ajenos. -Dime, Cuervo... ¿¿Porqué razón debería colaborar contigo y no matarte aquí y ahora, mientras me como tu cadáver y reparto tus riquezas con todos aquellos con los que me he cruzado hasta llegar??- No creo que tenga respuesta posible. No me creo que tenga dinero suficiente para pagar mis servicios ni enemigo lo suficiente entretenido como para saciar mi sed de sangre. Además, hasta que punto un hombre puede comprar la lealtad de sus súbditos. La capitania se gana con miedo o con respeto. Dudo que nadie respete a este tipejo. Y por supuesto, yo doy bastante más miedo que él.

En efecto, cajita feliz


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RE: [Aventura T4 - P.Relativo][+18] La senda del Carnicero - por Sigurd Haakon - 14-05-2026, 10:55 AM

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