14-05-2026, 06:43 PM
La mala idea que tuvo Akira de alejarse solo del resto de sus compañeros para ir en busca de algo que pudiera servirle para mejorar sus guantes o sus punteras hizo que únicamente acabara perdiendo el tiempo sin saber por donde empezar a buscar. Se iba distrayendo con cada cosa que veía en aquella isla, no sabía si llevarse consigo frutas, raíces, troncos, o si simplemente encararse con algún animal gigantesco bien fuera para medir su fuerza contra las bestias terrestres del Grand Line o para despellejarlo y hacerse una capa bien resistente. Aunque claro, pobre animal, no era capaz de hacer eso a menos que le sorprendieran intentando comérselo y claro, eso sí que sería a vida o muerte.
Aunque retomemos la posición de Akira en medio de aquella basta selva. Iba avanzando entre las hojas de los árboles, más grandes que él y que conseguían cubrirlo por completo, cuando de repente se cruzó con Masami, que al parecer también había decidido ir a explorar algo más de aquella jungla.
—¡Anda, qué sorpresa! Estaba viendo que podía servirnos para llevarme al barco —le dijo con las manos completamente vacías. Si intentaba engañar a alguien con aquella frase, sin duda era a él mismo. No había cogido absolutamente nada. Y le siguió la marcha buscado algo que todavía no sabía qué.
—Drama visual desde luego, me siento un duendecillo… Y con este pelo que me crece así en punta que parece un sombrerito, podría ser un gnomo de jardín —se empezó a reís de su propio chiste—. ¡¡Ojalá gnomepisen, toy chikito, tchakikikikiyah!!
Y sin darse cuenta y hablando un poco de todo, al final llegaron a un claro en mitad del bosque, un claro con tres caminos perfectamente diferenciados y por los que no habían venido, ya que atravesaron selva—. Pff, yo creo que sí que nos podemos perder aquí eh Masami… El Grand Line está siendo muy diferente, y aunque controlo las mareas, las islas de esta corriente se me quedan algo lejos de mi conocimiento… Esto nada tiene que ver con el South Blue, ahí te podía decir que tipo de mono le había pegado un bocado a una fruta si estaba ahí, tirada en el suelo… Pero aquí… —se rascó el moflete mientras miraba hacia arriba, dejando que el sol le calentara la cara, para después seguir con la vista las altas copas de los árboles que les rodeaban. Hasta que lo que dijo Masami realmente le llamó bastante la atención.
¿Sería ese el motivo por el que no había conseguido cruzarse con ningún animal que le doblara en tamaño? Los primeros días en la isla se habían cruzado con caimanes gigantes, osos, insectos y aves que parecían mutaciones del reino de los gigantes… ¿Por qué no había ni siquiera ruido? No se escuchaban pájaros… No se escuchaban monos… Y eso era raro, muy raro.
—Pues ahora que lo dices… —y mientras ambos observaban lo que los rodeaba, Akira, que tenía la vista fija en las alturas, consiguió diferenciar una fina línea de humo que parecía venir de una hoguera… Una hoguera, a pleno día. O era alguien comiendo, o no se estaban preocupando mucho de revelar su posición.
—¿No se supone que esta isla está deshabitada? —y era verdad, antes de partir de Matsuri su advertencia había sido clara—. ¿Por qué estoy viendo humo de una hoguera? —señaló directamente al hilo gris entre las copas de los árboles, para después girar la vista directamente a Masami.
—Como no sea Juan intentando una de sus nuevas recetas, me da a mí que no estamos solos —y con un gesto de silencio, colocándose el índice sobre los labios, le animó a Masami a seguirlo a través de las ramas, pero en altura. Ella lo tendría más sencillo ya que podía ayudarse de sus alas para moverse. Por su parte, Akira haría aquello que tan bien se le daba hacer, el macaco. Pero esta vez iba a ser un macaco silencioso.
—¿Oyes eso? Kiloc está negociando… ¿Captura de animales? ¿O tráfico más bien? —le susurró a Masami desde la rama más alta. Había puesto la oreja como buen cotilla que era, ya que aquel humo le había llamado la atención y, efectivamente, eran más de una persona—. Vamos a ver quiénes son y qué hacen.
—Chicos, ¿me recibís? Estoy con Masami, hemos visto movimiento sospechoso y vamos a explorar, no estamos lejos del río, vemos humo de una hoguera. Pegaré un grito de esos míos si nos pasa algo chungo, estad atentos por si las moscas —y entonces, Akira avisó por den den al resto de la división cubriéndose un poco las espaldas por si de verdad se encontraban con algo a lo que no podían hacer frente. Eso y que no veía de más avisar tanto al capitán como a los demás de las operaciones que iban a llevar a cabo. ¿Protocolo? Bueno, entre amigos era más bien un "estad pendientes por si tenéis que venir a salvarnos el culo", y estaba bien.
Aunque retomemos la posición de Akira en medio de aquella basta selva. Iba avanzando entre las hojas de los árboles, más grandes que él y que conseguían cubrirlo por completo, cuando de repente se cruzó con Masami, que al parecer también había decidido ir a explorar algo más de aquella jungla.
—¡Anda, qué sorpresa! Estaba viendo que podía servirnos para llevarme al barco —le dijo con las manos completamente vacías. Si intentaba engañar a alguien con aquella frase, sin duda era a él mismo. No había cogido absolutamente nada. Y le siguió la marcha buscado algo que todavía no sabía qué.
—Drama visual desde luego, me siento un duendecillo… Y con este pelo que me crece así en punta que parece un sombrerito, podría ser un gnomo de jardín —se empezó a reís de su propio chiste—. ¡¡Ojalá gnomepisen, toy chikito, tchakikikikiyah!!
Y sin darse cuenta y hablando un poco de todo, al final llegaron a un claro en mitad del bosque, un claro con tres caminos perfectamente diferenciados y por los que no habían venido, ya que atravesaron selva—. Pff, yo creo que sí que nos podemos perder aquí eh Masami… El Grand Line está siendo muy diferente, y aunque controlo las mareas, las islas de esta corriente se me quedan algo lejos de mi conocimiento… Esto nada tiene que ver con el South Blue, ahí te podía decir que tipo de mono le había pegado un bocado a una fruta si estaba ahí, tirada en el suelo… Pero aquí… —se rascó el moflete mientras miraba hacia arriba, dejando que el sol le calentara la cara, para después seguir con la vista las altas copas de los árboles que les rodeaban. Hasta que lo que dijo Masami realmente le llamó bastante la atención.
¿Sería ese el motivo por el que no había conseguido cruzarse con ningún animal que le doblara en tamaño? Los primeros días en la isla se habían cruzado con caimanes gigantes, osos, insectos y aves que parecían mutaciones del reino de los gigantes… ¿Por qué no había ni siquiera ruido? No se escuchaban pájaros… No se escuchaban monos… Y eso era raro, muy raro.
—Pues ahora que lo dices… —y mientras ambos observaban lo que los rodeaba, Akira, que tenía la vista fija en las alturas, consiguió diferenciar una fina línea de humo que parecía venir de una hoguera… Una hoguera, a pleno día. O era alguien comiendo, o no se estaban preocupando mucho de revelar su posición.
—¿No se supone que esta isla está deshabitada? —y era verdad, antes de partir de Matsuri su advertencia había sido clara—. ¿Por qué estoy viendo humo de una hoguera? —señaló directamente al hilo gris entre las copas de los árboles, para después girar la vista directamente a Masami.
—Como no sea Juan intentando una de sus nuevas recetas, me da a mí que no estamos solos —y con un gesto de silencio, colocándose el índice sobre los labios, le animó a Masami a seguirlo a través de las ramas, pero en altura. Ella lo tendría más sencillo ya que podía ayudarse de sus alas para moverse. Por su parte, Akira haría aquello que tan bien se le daba hacer, el macaco. Pero esta vez iba a ser un macaco silencioso.
—¿Oyes eso? Kiloc está negociando… ¿Captura de animales? ¿O tráfico más bien? —le susurró a Masami desde la rama más alta. Había puesto la oreja como buen cotilla que era, ya que aquel humo le había llamado la atención y, efectivamente, eran más de una persona—. Vamos a ver quiénes son y qué hacen.
—Chicos, ¿me recibís? Estoy con Masami, hemos visto movimiento sospechoso y vamos a explorar, no estamos lejos del río, vemos humo de una hoguera. Pegaré un grito de esos míos si nos pasa algo chungo, estad atentos por si las moscas —y entonces, Akira avisó por den den al resto de la división cubriéndose un poco las espaldas por si de verdad se encontraban con algo a lo que no podían hacer frente. Eso y que no veía de más avisar tanto al capitán como a los demás de las operaciones que iban a llevar a cabo. ¿Protocolo? Bueno, entre amigos era más bien un "estad pendientes por si tenéis que venir a salvarnos el culo", y estaba bien.
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