15-05-2026, 12:11 AM
El líder de aquella banda de rufianes era grande y fuerte, y estaba acostumbrado a pelearse, pero nunca había tenid que enfrentar a alguien con la rapidez de Queen, que se movía como una sombra negra a su alrededor. El hombretón descargaba porrazos a su alrededor, tratando desesperadamente de alcanzar a la gata al menos una vez, pero le fue imposible.
Cuando Queen finalmente le cortó en el brazo, la herida se abrió, fina y no demasiado profunda, pero le hizo soltar un grito, cubriéndose el antebrazo y apreetando para contener el sangrado.
— Maldita seas, saco de pulgas... Te voy a...
Pero antes de que pudiese completar su amenaza, un gran ruido llegó a oídos tanto de Queen como del hombretón. El ruido de muchas botas corriendo al unísono, haciendo que su eco resonase en toda la cueva. Tras apenas unos segundos, al menos una decena de marines, irrumpieron en la cueva, apuntando con sus rifles hacia el líder de la banda. Queen se dio cuenta que uno de los marines traía consigo al joven al que había obligado a rendirse y que le había pedido perdón en su pelea anterior en la entrada de la cueva.
— Bien, criminal, como puedes ver, estás rodeado. Levanta las manos y ponte contra esa pared. Dos de vosotros muchachos, encadenadlo y lleváoslo al cuartel!
El que parecía el líder de la patrulla se acercó a la gat marine, palmeándole el hombro con entusiasmo
— Te felicito, jovencita. Llevábamos mucho tiempo buscando a este malnacido, y gracias a ti lo hemos conseguido. Y por lo que estoy viendo, no solo hemos conseguido eso...
Caminando hacia el objeto cilíndrico cubierto de tela en el fondo de la cueva, el marine tiró de ella, descubriendo una jaul de madera, con tres jóvenes atadas y amordazadas en su interior.
— Vamos, panda de holgazanes, ayudadme a abrir esta jaula, tenemos que sacarlas de aquí!
Tras unos minutos de forcejeo con el candado, las tras jóvenes fueron al fin puestas en libertad Parecían estar ilesas, aunque muertas de miedo y con bastante hambre y sed.
Una vez fuera de la cueva, Queen y la patrulla de marine se encontraron con una pequeña multitud de habitantes de la isla, que aplaudían y vitoreaban al grupo por haberles traido de vuelta a las tres chicas.
— Parece que esto se te da bastante bien, niña. — le dijo el marine más veterano a Queen. — Creo que tendrás un muy buen futuro aquí en la marina. Espero verte de vuelta en los cuarteles alguna vez!
Cuando Queen finalmente le cortó en el brazo, la herida se abrió, fina y no demasiado profunda, pero le hizo soltar un grito, cubriéndose el antebrazo y apreetando para contener el sangrado.
— Maldita seas, saco de pulgas... Te voy a...
Pero antes de que pudiese completar su amenaza, un gran ruido llegó a oídos tanto de Queen como del hombretón. El ruido de muchas botas corriendo al unísono, haciendo que su eco resonase en toda la cueva. Tras apenas unos segundos, al menos una decena de marines, irrumpieron en la cueva, apuntando con sus rifles hacia el líder de la banda. Queen se dio cuenta que uno de los marines traía consigo al joven al que había obligado a rendirse y que le había pedido perdón en su pelea anterior en la entrada de la cueva.
— Bien, criminal, como puedes ver, estás rodeado. Levanta las manos y ponte contra esa pared. Dos de vosotros muchachos, encadenadlo y lleváoslo al cuartel!
El que parecía el líder de la patrulla se acercó a la gat marine, palmeándole el hombro con entusiasmo
— Te felicito, jovencita. Llevábamos mucho tiempo buscando a este malnacido, y gracias a ti lo hemos conseguido. Y por lo que estoy viendo, no solo hemos conseguido eso...
Caminando hacia el objeto cilíndrico cubierto de tela en el fondo de la cueva, el marine tiró de ella, descubriendo una jaul de madera, con tres jóvenes atadas y amordazadas en su interior.
— Vamos, panda de holgazanes, ayudadme a abrir esta jaula, tenemos que sacarlas de aquí!
Tras unos minutos de forcejeo con el candado, las tras jóvenes fueron al fin puestas en libertad Parecían estar ilesas, aunque muertas de miedo y con bastante hambre y sed.
Una vez fuera de la cueva, Queen y la patrulla de marine se encontraron con una pequeña multitud de habitantes de la isla, que aplaudían y vitoreaban al grupo por haberles traido de vuelta a las tres chicas.
— Parece que esto se te da bastante bien, niña. — le dijo el marine más veterano a Queen. — Creo que tendrás un muy buen futuro aquí en la marina. Espero verte de vuelta en los cuarteles alguna vez!
La caja de Pandora
