[Av T5 - Pr Abs] Una corriente helada (Continuación, parte 3)
#1
[personajeinvalido=3676]

Continuación de este tema.

Stroud permaneció sentado en el taburete junto a la cama, observando a la mujer, que, poco a poco, parecía recuperar un mejor color. Sus cuidados, aunque distasen mucho de los de un médico en condiciones, parecían ser suficientes como para devolverle cierto grado de salud. El Marine suspiró con alivio, sintiendo cómo una carga le desaparecía de los hombros, aunque se limitó a observar en silencio, mientras la mujer aceptaba el cuenco de sopa. Empezaba a notar el calor que hacía en aquella casa; seguramente no fuese habitual que se reuniese tanta gente allí, aunque seguro que era bienvenido para la señora. "Con permiso," dijo, quitándose el abrigo y colgándolo de un perchero cercano, limpiándose una discreta gota de sudor de la frente con el dorso de la mano.

Volvió a sentarse, escuchando la historia sobre el tal Heiler. "Ya se va entendiendo por qué no hay ni un puñetero médico. En Drum, nada menos," afirmó, exhalando con pesadez. Cuando Gnade habló sobre el Castillo y el camino que subía hacia el mismo por las Drum Rockies, no pareció extrañarle. No dijo nada, pero observó en silencio a Kibai y Bertram cuando oyó aquellas palabras, consciente de que habrían atado cabos exactamente como él. Apoyó el mentón sobre su mano, pensando por un instante. "No le sonará un tal Betrug, por un casual, ¿no?," inquirió Stroud, describiéndoselo físicamente tras una pausa, mientras la mujer continuaba con su sopa. Era improbable que supiese algo, dado que Betrug parecía más un conspirador que alguien que hubiese entablado contacto con ella, pero por probar, que no quedase.

"Todo va cobrando sentido," continuó. "Aquel hombre tramaba... algo. Y no me extrañaría que estuviese implicado en el secuestro de los médicos," supuso. "Si es el caso," teorizó, recordando las últimas palabras del hombre de la campana antes de desvanecerse entre las calles de la ciudad, "hay algo más grande en juego. Es una operación a gran escala, no podemos descartar nada. Por lo que dice, señora, suenan a revolucionarios o alguna escoria similar. Tal vez busquen desestabilizar la isla. O tal vez sea una especie de gran chantaje, haciéndose con el control médico del lugar. Controlar la salud de toda Drum equivale a controlarlo todo. La gente estará desesperada por recibir atención," continuó, "hasta aceptar a quien sea el responsable como gobernante."


Se levantó, haciendo una sutil reverencia a la señora, y miró con seriedad a los ojos de Kibai y Bertram, asintiendo con la cabeza. No necesitó decir nada, y supo que no necesitaba decir nada. Sabía que ellos estaban pensando lo mismo que él. Caminó hasta su abrigo, volviendo a colocárselo y visiblemente preparándose para salir. "Gracias por su hospitalidad. Continúe tomando infusiones como esa, y procure que no le suba la temperatura más de la cuenta," afirmó. "Hoffen, has visto cómo lo he hecho, ¿verdad?," preguntó, poniéndose en cuclillas junto a la niña, esbozando una sonrisa. "Soldado Hoffen, siga cuidando de ella y se pondrá bien," le dijo con inusitada solemnidad mientras le tendía la mano con firmeza, como la hubiera tendido a cualquier otro Marine, antes de saludarla militarmente y ponerse en pie para ceñirse sus guantes. "Encontraremos a su marido, y al resto de médicos. La Justicia está aquí para ayudar."



En cuestión de tan solo unos minutos, Stroud y el resto de la División caminaban por los bosques que rodeaban Gyasta, en dirección a las Drum Rockies. Las enormes montañas en forma de tambor que daban su nombre a la isla destacaban como enormes colosos recortados contra el cielo de mediodía, despejado y frío. Poco a poco, dejaban la civilización atrás y se aproximaban a la ladera de la montaña coronada por el enorme Castillo de Drum, de la cual descendía un gélido viento que parecía esparcirse por toda la isla.

"Quién nos iba a decir que ese hijo de puta estaba metido en algo así," dijo, haciendo un ademán con la cabeza a Bertram, caminando con las manos tras la espalda. Su tono, aun imperturbable, parecía relajado, aunque sus ojos grises no hacían más que escanear el terreno a su alrededor. Si el problema eran las bestias salvajes, contar con gente como Kibai y Bertram era un verdadero privilegio. Había escalado montañas antes, e incluso uno de los enormes cráneos de los reyes marinos que descansaban en Little Garden, pero jamás nada como aquello. ¿Era físicamente posible subir hasta arriba únicamente a pie? A medida que continuaban caminando, la pendiente comenzó a volverse progresivamente más pronunciada. "¿Alguna apuesta de qué nos espera en el camino?"

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[Av T5 - Pr Abs] Una corriente helada (Continuación, parte 3) - por Stroud Nanashi - 15-05-2026, 12:28 AM

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