De Maestro a Alumno, por el cambio del mundo. [Entrenamiento - Busoshoku][P.A]
#5
"Lo único indomable son los sueños", curiosa expresión para alguien que, desde que el pelirrojo tiene uso de razón, se mostraba mucho más osco y obtuso en su diálogo y conversación habitual, ¿Acaso el estar sin su yelmo puesto había decidido abrir un poco más su alma hacia los ajenos? Owen comprendía ese sentimiento. De hecho, ambos parecían mucho más de lo que aparentaban, pareciéndose mucho por esto; Ambos, bastante explosivos, metódicos y, por sobre todas las cosas, inestables. En el fondo, parecía que ambos tenían debates internos que aún no eran capaces de resolver. Sohem se veía más analítico, más deseoso de transmitir algo hacia una siguiente generación, el muchacho, por su parte, siempre resultaba ser un mar de dudas y de preguntas, una que caía como cataratas siempre debido a su poderosa curiosidad y fuerte introspección del mundo y su entendimiento. El chico, que siempre había vivido en lo hermético de lo que resulta cada isla de este mundo, recién estaba empezando a entender al mismo, y a sí mismo.

Las menciones de todos y cada uno de los posibles poderes que podía otorgar una fruta del diablo era sencillamente abrumador. Mientras el pelirrosado explicaba, pregunta por pregunta, subiendo los dedos, la expresión del muchacho se tornaba cada vez más incrédula. Sus pupilas se empequeñecían a cada posibilidad, imaginando lo versátiles que podían ser los poderes ajenos. El de él era muy básico, pero desconocía por completo su exagerada versatilidad; Si tan solo supiera todos los usos prácticos y lícitos que puede tener la sustancia que segrega (Que aún desconoce su origen o de qué se trata), podría hasta desarrollar aparatos que hagan de su aventura algo, incluso, mucho más ameno.

— He visto gente transformarse en arena, en viento, comprimir cosas en pequeñas canicas, nadar en tierra firme, moldear la tierra con sus golpes... no sé —

[Imagen: t5oP4Ng.png]
-¿Y cuál es el límite? ¿Lo que Dios quiera?-

Porque, al menos en su caso particular, la sustancia que segregaba se había vuelto una particularidad física, algo que tenía hasta un tipo de razonamiento fisiológico detrás: Sudar líquido explosivo, nada más ni nada menos. Si había algún regente mundial o ente misericordioso que permita darle límites a esos poderes, vaya que parecían no tenerlos. En el momento que su maestro acordó, finalmente, volverlo a entrenar, indudablemente pudo verse el cómo este cambiaba de color, automáticamente, atrapando la atención del pelirrojo que, en el segundo que empezaron las palabras de su maestro de cabello rosado, no dudó en clavarle la mirada. Su silueta había cambiado. Se lo veía, sí, pero también se lo veía como un gran humo rosado justo frente a él, a como mucho, un metro el uno del otro.

 [...]si consigues darme un golpe en la cara te enseñaré la forma avanzada del Busoshoku, algo para aguantar más golpes y para pegar más fuerte —


[Imagen: f44187f460304c67a5669f2c2532de02.jpg]
-Bien.-

La mano derecha del pelirrojo no dudó ni una décima de segundo en ir hacia atrás. La izquierda aún estaba inmóvil, petrificada, como si existiese la prisión física de la escayola que ahora se había integrado con una incipiente arena, ¡BOOOOOOOOOM!, justo a sus espaldas, una poderosa explosión apareció que levantó una poderosa corriente de arena y que hizo que el cuerpo de uno setenta y pico del pelirrojo saliese disparado a una velocidad criminal en los aún dos metros que separaban a maestro y alumno. No hizo falta erguir el brazo que utilizó para impulsarse: Del mismo, un nuevo ¡BOOOM! apareció que hizo volar la mano del chico directamente hacia el centro del pecho de quien le había enseñado buena parte de lo que sabía. La inercia de la primera ignición fue tal que su cuerpo siguió hacia adelante y, ahora si, otro nuevo ¡BOOOOOOM! mucho más estruendoso sonó justo en la parte central del pecho del ex-enmascarado. Su rostro, en todo momento, estaba fijo hacia adelante; Todo este tiempo en Arabasta, todos esos meses con los comerciantes del reino de las arenas le habían ayudado a no solamente comprender mejor su cuerpo y sus poderes, sino, sus límites y su funcionamiento.

25 metros de explosión rodeada. A eso se suman las anteriores, las cuales eran difíciles de calibrar en longuitud y tamaño, pero había entendido la mecánica de su accionar. Él, como quien aprieta los músculos, la mandíbula para tapar los oídos, las piernas para dejar los músculos tensionados, había empezado a lograr el cómo y el cuándo del ocurrir de sus explosiones a una voluntad más o menos decente. Seguían suscitándose problemas: Las mangas de su característica chaqueta roja de cuello grande estaban quemadas, lastimadas, algo oscuras y comenzaba a oler claramente a quemado debido a que la tela no podía resistir las igniciones desde tan corta distancia. Él sí, por algún motivo, no sentía ni el calor ni la presión provocada por la fuerza demoledora e instantánea de energía liberada de forma abrupta como era lo que hacía. De todas maneras, el chico no solamente seguía pecando de impulsivo, sino, de querer dar el primer golpe; Ya había pasado antes en pleno Arabasta que fue lo que le provocó su tan característico brazo quebrado, pero, ahora, la situación había cambiado: Owen era mejor, MUCHO mejor lo que era en aquel entonces.

No quitó la vista de encima hacia la silueta rosada que aún estaba fijada, incluso, en el densísimo humo provocado por la luminosa luz de su explosión.
Tocaba demostrar lo que había crecido todo este tiempo.

-Necesito cambiar este mundo de mierda, y necesito hacerlo ya.-

Defuse the Bomb:
-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3641 + 0 = 3641
Energia: 3715 - 830 = 2885
Espiritu: 1288 + 0 = 1288


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RE: De Maestro a Alumno, por el cambio del mundo. [Entrenamiento - Busoshoku][P.A] - por Owen Yang - 15-05-2026, 09:18 PM

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