De pronto cada obrero comenzó a hablar uno tras otro de una manera tan jovial mientras yo intentaba mantener el hilo de aquella conversación tan extraña y fragmentada. Por alguna razón aquella lengua me resultaba inquietantemente familiar, como si ya la hubiese escuchado antes en algún rincón olvidado de mi memoria. ¿Acaso un recuerdo de otra vida?, era imposible saberlo con certeza pero sonreí por inercia. Sin embargo, algo tenía más que claro, todos compartían exactamente la misma versión de los hechos, Eso me permitía descartar algunas preguntas, al menos las menos puntuales, Aun así, las dudas continuaban clavándose en mi mente como pequeñas espinas imposibles de ignorar, quizás alertas creciendo silenciosamente mientras observaba cada gesto y cada mirada.
¿Qué acciones debería tomar ahora?, aquella pregunta comenzó a rondar mi mente mientras analizaba cada detalle escuchado hasta el momento. Pero mis pensamientos fueron interrumpidos cuando los niños de hacía unos instantes regresaron corriendo alrededor de mí, Los pequeños reían con entusiasmo mientras proclamaban ser grandes piratas. Sus espadas de madera terminaron apuntándole en un improvisado desafío infantil que despertó algo en mi interior, un recuerdo cálido y lejano. Recordé aquellos tiempos donde fantasear con aventuras parecía lo más natural del mundo por lo que no dude en responderles.
¿Piratas?... ¡Será mejor que escondan bien su tesoro!—exclamé en tono divertido pero a la vez molesta, no solia tolerar mucho a los pequeños. Aquellos bribones comenzaron a dispersarse entre carcajadas, aunque uno de ellos fue detenido por el cuello de la camisa antes de escapar, recibiendo de inmediato una reprimenda por parte de uno de los obreros. Tras recibir una disculpa por el comportamiento de los pequeños, deje escapar una leve risa antes de responder con total tranquilidad —Es mejor corregirlos de pequeños… antes de que la realidad los alcance – Aquellas palabras nacieron acompañadas por la difusa imagen de mi hermano mayor, quien había decidido recorrer el sendero más oscuro, el camino de la piratería. Un recuerdo amargo que cruzó fugazmente por mi mente antes de desaparecer bajo la seriedad de la situación. Pero antes de que el hombre pudiera añadir algo más, retomé el control de la conversación con más firmeza.
Bien, esta noche vigilaré el puerto. Por favor, permanezcan en sus navíos y no permitan que nadie suba o descienda de ellos. A partir de ahora será una especie de toque de queda – La medida era simple pero estricta, mi idea era mantener a todos en sus lugares para facilitar mi trabajo y así poder detectar cualquier movimiento sospechoso— Mi vigilancia comenzará dentro de dos horas…— Tras una pequeña reverencia, termine alejándome del muelle en silencio. Necesitaba un punto donde pudiera observar todo sin interrupciones, así que permanecí cerca del puerto mientras el tiempo avanzaba lentamente hacia la noche. Cuando finalmente llegó la hora, comencé a patrullar la zona con calma, observando cada embarcación atracada mientras un suave silbido escapaba de mi labios. Mi sombrilla descansaba entre mis dedos como si fuese un bastón elegante en el cual apoyarme, La brisa marina acariciaba mi ropa y el constante murmullo del océano terminaba envolviendo poco a poco en una calma extraña. Aun así, en el fondo de mi mente permanecía aquella incógnita imposible de ignorar. ¿Qué sucedería esta noche? --Que ganas de comer cafe con semita...
¿Qué acciones debería tomar ahora?, aquella pregunta comenzó a rondar mi mente mientras analizaba cada detalle escuchado hasta el momento. Pero mis pensamientos fueron interrumpidos cuando los niños de hacía unos instantes regresaron corriendo alrededor de mí, Los pequeños reían con entusiasmo mientras proclamaban ser grandes piratas. Sus espadas de madera terminaron apuntándole en un improvisado desafío infantil que despertó algo en mi interior, un recuerdo cálido y lejano. Recordé aquellos tiempos donde fantasear con aventuras parecía lo más natural del mundo por lo que no dude en responderles.
¿Piratas?... ¡Será mejor que escondan bien su tesoro!—exclamé en tono divertido pero a la vez molesta, no solia tolerar mucho a los pequeños. Aquellos bribones comenzaron a dispersarse entre carcajadas, aunque uno de ellos fue detenido por el cuello de la camisa antes de escapar, recibiendo de inmediato una reprimenda por parte de uno de los obreros. Tras recibir una disculpa por el comportamiento de los pequeños, deje escapar una leve risa antes de responder con total tranquilidad —Es mejor corregirlos de pequeños… antes de que la realidad los alcance – Aquellas palabras nacieron acompañadas por la difusa imagen de mi hermano mayor, quien había decidido recorrer el sendero más oscuro, el camino de la piratería. Un recuerdo amargo que cruzó fugazmente por mi mente antes de desaparecer bajo la seriedad de la situación. Pero antes de que el hombre pudiera añadir algo más, retomé el control de la conversación con más firmeza.
Bien, esta noche vigilaré el puerto. Por favor, permanezcan en sus navíos y no permitan que nadie suba o descienda de ellos. A partir de ahora será una especie de toque de queda – La medida era simple pero estricta, mi idea era mantener a todos en sus lugares para facilitar mi trabajo y así poder detectar cualquier movimiento sospechoso— Mi vigilancia comenzará dentro de dos horas…— Tras una pequeña reverencia, termine alejándome del muelle en silencio. Necesitaba un punto donde pudiera observar todo sin interrupciones, así que permanecí cerca del puerto mientras el tiempo avanzaba lentamente hacia la noche. Cuando finalmente llegó la hora, comencé a patrullar la zona con calma, observando cada embarcación atracada mientras un suave silbido escapaba de mi labios. Mi sombrilla descansaba entre mis dedos como si fuese un bastón elegante en el cual apoyarme, La brisa marina acariciaba mi ropa y el constante murmullo del océano terminaba envolviendo poco a poco en una calma extraña. Aun así, en el fondo de mi mente permanecía aquella incógnita imposible de ignorar. ¿Qué sucedería esta noche? --Que ganas de comer cafe con semita...
Resumen

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