Capitulo 15: Sombras doradas entre los árboles
Lugar: Baterilla, Bosque
Fecha: 26 de verano, año 16
Hora: 6:00 PM
Lugar: Baterilla, Bosque
Fecha: 26 de verano, año 16
Hora: 6:00 PM
Caminaba por el bosque de la isla de Baterilla mientras la tarde de verano comenzaba a inclinarse hacia el anochecer, cubriendo el cielo en una inmensa capa de colores carmesi y violeta. El calor del día todavía se sentía entre las copas de los árboles, Sin embargo el aire ya empezaba a volverse más suave y agradable. Me gustaba este momento del día, cuando todo parecía más tranquilo y el bosque dejaba de ser ruidoso para volverse casi silencioso, un lugar en donde podía encontrar calma absoluta. Avanzaba sin prisa no habia necesidad de correr, simplemente disfrutar del camino, observando las ramas altas podia notar varios animales preparándose para dormir, por mi parte buscaba frutas maduras que pudiera recoger para un breve festín. Así que de vez en cuando me detenía y estiraba los brazos ligeramente para alcanzar las que estaban más cerca, guardándolas en mi bolsa con satisfacción mientras seguía explorando el terreno sin pensar demasiado en el tiempo, en mi mano izquierda cargaba un pequeño bolso improvisado con telas viejas y en mi diestra mi clásica sombrilla, el cual usaba como si fuera una especie de bastón.
A medida que me adentraba más en el bosque, los árboles se volvían más densos y la oscuridad poco a poco empezaba a tener más forma. El suelo estaba cubierto de raíces y hojas secas que crujían bajo mis pasos, quizás alarmaron a cualquier animal que estuviera cerca pero eso no me molestaba en absoluto. Una brisa suave movió mi ropa y tuve que acomodar un poco mi vestido rojo con decoraciones doradas, para que no se soltaran mientras saltaba entre los troncos y arbustos. No le di mayor importancia, simplemente seguí avanzando con energía, deteniéndome solo cuando veía más frutos interesantes. Todo el lugar me parecía lleno de cosas por descubrir, como si el bosque nunca terminara de mostrarme algo nuevo.
Seguí caminando hasta que encontré un árbol especialmente cargado de frutas rojas y brillantes. Me acerqué con entusiasmo y di un salto para alcanzar las ramas más bajas, recogiendo varias de un solo movimiento antes de caer nuevamente al suelo con agilidad. Sentí cómo el aire cambiaba poco a poco, volviéndose más fresco conforme el sol descendía más allá del horizonte. Me ajusté nuevamente la ropa mientras acomodaba los frutos en la bolsa,Los sonidos de insectos comenzaron a hacerse más presentes, anunciando la llegada de la noche, comenzando con esa sinfonía que formaba parte de todo ese espectaculo.
Cuando llegué a una zona más abierta del bosque, el cielo ya estaba cambiando de color, pasando del carmesi brillante al violeta profundo del atardecer, el manto negro cada vez era mas visible. Me senté sobre una roca grande y plana, dejando la bolsa a un lado mientras sacaba algunos de los frutos que había recolectado durante el camino. El lugar era tranquilo, casi silencioso, y solo se escuchaba el viento moviendo suavemente las copas de los árboles, incluso podria decir que escuchaba el eco de algunas voces, ¿Misterio?¿Fantasma?, no creia en esas cosas, solamente en la existencia de los seres vivos. Me recosté un poco hacia atrás, estirando las piernas con calma, y comencé a comer mientras observaba cómo el cielo finalmente se oscurecía. Era un momento agradable, sin prisa ni preocupaciones, solo yo y el bosque. Las primeras estrellas comenzaron a aparecer en el cielo como pequeñas luces lejanas. Me quedé sentada en la roca, comiendo lentamente los frutos mientras observaba cómo el firmamento se llenaba cada vez más de puntos brillantes. El bosque a mi alrededor estaba en completa calma, No pensaba en nada en particular, solo en lo bonito que era ver cómo las estrellas aparecían una por una en aquel cielo tan amplio y silencioso, sin pensarlo dos veces comence aflojar el cuello de mi vestido buscando la comodidad en el proceso y porque no...quitarme, con ello en mente comence a retirar mis botas sintiendo el cesped encontrarse con mi piel.
A medida que me adentraba más en el bosque, los árboles se volvían más densos y la oscuridad poco a poco empezaba a tener más forma. El suelo estaba cubierto de raíces y hojas secas que crujían bajo mis pasos, quizás alarmaron a cualquier animal que estuviera cerca pero eso no me molestaba en absoluto. Una brisa suave movió mi ropa y tuve que acomodar un poco mi vestido rojo con decoraciones doradas, para que no se soltaran mientras saltaba entre los troncos y arbustos. No le di mayor importancia, simplemente seguí avanzando con energía, deteniéndome solo cuando veía más frutos interesantes. Todo el lugar me parecía lleno de cosas por descubrir, como si el bosque nunca terminara de mostrarme algo nuevo.
Seguí caminando hasta que encontré un árbol especialmente cargado de frutas rojas y brillantes. Me acerqué con entusiasmo y di un salto para alcanzar las ramas más bajas, recogiendo varias de un solo movimiento antes de caer nuevamente al suelo con agilidad. Sentí cómo el aire cambiaba poco a poco, volviéndose más fresco conforme el sol descendía más allá del horizonte. Me ajusté nuevamente la ropa mientras acomodaba los frutos en la bolsa,Los sonidos de insectos comenzaron a hacerse más presentes, anunciando la llegada de la noche, comenzando con esa sinfonía que formaba parte de todo ese espectaculo.
Cuando llegué a una zona más abierta del bosque, el cielo ya estaba cambiando de color, pasando del carmesi brillante al violeta profundo del atardecer, el manto negro cada vez era mas visible. Me senté sobre una roca grande y plana, dejando la bolsa a un lado mientras sacaba algunos de los frutos que había recolectado durante el camino. El lugar era tranquilo, casi silencioso, y solo se escuchaba el viento moviendo suavemente las copas de los árboles, incluso podria decir que escuchaba el eco de algunas voces, ¿Misterio?¿Fantasma?, no creia en esas cosas, solamente en la existencia de los seres vivos. Me recosté un poco hacia atrás, estirando las piernas con calma, y comencé a comer mientras observaba cómo el cielo finalmente se oscurecía. Era un momento agradable, sin prisa ni preocupaciones, solo yo y el bosque. Las primeras estrellas comenzaron a aparecer en el cielo como pequeñas luces lejanas. Me quedé sentada en la roca, comiendo lentamente los frutos mientras observaba cómo el firmamento se llenaba cada vez más de puntos brillantes. El bosque a mi alrededor estaba en completa calma, No pensaba en nada en particular, solo en lo bonito que era ver cómo las estrellas aparecían una por una en aquel cielo tan amplio y silencioso, sin pensarlo dos veces comence aflojar el cuello de mi vestido buscando la comodidad en el proceso y porque no...quitarme, con ello en mente comence a retirar mis botas sintiendo el cesped encontrarse con mi piel.
Vestimenta
